Este mes se recuerda el 25 de mayo de 1810. Reseñamos “Una historia de la emancipación negra. Esclavitud y abolición en la Argentina” (Siglo XXI) de Magdalena Candioti para volver sobre esta fecha a través de un tema poco explorado en la historia nacional: ¿cómo se abolió la esclavitud en la Argentina de aquel entonces?

Nicolás Bendersky Docente - Suteba Lomas de Zamora | staff Ediciones IPS
Viernes 23 de mayo de 2025 Edición del día
Ilustración: detalle de Carnicero, acuarela autor desconocido, finales del siglo XVIII.
- “La historia de la emancipación no es tanto la historia de la reivindicación de derechos ignorados, sino más bien la historia de la lucha real por el goce de los derechos ya declarados”
Etienne Balibar. “Tres conceptos de la política: Emancipación, transformación y civilidad” en Violencias, identidades y civilidad. [1]
“-Alumnos! -dice la maestra- Saquen una hoja y escriban: La esclavitud en el Río de la Plata finalizó en 1813 con la Asamblea del año XIII y en 1853 con la redacción de la Constitución Nacional. Punto y aparte. -Silencio- ¿Alguna duda?”.
La llamada Historia escolar supo encarar muchos temas de la historia nacional con opacidad, construyendo supuestas verdades y muchos silencios. Por eso, preguntarse e investigar sobre ellos constituye una labor histórica desmitificadora. ¿Cómo finalizó la esclavitud en el Río de la Plata? ¿Fue su abolición realmente en el año 1813 y 1853? ¿Se trató de un acto repentino o gradual? ¿Fue conquistada o concedida a africanos y afrodescendientes? ¿Qué sucedió con los niños y niñas de esclavas tras la llamada libertad de vientres? En definitiva, ¿Cómo se abolió la esclavitud en la Argentina de aquel entonces? En “Una historia de la emancipación negra. Esclavitud y abolición en la Argentina” (Siglo XXI) la investigadora Magdalena Candioti, Doctora y magíster en Historia, licenciada en Ciencia Política indaga sobre estos interrogantes.
Candioti pone el foco en un período de 40 años, desde 1813 a 1853, y se interroga sobre la emancipación esclava negra y la abolición, abordados como un proceso de largo plazo, a través de los discursos de las elites, los debates internacionales sobre el abolicionismo y su repercusión en la Argentina, además de políticas y reglamentaciones sobre la esclavitud. Y particularmente, menos exploradas, nos propone recorrer las estrategias y luchas que africanos y afrodescendientes encararon para conquistar su libertad.
Una mirada integral
El libro está organizado en siete capítulos que profundizan y ofrecen un panorama integrado de definiciones y problemas. El capítulo 1 investiga la esclavitud en el Río de la Plata antes de los sucesos de Mayo de 1810 hasta la realización de la emblemática Asamblea del año XIII. Un mapeo que esclarece no solo la cantidad de africanos arribados, sus residencias, ocupaciones por géneros y sus limitados derechos sino cómo repercutió el discurso revolucionario en la institución esclavista y los debates abolicionistas (gradualistas) de Norteamérica, Francia y Haití en el Río de la Plata. El capítulo 2 se centra en la figura de los libertos y en el análisis e implicaciones de la reglamentación dictada por la Asamblea del año XIII, analizando numerosos casos judiciales, que nos dan una idea de los debates suscitados, los alcances de las reglamentaciones, complejizado por la diversidad de corpus legales según las regiones. El capítulo 3 plantea los sentidos posibles del concepto de “patronato” a través de las disputas judiciales sobre su condición, atributos y responsabilidades, analizando casos que grafican ambigüedades, controversias, pero no menos importante, también resistencias. Los capítulos 4 y 5 analizan las formas posibles de alcanzar la libertad, a través de las manumisiones, desentrañando sus diversas realidades (graciosas, pagas, fraudes, contratos, etc.) y obstáculos presentados por los amos. Y por último, el duro camino hacia la libertad que ofrecían las armas, es decir, la participación de africanos y afrodescendientes en las guerras de la independencia y la defensa de la patria. El capítulo 6 aborda la idea de raza y ciudadanía en el Río de la Plata tomando los debates atlánticos que hubo al respecto y las resistencias y movimientos que cuestionaron las políticas de exclusión de pardos y morenos. El último capítulo desarrolla el debate abolicionista local, su impacto en la Constitución de 1853 y sus polémicas, proyectos y fuentes.
Candioti propone una mirada sobre la esclavitud que si bien retoma aportes previos (Elena Studer, Lyman Johnson, Marta Goldberg, George Reid Andrews, Silvia Mallo y Miguel Ángel Rosal, entre otros) nos recuerda que la historiografía nacional ha carecido de un enfoque integral, por fuera de descripciones jurídicas de otros estudios y de análisis de casos provinciales en artículos y contribuciones parciales. La autora toma el desafío de desandar las supuestas verdades históricas escolares sobre el tema, siempre mistificadas y estereotipadas, analizando con gran exhaustividad la problemática de la esclavitud y el abolicionismo en Argentina, sin renunciar a una narrativa atractiva y atrapante, el libro contiaga su preocupación por divulgar la historia a círculos más amplios.
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Ingredientes y cocina de la historia social
En la introducción Candioti señala que su investigación posee una integralidad historiográfica, que se encuentra entretejida con articulaciones “entre la historia social, política, cultural e intelectual de la esclavitud y su fin”. [2]
Es decir, las diversas aristas de su investigación aspiran a un enfoque de “historia total” del fenómeno estudiado. Su trabajo se emparenta con la llamada “historia desde abajo” y aunque gran parte de sus fuentes son discursos, debates, reglamentos, leyes y políticas esclavistas que pertenecen a las elites, su mirada amplía el lente y se enfoca en la gente común, en esos esclavos y esclavas que conquistaron su libertad y procuraron “sobrevivir, resistir, liberarse e integrarse”. [3] Como plantea el historiador social Marcus Rediker “la historia desde abajo se centra en el poder, la opresión y la resistencia, es decir, la historia desde abajo siempre está conectada con la historia desde arriba”. [4] Asimismo, la historiadora social Natalie Zemon Davis, alerta sobre este concepto planteando que “la nueva historia social (…) interpreta las relaciones como procesos simultáneos y sistémicos de dominación y resistencia”. [5]
Para percibir, medir y graficar la distancia entre “las palabras y los hechos” de la esclavitud y la abolición, es decir, para cotejar los discursos con la realidad y evidenciar las contradicciones, zonas grises, de contingencia o excepciones que incluyen los diversos casos concretos y controversias sobre la esclavitud en este período, la autora se enfoca en la “experiencia de los muchos”. Transitadas en todo el libro, éstas se entrelazan y multiplican en biografías y microhistorias “de quienes vivieron en carne propia la captura, la esclavización y (a veces) la emancipación”. [6] De esta manera, se dejan de lado los esencialismos conceptuales formales que impiden y obturan entender los procesos y analiza casos concretos para ver sus aristas, características, movimientos y contradicciones. Esta operación “desarma” y desnaturaliza conceptos como los de libertos, patronato, manumisiones, emancipación por las armas, entre otros, y los pone en su realidad actuante, en “carne viva”.
En su obra, Candioti hace uso de una gran cantidad y variedad de fuentes que dan cuenta de una intensísima labor de archivo desenvuelto en años de investigación. Dichas fuentes se encuentran registradas en las 593 notas finales junto con la bibliografía y periódicos de época, decenas de registros del Archivo General de la Nación, reglamentos, padrones de cuartel, actas de bautismo, registros notariales, expedientes judiciales, partes policiales, actas de matrimonio, listas de regimientos, entre otros. Hay “registros fríos (contables, parroquiales, notariales, policiales, protoestadísticos) donde la vida de los esclavos aparece a cuentagotas (…) [y], no permite un acceso directo a la dimensión subjetiva de sus vivencias”. [7] Entonces, ¿cómo encontrar la huella de quienes no han dejado huella o ha sido fugaz y débil? El desafío que encara Candioti aquí es, como recomienda y realiza el gran historiador británico E. P. Thompson en sus investigaciones, descubrir en las fuentes testimonios indirectos e involuntarios, “exponerlas a una luz satánica y leerlas para atrás”. [8] Abordarlas transversalmente, “leer a contrapelo esas fuentes y trascender las descripciones cosificadoras”. [9]
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A nivel metodológico, la autora prioriza los registros judiciales porque son “un recurso clave para desentrañar las estrategias e imaginarios de los sectores populares en general y de los esclavizados en particular”. Se busca así “reconstruir lo pensable y lo posible”. [10] Encontrar las voces de los esclavos a través de la mirada de funcionarios, abogados y letrados, constituye el desafío que la autora afronta como decisión. La otra decisión metodológica, es la de apelar a la imaginación para “suplir la ausencia de testimonios voluntarios y expresos de los esclavizados y libertos” y afrontar la mirada escueta, cerrada y por sobre todo cosificadora de los esclavos reflejada en las fuentes judiciales. Entonces el uso de la “especulación controlada” se propone “utilizar las huellas presentes para deducir lo ausente, a la luz de un contexto conocido de interacciones probables e imaginarios socialmente compartidos”. [11]
A lo largo de todo el libro y mediante los análisis de casos, testimonios, juicios y recursos, Candioti concluye que la justicia devino campo de lucha “en torno a los alcances de la ley de libertad de vientres y los derechos de los amos” [12] y terreno de disputa mediante la cual esclavos y esclavas, africanos y afrodescendientes, reaccionaron, resistieron, lucharon y se opusieron a la dominación esclavista. [13]
Finalmente, un último aspecto a destacar de Una historia de la emancipación negra es la noción de tiempo que propone el libro. Para los historiadores no existe una noción del tiempo lineal, única, homogénea y vacía porque, como destaca el historiador mexicano Carlos Aguirre Rojas, “el tiempo newtoniano de los físicos, medido por calendarios y relojes, no es nunca el verdadero tiempo histórico de las sociedades y de los cultivadores de Clío, que es más bien un tiempo social e histórico, que no es único sino múltiple, y que además es heterogéneo y variable, haciéndose más denso o más laxo, más corto o más amplio, y siempre diferente, según los acontecimientos, coyunturas o estructuras históricas a las que se refiera”. [14]
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En la historia de la emancipación negra, las temporalidades se entremezclan, transmutan, se alargan y se acortan en función de movimientos propios de los de arriba y los de abajo. Las decisiones investigativas de Candioti la llevan a crear un tiempo, surgido del foco y del problema histórico que afronta. Y para explicar la abolición de la esclavitud negra en el Río de la Plata y “dar cuenta de este proceso y este tiempo” crea una temporalidad que va de 1813 a 1853, un tiempo denso y comprimido, donde los discursos y los hechos cabalgan por carriles diversos y es allí, justamente, donde emergen las agencias y experiencias de los de abajo referidas antes. Es el “tiempo de los libertos”.
La obra de Magdalena Candioti, enraizada en lo profundo de la historia social y la historia desde abajo, constituye un puntal clave para la reconstrucción de la historia de la esclavitud y su abolición en nuestro país. La autora nos invita a “hacerla nuestra historia. Y que el sufrimiento y los esfuerzos de africanos y afrodescendientes dejen de ser el residuo mudo de nuestra historiografía y nuestra memoria”. [15] Claramente su esfuerzo va en ese sentido y su obra lo logra: lo mudo deviene grito, el sufrimiento se convierte en heroísmo. Y así, dicha historia puede contribuir también, como desafío del presente, a nutrir y anudar las luchas actuales del conjunto de los de abajo, los explotados y oprimidos, en su combate por la emancipación social.
[1] Citado en Candioti, Magdalena. Una historia de la emancipación negra. Siglo XXI editores. Bs. As. 2021. Pg. 73.
[2] Candioti, Magdalena. Op. Cit. Pg.19.
[3] Candioti, Magdalena. Op. Cit. Pg. 18.
[4] Rediker, Marcus. “Reflexiones sobre la historia desde abajo”. Trashumante. Revista Americana de Historia Social, N°. 20 , págs. 296-299 , 2022. Universidad de Antioquia.
[5] Zemon Davis. Natalie. “Las formas de la historia social”. Revista Historia Social N° 10, 1991.
[6] Candioti, Magdalena. Op. Cit. Pg. 18.
[7] Candioti, Magdalena. Op. Cit. Pg. 18.
[8] Thompson, E.P. Op. Cit. Pg. 48.
[9] Candioti, Magdalena. Op. Cit. Pg. 18.
[10] Candioti, Magdalena. Op. Cit. Pg. 18.
[11] Candioti, Magdalena. Op. Cit. Pg. 19.
[12] Candioti, Magdalena. Op. Cit. Pg 61.
[13] Candioti, Magdalena. Op. Cit. Pg. 232.
[14] Aguirre Rojas, Carlos. Antimanual del mal historiador. ¿O Como hacer hoy una buena historia crítica? Editorial Contrahistorias. México. 2005.
[15] Candioti, Magdalena. Op. Cit. Pg. 233.




