Se hicieron famosos por encontrar un huevo de dinosaurio terópodo excelentemente conservado, aunque la historia detrás ha conmovido a todas las generaciones.
Jueves 16 de octubre de 2025 Edición del día
Huevo de terópodo | Crédito de fotos: Matías Motta
Desde el polvo de la Patagonia, Ana Moreno Rodríguez - técnica en paleontología en el Laboratorio de Anatomía Comparado y Evolución de los Vertebrados del CONICET- cuenta apasionadamente los detalles de campaña paleontológica que tuvo lugar en Río Negro en el mes de octubre.
El sitio, que ya era conocido por el equipo que asistió al lugar, fue elegido porque “Las rocas que se encuentran allí pertenecen al período cretácico; el período en el que se especializa nuestro laboratorio. Sabíamos que allí había fósiles ya que contábamos con registros de paleontólogos que habían trabajado en ese lugar en los años 80 y 90”, cuenta Ana, la especialista. Y agrega, “Hace unos 6 años trabajamos en el lugar siempre realizando hallazgos. Es un lugar donde contamos con puertas abiertas del dueño del territorio”.
Con un tono alegre en su voz mientras narra sus pasos en la tierra expresa: “Si bien lo conocíamos, no esperábamos tener los hallazgos que hemos tenido”; para cerrar con entusiasmo “¡Fue increíble!”
Su trabajo es sobre vertebrados del cretácico, pero no solo se enfocan en ello. “Recolectamos todo lo que encontramos en el lugar, incluso si no son de nuestra especialidad, como plantas o invertebrados que derivamos a los especialistas en esas áreas.”, narra mientras bebe un sorbo de agua. Agregando: “Tenemos un especialista en mamíferos en nuestro equipo que es parte de las búsquedas, requiriendo mucha mayor atención en estos animales debido a que el tamaño era considerablemente menor a los dinosaurios en aquella época”.
La pista los guiaba en el mapa del tesoro, pero se encontraron una sorpresa: “Queríamos encontrar más materiales de un dinosaurio que había aparecido en la campaña anterior. Pensamos que habíamos encontrado más de él pero en el laboratorio concluimos que se trataba de un dinosaurio nuevo del que solo teníamos la cola”. Aunque reflexiva prosigue, “No hemos logrado encontrar mucho de ese dinosaurio; pero si hallamos muchas muestras de otros fósiles: como un dinosaurio, restos de plantas (de un cono similar al de los pinos), unos troncos con escamas que no habíamos visto allí – Lepidodendron-, caracoles, vértebras de serpiente y 5 dientes de mamífero. Es muy importante estos dientes porque tienen alrededor de 3mm.”
Como un secreto jocoso comenta mientras ríe: “A veces nos traemos la roca con el fósil adentro y aquí en el laboratorio nos damos cuenta de que se trata.”
Mucho trabajo tuvieron para una campaña que duro cerca de una semana. “Entre los dinosaurios podemos hablar de hadrosaurios, un saurópodo – los de cuello largo, muy grandes; aunque este es bastante pequeñito-, restos de Bonapartenykus ultimus, y por supuesto el huevo de terópodo. ¡Es increíble! La conservación nos asombró; podría decir que es el primero en Latinoamérica en ese estado”, aporta con sus palabras.
La duda nos surge sobre los huevos, y nada mejor que ella para aclararlas. ¿Cómo es encontrar un huevo?, “Los huevos más conocidos son los de saurópodos. Son de dinosaurios muy grandes, largos, y cuentan con una cáscara muy gruesa -alrededor de 3mm, lo que hizo que se conserven mucho más-. En cambio los huevos de terópodo tienen cáscara muy fina, parecida a la de las aves lo que hace difícil que se hayan preservado hasta hoy”, explica. Y agrega con respecto a un hallazgo muy conocido que contó con una exposición en Tecnópolis, “El huevo que encontramos se diferencia de Auca Mahuevo porque estos últimos eran de saurópodo. Confiamos que los estudios hechos allí nos ayuden a orientar en nuestro nuevo descubrimiento”.
Por supuesto los sueños no se quedan atrás en cada gota de sudor. “Cada uno va un poco con el deseo de encontrar algún animal de su grupo de estudio. Mauro siempre tiene en mente los megaraptores; Seba los hadrosaurios. Pero nos enfocamos en buscar todo lo que se pueda”, aunque “Siempre queremos encontrar los animales más completos posibles: los cráneos, animales articulados.”
La naturaleza hace su juego, y Ana Moreno Rodríguez sabe a ciencia cierta que: “Hay algo de lo desconocido que nos juega cada vez que vamos al ‘campo’. El no saber que te vas a encontrar. Nunca podemos dar por sentado que ya conocemos el lugar; todo el tiempo encontramos cosas nuevas. Tal vez un recordatorio que no conoceremos a su totalidad un ambiente del pasado.”
En la paleontología cada vez se abren más pasos las mujeres
No se escapa el tema y la especialista comenta los desafíos que tienen hoy en día. “La participación de la mujer en la Paleontología, y en cualquier otro espacio donde tradicionalmente no hemos estado, lo considero muy importante. A su vez genera mucha presión este hecho en quienes nos encontramos en estos lugares. En mi opinión hay que normalizar que estamos acá y que no necesitamos encajar sino desarrollar nuestra práctica como lo haría cualquier hombre”, habla en forma reflexiva.
“Y también diría que hay una cuestión constante hacia nosotras de mostrar que estamos en un lugar porque merecemos estar allí”; prosiguiendo: “Esto se refleja en la práctica profesional misma. Demostrar que somos capaces, que podemos ir al campo, que podemos cargar cosas pesadas, que podemos caminar kilómetros y kilómetros, que podemos no bañarnos –y que no lloraremos por tener el cabello sucio…-, y todas estas cuestiones que parten del estereotipo”, concluye.
Con una mirada firme, y recordando su tránsito por la ciencia exclama: “Necesitamos ser el ejemplo para otras niñas y mujeres que pueden hacer lo que ellas quieran”.
El streaming que buscó desarrollarse en el medio de la campaña llegó a diversas generaciones
Con una carpa bajo el sol, realizaba dos transmisiones diarias. Habían llegado más lejos de lo que se proponían en un principio: “Terminamos el streaming dándonos cuenta que impactaremos a muchos niños y niñas que tenían algún interés por la paleontología y ahora lo ven como algo más real para sus futuros. Fue hermoso ver cómo nos envían fotos de cómo lo veían en las escuelas. Estamos muy contentos con esto.”
Y rememorando Jurassic Park, agrega: “Siempre pensamos que el streaming podría ser una puerta para despertar vocaciones paleontológicas y científicas en general. Es parte de muchas actividades de divulgación que hacemos con esto en mente”.
Los niños y niñas coparon los espectadores, pero fueron mucho más allá: “También haber podido impactar de personas más grandes fue algo que nos gratificó mucho. Mujeres adultas que nos escribieron que siempre fue su sueño, que se habían interesado por los dinosaurios cuando tuvieron a sus hijos, y que luego crecieron y quedó esa pasión. Incluso una señora que nos comentaba nos veía como si fuéramos sus nietos. Súper lindo”, expresa aún más emocionada Ana Moreno Rodríguez.
El contexto político económico pone el viento en contra a los aportes que hace el equipo
Al respecto se refiere: “Hacia un futuro esperamos poder seguir con nuestras expediciones, investigaciones, porque con este contexto de achique es importante visibilizar nuestro trabajo. Son achiques en sueldos, en subsidios, tener que buscar fondos para solventar las campañas. Es una expedición de muchas que hacemos para seguir aportando al conocimiento. Queremos seguir vinculados a la gente y poder seguir expedicionando”, continuando," Ni hablar de lidiar con críticas sin fundamentos por el contexto que vivimos.”
Cierra la entrevista con una exhalación y concluyendo: “Ponemos la paleontología argentina en un alto nivel mundial. Queremos anunciar que seguiremos con los vivos semanales con fecha a confirmar en breve en nuestras redes.”
Emiliano Martínez Viademonte
Profesor | Pasante Museo Argentino de Ciencias Naturales | Est. Lic. en Ciencias Biológicas, Exactas - UBA











