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Red Internacional

CurioCiencia. 75 días en la Antártida: Cambio y fuera | Crónica n° 15

Segundo día de nevada y trabajo en los laboratorios. Nada mejor que radiofonear con un crucero.

Sábado 24 de enero Edición del día

Este de la Base Primavera - Créditos EMV

Este de la Base Primavera - Créditos EMV

La nevada ha seguido desde ayer, lo que ha transformado el paisaje encapotado en un continuo de grises desde el cielo a las rocas. Incluso en el mar que se encuentra cubierto de hielos.

Al salir de los dormitorios y ver como se encontraba el día me he visto inmerso en un película antártica. Los días soleados previos, eran vacacionales; estos son una realidad del paisaje blanco que uno siempre se imagina.

Nuestro día de trabajo se enfocarán en los laboratorios con preparación de planillas, relevamiento de mapas, y seguir el aprontado de elementos para cuando podamos salir a hacer muestreos y censos. La salida de observación de Primavera y alrededores probablemente sea pospuesta para mañana si el tiempo acompaña.

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Ayer, en medio de ver con que contábamos en la base, nos encontramos con un manual de la Campaña Antártica Australiana sobre supervivencia y trabajo en el continente. Cuenta con información muy importante sobre procedimientos en caso de congelamiento, accidentes, y afines, con lo que he enfocado mi día en traducir lo más importante para el conjunto de la base.

Apoyados en ese manual, también he preparado elementos de seguridad para los botes, kits de supervivencia, etc.

A saber: Si uno sale en viaje por más corto que sea, debe contar, además de comunicaciones y un vehículo de respaldo, con un termo de agua hirviendo de 1 litro, comida hipercalórica por porción para cada integrante del bote, bengalas, linterna, y unas bolsas de dormir y mantas especiales para bajo 0°.

Nadie quiere que pase nada, pero nunca se sabe una vez que se ha salido.

Hay experiencias de tener que pasar la noche en una costa al resguardo por una falla técnica o por el tiempo y verse obligados a esperar un rescate, o retomar el viaje la mañana siguiente. Todo lo que se planifique es crucial para esos momentos. Sin irnos a mayores emergentes o urgentes.


¡Otro crucero! Os voy a compartir que en una base aislada con 16 personas, además del chusmerío interno, cada crucero o velero es el tema de conversación. Quien vino, cuántos eran, si bajaron, que dijeron… uno pasa el tiempo además del trabajo en algo que es muy entretenido.

¿Quiénes son? ¿De dónde vienen? ¿Qué hacen arriba del crucero? ¿Nos vieron como hormiguitas circulando por la base? ¿Qué pensarán que hacemos?

Visto desde arriba del crucero: ¿Cómo vivirán? ¿Están trabajando todo el día? ¿Qué comen?

La atracción por lo desconocido culturalmente y nuevo. La aventura de conocer.
Volviendo… nuestra radio enganchó la frecuencia que usaban en el crucero. Digo nuestra pero contamos con varios equipos: uno base en el comedor, dos o tres en la sala de radio, y los handies.

Parte de las tarde se nos fue en el laboratorio trabajando y escuchando los intercambios. Amamos a Jackie. Ultra simpática para con todos los botes.

No, no sabemos quien es Jackie, pero la queremos.

Han bajado nuevamente a recorrer, igual que le crucero de ayer. Uno de los científicos leyó con binoculares que se trata del crucero “National Geographic Explorer”, y comentó que a veces viajan científicos a bordo de él.

Intentamos con ello hacer contacto antes de que sea fueran. “National Geographic Explorer, this is Base Primavera. Do you copy?” pero no hubo mayor respuesta. Por supuesto que probamos nuevamente a lo largo de algunos minutos.

¡Bingo! Han respondido. Un saludo cordial y formal. Le preguntamos si viajaban científicos a bordo y contestaron que solo pasajeros. Cambio y fuera. Allí fue nuestra conexión de radio pero hablamos de ello en la cena, la cual la hacemos en conjunto toda la base a las 21 más o menos.

La comunicación radial genera una emoción que no tiene la llamada ni el wi-fi. Nos sabes con quien hablas, si te escuchan, si lo reciben. Hay que descifrar lo que dicen cuando no es de lo mejor la señal. Inigualable.


Ya nos vamos conociendo un poco más entre nosotros. Llevamos 5 días de convivencia.

Todo solía ser nuevo: el trabajo, los espacios, los tiempos, el tiempo, los humores. Poco a poco se va yendo la vorágine vacacional por la realidad cotidiana y la convivencia comienza a sentirse y con ella los nuevos desafíos.

Encuentre la serie completa: Sumario de crónicas: 75 días en la Antártida


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Emiliano Martínez Viademonte

Profesor | Pasante Museo Argentino de Ciencias Naturales | Est. Lic. en Ciencias Biológicas, Exactas - UBA