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Red Internacional

Perfil. Un poeta mira la feria popular

Los sábados y domingos son días de visitas a la Feria Popular del Centro Chileno de Río Gallegos. Allí se reúnen decenas de vendedores de todo tipo de objetos usados. Hay ropa de temporadas pasadas, calzados que perdieron el brillo de lo nuevo, herramientas que ya fueron manipuladas, juguetes de décadas anteriores, cubiertos de cientos de cenas y almuerzos, viejos videos VHS y DVD, vinilos ajados y cassettes de cajas opacas.

Ernesto Zippo

Ernesto Zippo Trabajador de Correo Argentino | MAC Rio Gallegos - Sta Cruz

Sábado 4 de abril Edición del día

Entre todos los puestos improvisados hay uno que destaca y ciertamente llama la atención. Es una mesa de un metro cincuenta, con un mantel de hule, repleta de libros. Son novelas, antologías poéticas, biografías, ensayos y publicaciones históricas. El resto se completa con revistas y discos compactos de rock. Su responsable está sentado en una silla y mira como si fuera un testigo del tiempo que pasa en esos cientos de metros techados y bulliciosos. De a ratos se levanta, acomoda los libros, les pasa un trapo y quita el polvo a las revistas; lo hace de manera metódica y con cariño al mismo tiempo. Luego saluda a quienes se detienen a curiosear su puesto. Se llama Jorge Curinao y no es un vendedor más de la feria: es un poeta, el poeta escurridizo de Río Gallegos. Quizás uno de los mejores artistas de la pluma patagónica.

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Me gusta estar aquí, mirar y charlar con la gente que pasa o vende en la feria”, dice muy convencido Jorge, con un tono de voz cálido, y agrega: “Lo disfruto más si es en soledad, vendiendo libros y escuchando a quienes me compran o consultan algo que buscan. A veces te cuentan historias que me dejan pensando”. Lo curioso es que, entre todo lo que vende, pasan desapercibidas sus nueve publicaciones de poesía. Están entre otras obras de escritores regionales que tiene para descubrir en su puesto prolijamente instalado.

Sus poemas, publicados en poco más de cuatros lustros, fueron reconocidos en distinguidos eventos del ambiente literario de la ciudad, la provincia y la Patagonia toda. Incluso en la vecina región chilena de Magallanes suelen mencionarlo en los espacios de lectura. Su prosa es garantía de una calidad única, dicen quienes lo conocen y tienen la posibilidad de ser parte de su círculo afectivo.

Cita a ciegas
Salgo a la noche
Y hablo con mis muertos:
Les digo a los perros que se callen.
Lo hago para comprender la intensidad de mis palabras”.

Tiene 47 años, nació en Río Gallegos y es del mítico “Barrio Gregores”, la cuna del rock local. Empezó a escribir sus primeros poemas muy joven, quizás inspirado por la publicación del libro De resentido y enamorado, de su querido amigo y vecino Claudio Álvarez. Ese fue el puntapié para expulsar a borbotones sus breves versos, que engañosamente podrían confundir si alguien los analiza superficialmente. Sus rimas son ajustadas en dos, tres y quizás unas pocas y contundentes estrofas. Pero esa simpleza oculta emociones, imágenes y el mundo que mira como observador social.

Manifiesto
Lo realmente difícil en la poesía
es escribir sobre la felicidad.
Lo intenté,
pero no pude.
No sé,
debo ser algo masoquista,
porque siempre, cuando escribo la palabra felicidad,
la borro y la vuelvo a escribir.
Imagino que la felicidad es también eso:
borrar y volver a escribir.

Justamente, el periodista Claudio Álvarez, su amigo, lo vio crecer como persona y luego como la figura literaria actual, y así lo cuenta: “ Es una persona auténtica y consecuente consigo mismo . Tuvo una historia muy sufrida y escribía poemas mientras trabajaba de muy chico como para-palos en el local de bowling, o cuando trabajaba como empleado municipal en la calle y miraba las miserias de la gente, sus caras, y eso lo ha vivido intensamente desde siempre. El barrio y los pibes que paraban a tomar vino fueron una escuela para su poesía, aunque él no seguía el mismo camino del alcohol”.

Nota del 2006, cuando Jorge Curinao publicó su primer obra

La lejanía

Soudade” es un vocablo de la lengua portuguesa. No tiene una traducción precisa en castellano. Se puede entender como nostalgia, melancolía, añoranza y soledad. Todas esas palabras son estados de ánimo que se pueden condensar en ese concepto. Ese mismo vocablo puede caracterizar lo que escribe Jorge Curinao. En mucha de su poesía están presentes el dolor, la soledad, la muerte, la lejanía, el mar, el viento y la noche. Casi todo está aprisionado en escasas palabras llenas de imágenes que describen emociones o sensaciones que generan intrigas sobre el mundo interno-externo y misterioso de Jorge.

Mi padre era un trabajador. Una mañana, en la primavera de 1987, se fue como todos los días. Pocos días después desapareció. Nadie supo bien qué pasó. Tal vez el mar. El cuerpo de mi padre estuvo allí, en el mar, tirado por varios días, varias semanas. Nadie supo bien qué pasó. Como suele suceder. Desde entonces odio las muertes, las esperas y, sobre todo, los ojos que no quieren mirar”.

Su amiga y profesora de literatura Patricia Vega asegura que “Jorge, además de ser un escritor y también un trabajador municipal, es un tipo comprometido con el tiempo en que vive. Es parte de un gremio y del colectivo trabajador cuando nos manifestamos, cuando hacemos paros, y él está allí. Eso no es lo mismo para un escritor que tiene conciencia social, una coherencia de vida y una coherencia ideológica, que para aquel que no la tiene. Su poesía es necesariamente distinta por su origen de clase obrera. Lo podés leer en sus obras, pero también lo podés leer cuando se manifiesta en las calles junto a sus compañeros y compañeras”.

Publicaciones de Jorge Curinao

Leandro Doolan, reconocido periodista y escritor de Río Gallegos, también amigo de Jorge Curinao, agrega más definiciones: “ Es un tipo de pocos amigos y solitario. Pero de una soledad elegida , porque siempre viaja solo y tiene ciertos rituales para sus amistades que constan de juntarse en una confitería, siempre a la misma hora por la tarde”. Agrego que, en ese sentido, una invitación de Curinao a sus rituales de meriendas o cenas es una puerta que se abre a su mundo, y no mucha gente tiene la suerte de conseguirlo.

“El viento abre una herida en la noche. Ahí los pájaros hacen sus nidos”.

Los desafíos

Regresando a la feria, donde se lo puede encontrar al poeta de esta nota, no es cualquier feria. Es una de las actividades más populares de Río Gallegos. Es donde van a vender objetos con los cuales esas y esos vendedores pueden llegar a fin de mes con mucha suerte. La música que se escucha allí es cumbia, baladas de Camilo Sesto, Raphael o Roberto Carlos. Casi siempre está repleta de gente que va en busca de algo que quizás nadie haya notado y sea un tesoro. Allí, Jorge está siempre charlando y ofreciendo literatura o música a algún sorprendido de su único puesto, que sobresale de los demás vendedores.

La gente entra al mundo desde otros mundos. Una puerta cerrada, a veces, es una pregunta. Una desesperación que nos alumbra. La victoria, al fin, será abrir esa puerta y ver que adentro está todo, todo lo que callamos. El olvido camina en puntas de pie”.

Si alguien intenta descubrir ese mundo oculto de Jorge Curinao, encontrará un universo fascinante y contradictorio con el ruidoso ir y venir de la gente de la feria popular del Centro Chileno. Quizás Jorge se aísla entre la muchedumbre de fin de semana para inspirarse en nuevos versos, revivir tiempos pasados o recordar antiguos amigos que ya no ve por diferentes motivos. Vive entre dos mundos que conecta en sus versos, los somete a conjugar en tiempos opuestos y así transcurren sus días y noches. Según él, “es el más ricardero de la ciudad”, y quizás también lo sea del país. Lo dice convencido, como quien no duda en nada. Es un admirador de la obra de Ricardo Iorio y, sobre todo, de la etapa de Hermética y luego Almafuerte. También admira otras bandas de heavy metal, del rock y del folclore. Él, como muchos jóvenes que vivieron los difíciles años del menemismo, se refugiaba en canciones como “Olvídalo y volverá por más”, “Atravesando todo límite” o “El pibe tigre”.

Tiene un blog, La Chispa Adecuada, donde vuelca toda su rutina, sus reflexiones y sus anécdotas. Allí se lo puede seguir en sus publicaciones y próximas actividades literarias.

Con los ojos recién nacidos , escuché los alaridos del mundo. Entonces levanté la mirada y vi, en el centro de la mesa, el trabajo del tiempo y las horas cansadas de los relojes. Ese mar, que tanto ha dolido, ahora es una cicatriz que envejece”.

Jorge Curinao con Osvaldo Bayer

Más de una vez regaló y regala sus obras con una sola condición: leerlas. Así se puede ingresar al universo sensible y único de un poeta que no escapa a su tiempo y realidad social. Uno que se encuentra en la feria, pero también recorriendo en su bicicleta y en las marchas de sus compañeros municipales cuando luchan, o en cada acto del 24 de marzo que reivindica a lxs 30 mil desaparecidxs. Este perfil tiene la intención de que conozcan a Jorge Curinao; no intenta retratarlo de cuerpo entero. Eso queda en el desafío de animarse a conocer sus versos y, a través de ellos, conocer la Patagonia desde su sensibilidad, que no es poca cosa.


Ernesto Zippo

Periodista y corresponsal de la provincia de Santa Cruz.