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Red Internacional

Un conflicto que sigue. Tierra del Fuego: la fuerza del paro y el peligro de la "paz social"

Nueve días de paro general sacudieron Tierra del Fuego como hacía tiempo no se veía. Las bases obreras bancaron piquetes, fogones y acampes en las puertas de las fábricas, mostrando una fuerza que desbordó a todos: empresarios, gobierno y hasta la propia UOM.

Luciano Molina

Luciano Molina Delegado en Acindar Villa Constitución, integrante del Movimiento de Agrupaciones Clasistas

Sábado 24 de mayo de 2025 Edición del día

Nueve días de paro general sacudieron Tierra del Fuego como hacía tiempo no se veía. Las bases obreras bancaron piquetes, fogones y acampes en las puertas de las fábricas, mostrando una fuerza que desbordó a todos: empresarios, gobierno y hasta la propia UOM.

La movilización fue tan grande que los medios nacionales no pudieron mirar para otro lado y los docentes y estatales se sumaron a la pelea con el contundente paro del miércoles 21. Las mujeres obreras, protagonistas en las asambleas, pusieron el cuerpo y la voz para que nadie apague la bronca.

El paro frenó los despidos y logró que las patronales y la UOM firmen un acuerdo. Hasta diciembre no habrá despidos sin causa y se pagarán los días de huelga. Pero ese “alivio” viene con letra chica, a cambio, exigen paz social y mesas de diálogo donde los trabajadores quedan afuera de las decisiones reales. En muchas asambleas, se notó el rechazo al acuerdo porque no garantiza estabilidad real y le da tiempo a las empresas para cumplir con sus contratos, sacar la produccion y preparar nuevos ajustes.

Mientras tanto, las patronales ya recortaron contratos eventuales durante el paro y ahora piden horas extras para tapar huecos, dejando claro que su plan es precarizar más y ajustar a fondo. El gobierno, por su parte, sigue firme con el decreto que baja aranceles y amenaza con eliminar la "promoción industrial", empujando una reforma laboral que busca llevarnos a condiciones de semi esclavitud. Ahora también queriendo impedir el derecho a huelga y limitar toda lucha por salario o condiciones de trabajo. En Tierra del Fuego se demostró como hay que defenderlos.

La fuerza de la huelga mostró que se puede pelear y ganar, pero el acuerdo tiene límites claros: no resuelve los problemas de fondo y puede ser usado para desmovilizar y dividir. La bronca y la desconfianza siguen vivas, porque la pelea de fondo no terminó. Desde la agrupación metalúrgica Desde las Bases, apostamos a no aflojar: rechazar los parches, exigir un paro nacional y pelear por mantener todos los puestos de trabajo y el salario, conseguir el pase a planta de las y los contratados. Y si las empresas dicen que no son rentables, que abran los registros contables para ver sus ganancias. Si despiden o ajustan, luchamos por la gestión obrera para lograr una producción al servicio de las necesidadades de la población.

El invierno fueguino no perdona, pero la historia la están escribiendo quienes no se resignan. La lucha arrancó fuerte, ahora queda no dejar que la apaguen en una mesa de negociación. ¿Te imaginás si esta fuerza se extiende a todo el país?