Compartimos desde La Izquierda Diario un artículo de opinión de Antonela Romiti, docente del Instituto del Desarrollo Humano de la UNGS, sobre las huelgas universitarias en Brasil y sus vínculos con el conflicto en Argentina.
Miércoles 6 de mayo Edición del día
En los últimos meses, Brasil se ha convertido en uno de los principales escenarios de conflictividad educativa en América Latina, incluyendo a dos de sus más importantes universidades públicas. El paro del personal técnico-administrativo y de la docencia incluye a más de 50 universidades e institutos federales de todo Brasil. El paro y la movilización, que comenzaron en febrero de 2026, afecta a instituciones de todas las regiones, con una mayor concentración en el sudeste. Argentina, con más de dos años de conflicto universitario sostenido, comparte con Brasil rasgos estructurales de conflicto que permiten hacer una comparación interesante.
En la Universidad del Estado de Río de Janeiro (UERJ), trabajadores docentes y no docentes sostienen un paro de casi un mes. El reclamo es el incumplimiento de una recomposición salarial adeudada desde 2022: solo se abonó una de las tres cuotas prometidas. La protesta se agrava por la renuncia del gobernador, imputado por abuso de poder y vínculos con el narcotráfico. El 1ro de mayo, los trabajadores de la UERJ marcharon en Copacabana junto a otros sectores, articulando la lucha universitaria con la del conjunto de la clase trabajadora.
En São Paulo, la huelga en la Universidad de São Paulo (USP) —la mayor y más importante de América Latina— comenzó el 15 de abril, luego de que el Consejo Universitario aprobara una bonificación de 4.500 reales exclusiva para lxs profesores de tiempo completo, excluyendo al personal técnico, administrativo y docentes subcontratadxs, y recortando políticas de permanencia estudiantil. Trabajadores y estudiantes de 105 cursos paralizaron actividades en rechazo a una administración que amplía privilegios para unos pocos mientras precariza al resto. Asimismo, se taparon ingresos y escaleras de la universidad con sillas y mesas para impedir el ingreso de docentes y administrativxs carnerxs. Este ciclo de protestas se extiende por Belo Horizonte, Curitiba, Porto Alegre y Sergipe, con varias huelgas reprimidas o declaradas ilegales, lo que revela tanto la profundidad del malestar como el endurecimiento de las respuestas estatales.
En nuestro país, más de dos años de conflicto sostenido han erosionado el poder adquisitivo y las condiciones de trabajo, en medio de una insuficiencia presupuestaria crónica. Pero el desgaste no es solo presupuestario y salarial: existe una tensión no resuelta entre la conducción de las federaciones y las bases docentes, un desfasaje entre lo institucional y lo que se vive en aulas y oficinas. El riesgo concreto es que, si la lucha cede ahora, muchxs docentes van a renunciar —no por falta de vocación, sino por ausencia de perspectiva de crecimiento, salario y lucha. La deserción silenciosa puede desmantelar las instituciones más eficazmente que cualquier decreto de ajuste. Sin embargo, las movilizaciones recientes muestran que la energía social no se ha agotado: una marcha de antorchas de cuatro cuadras de la Universidad Nacional de Rosario y más de 10.000 personas que marcharon en La Plata evidencian que la universidad sigue siendo un espacio de lucha posible.
Comparto las notas de la situación de Brasil debajo de todo. Leer lo que sucede en Argentina y Brasil como algo más que la suma de conflictos nacionales aislados puede ser muy productivo. En ambos países, la diferenciación salarial interna, la falta de presupuesto y la privatización son componentes centrales de un mismo modelo. El horizonte de las universidades argentinas sin lucha es el vaciamiento, el desguace y la privatización. La clave de la resistencia no es la cantidad de las acciones, sino su estrategia e inteligencia política: articular trabajadores y estudiantes, evitar el desgaste y construir para el largo plazo. El plan de lucha de lxs trabajadores universitarixs argentinxs no puede quedar subordinado a los cálculos electorales del 2027: hacerlo sería ceder, por omisión, el terreno que el ajuste no ha podido terminar de ganar por decreto. La universidad pública que se defiende hoy es la única que existirá mañana.
Artículos periodísticos:
1- “Greve de técnico-administrativos em educação atinge ao menos 44 universidades federais desde fevereiro”.
2-“Greve de funcionários atinge 54 universidades e institutos federais”.
3-“Greve atinge mais de 50 universidades federais, na disputa entre servidores e governo Lula”.
4-“Ola de huelgas de trabajadores y estudiantes en las universidades de Brasil”.
5-“Estallan protestas y huelgas en Brasil en un período previo a las elecciones presidenciales marcado por la agitación”.





