Hugo Canay y Tránsito Giménez eran trabajadores de la Empresa Nacional de Correos y Telégrafos (actual Correo Argentino). Ambos fueron desaparecidos durante el golpe genocida de 1976. Forman parte de los 30 empleados postales secuestrados por los grupos de tareas de las Fuerzas Armadas, y es necesario rescatar su memoria.

Ernesto Zippo Trabajador de Correo Argentino | MAC Rio Gallegos - Sta Cruz
Martes 24 de marzo Edición del día
Reconstruir la vida y la historia de cada compañero implica un desafío: saber quiénes eran como trabajadores, cómo era su cotidianeidad, cuáles eran sus anhelos y, sobre todo, recuperar su dimensión humana. Para eso, es imprescindible acudir a quienes los conocieron.
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Hugo Canay
Hugo Canay tenía 25 años cuando fue secuestrado en su domicilio el 17 de mayo de 1977. Vivía en Lanús (provincia de Buenos Aires) y trabajaba en la Sucursal 13 de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. Se desempeñaba como telegrafista y, según la CONADEP, figura con el legajo 5317. El 6 de octubre de 1977, la empresa decidió cesantearlo por “inasistencia injustificada”.
Hugo Canay remarcado en la foto
Andrés José Vera, compañero y amigo de Hugo, trabajó con él en aquellos años y lo recuerda con afecto.
“Con Hugo trabajamos como mensajeros en la vieja Sucursal 13, en Corrientes y Billinghurst. Nacimos en 1952 e ingresamos al Correo en 1968. Pasábamos muchas horas juntos: jugábamos al fútbol todos los fines de semana, íbamos a fiestas y bailes, comprábamos discos y los escuchábamos en alguna casa. Nos gustaban los Beatles y Paul McCartney. En esa época el Correo te daba bicicletas nuevas, y andábamos por todos lados”.
Vera suma más recuerdos:
“En el Correo cada uno estudiaba para progresar. Yo estudié en la parte telegráfica y Hugo se dedicó a la parte postal. Quiso ser auxiliar y, de esa manera, pudimos dejar de ser carteros, estudiando durante un año”.
Hugo Canay junto a otros compañeros del Correo en 1973
Sobre su desaparición, relata:
“En 1977, Hugo estaba durmiendo en su casa cuando hubo un allanamiento y lo detuvieron. Eso era todo lo que sabíamos. Un compañero que vivía en Lanús fue hasta su casa para averiguar por qué no venía a trabajar. Así nos enteramos de que estaba detenido y que su familia tampoco sabía mucho más”.
La incertidumbre crecía. Vera continúa:
“A finales de ese año, el Correo lo dejó cesante por inasistencia o abandono de servicio. Con otro compañero fuimos hasta su casa. Nos recibió la madre, temerosa. Yo fui con el uniforme del Correo para que se tranquilizara. Nos contó que se lo habían llevado violentamente. Días después, un hombre la visitó y le dijo que se quedara tranquila, que Hugo estaba bien y que pronto volvería. Nosotros nos quedamos con esa esperanza, pero con el tiempo se fue diluyendo”.
Dibujo realizado por Hugo Canay a su compañero Andrés Vera
En 2014, tras una inhumación en el Cementerio de Avellaneda, se pudieron identificar sus restos.
“Siempre fue un buen compañero: compartía todo y era muy solidario”, concluye Vera.
Tránsito Giménez
Tránsito Giménez tenía 47 años cuando fue secuestrado el 6 de abril de 1976 en su domicilio del barrio de Balvanera (CABA). Fue ejecutado en la ruta provincial 24, a la altura de Moreno (Buenos Aires). Sus restos fueron identificados por ADN en marzo de 2011. En la CONADEP figura con el legajo 2361.
Tránsito Giménez
Ingresó a ENCOTEL el 13 de noviembre de 1954, en la oficina de certificados y expresos. El 12 de octubre de 1976, la empresa lo cesanteó por “inasistencias injustificadas”.
Agustín Ramari, compañero de trabajo y socio del Club Comunicaciones, lo recuerda con cariño. El club lo homenajeó en dos oportunidades: el 17 de agosto de 2024, con una placa en la entrada del establecimiento que dice “Aquí fue feliz Tránsito Giménez, trabajador del Correo y socio del club”; y el 21 de marzo pasado, con la restitución de su carnet de socio.
“Tránsito amaba el deporte. Le gustaba jugar a la paleta-pelota en el Club Comunicaciones. A veces me pedía que lo acompañara, aunque yo era un jugador mediocre”, cuenta Romari.
También destaca su compromiso laboral:
“Era un gran trabajador. Además del Correo, era portero, y fue allí donde lo secuestraron. Era peronista, aunque no militaba en ninguna organización. Quizás por ayudar a un sobrino perseguido, al que albergó en la portería, un grupo de tareas se llevó a ambos”.
Placa instalada en el Club Comunicaciones, en homenaje a Tránsito Giménez
Ramari recuerda el momento en que fue enviado a averiguar qué había pasado:
“Fue muy difícil ir hasta su domicilio, en un edificio de la calle Rincón. Su esposa estaba conmocionada y no quería recibirme. Un vecino intercedió y ella me contó lo ocurrido. Tiempo después abandonó el edificio y volvió a Entre Ríos, de donde eran ambos. Luego supimos que pocos días después habían sido ejecutados en Moreno”.
La identificación de sus restos fue posible gracias a la donación de sangre de familiares directos.
Memoria y reparación
En 2015, la empresa postal decidió reparar los legajos de los trabajadores desaparecidos. Hasta ese momento se conocían 18 casos; hoy se sabe que fueron 30. En las afueras del antiguo Edificio de Correos y Telégrafos (actual Palacio Libertad), en Sarmiento 151, se encuentran las placas con los nombres de varios de ellos.
Además de Hugo Canay y Tránsito Giménez, los trabajadores desaparecidos del Correo son: José Rafael Álvarez, Miguel Isidro Arellano, Carlos Alberto Benvenuto, Raúl Orlando Brigante, Juan Carlos Barrera, Alejandro Gustavo Carrara, Felipe Romualdo Elizalde Leal, Luis Arturo Franzen, Rodolfo González, Próspero Mario Gómez, Edgardo Humberto Lombardi, Oscar Eduardo López, Daniel Horacio Levy, Isaac Alvarado Mosqueda, Antonio Francisco Oliveto, Francisco Félix Paulovich, Juvencio Elpidio Palavecino, Oscar Alberto Rizzo, José Manuel Rodríguez, Enrique Rolón, Jorge Luis Salinas, Jorge Alberto Scheiber, Martín Guillermo Sosa, Rubén Gerardo Salinas, Antonio Inocencio Silva, Héctor Juan Toubes, Héctor Roberto Vieytes y Santiago Jorge Viale.
A 50 años del golpe genocida, es imprescindible mantener viva la memoria de aquellos compañeros y enfrentar cada discurso negacionista que ponga en duda que fueron 30 mil las y los detenidos desaparecidos. La exigencia de juicio y castigo sigue vigente. No olvidar, no perdonar y no reconciliarse con los responsables de estos crímenes.
Ernesto Zippo
Periodista y corresponsal de la provincia de Santa Cruz.









