Entrevistamos a trabajadores del instituto International House, que trabajan para el programa Ceibal en Inglés. Los trabadores nos contaron la situación de precarización laboral y persecusión anti sindical que sufre su sector.
Miércoles 24 de diciembre de 2025 Edición del día
A dos semanas de la finalización de los cursos de Ceibal en Inglés (CEI), programa mediante el cual se brindan clases remotas de inglés a estudiantes de 4to, 5to y 6to de escuelas públicas del país, cientos de docentes se encuentran desamparados. En muchos casos, sin cobrar un sueldo ni contar con cobertura médica hasta mediados de marzo, cuando comiencen nuevamente las clases de CEI.
Gonzalo Ibarra y Camila Viera son docentes de inglés del Instituto International House y trabajan para Plan Ceibal bajo esta modalidad de enseñanza remota. En diálogo con La Izquierda Diario, relatan un extenso proceso de precarización laboral, persecución sindical y falta de controles por parte del Estado hacia las empresas tercerizadas que brindan el servicio educativo. También denuncian cómo un alto porcentaje de estas empresas se radica en el exterior, contratando docentes por fuera de lo establecido por la normativa uruguaya. Una situación que se repite con los gobiernos de los distintos partidos políticos.
“Trabajamos como jornaleros en un área que por ley debe ser mensualizada”
Ambos docentes explican que, aunque dictan clases para escuelas públicas de todo el país, su vínculo contractual no es con Ceibal sino con instituciones privadas que tercerizan el servicio.
“Aunque trabajamos en un instituto, Ceibal terceriza en 17 institutos —nueve en Uruguay y ocho en el exterior— y la mayoría contrata a los docentes bajo régimen jornalero”, afirma Ibarra. “Eso contradice la normativa del Consejo de Salarios para la enseñanza de idiomas, que establece contratos mensuales”.
Viera agrega que esa modalidad deja a los trabajadores sin ingreso ni cobertura médica entre diciembre y marzo, cuando no hay clases. “Quedábamos sin salario y fuera del FONASA”, señala. En su instituto lograron revertirlo tras más de tres años de reclamos sindicales, pero aseguran que en otras instituciones la práctica sigue vigente.
Consultados al respecto, trabajadores del Instituto Eureka agrupados bajo su propio núcleo, confirman esta situación. “Si bien desde el año pasado contamos con cobertura de FONASA gracias a los reclamos del sindicato, seguimos siendo jornaleros. Eso implica que desde la segunda semana de diciembre hasta mediados de marzo no percibimos un salario. La única alternativa que se nos brinda es trabajar durante un mes en Escuelas de Verano. Sin embargo, los grupos son escasos y el pago por hora es menor, por lo que el monto percibido representa una pequeña parte de nuestro salario habitual. En mi caso, menos del 20%”, afirma una integrante del núcleo.
Persecución sindical y sanciones injustificadas
La sindicalización del núcleo de International House —el primero del sector— desató, según relatan, una escalada de presiones y hostigamiento.
Cuenta Viera que cuando el núcleo sindical se organizó “empezaron las presiones... Al principio creíamos que venían solo del instituto, pero luego fue evidente que Ceibal también estaba involucrado. Revisaban nuestras clases constantemente, mientras al resto no. Una compañera fue despedida por decir ‘hola, amores’; claramente era una excusa por sindicalizarse”.
La situación derivó en episodios más graves. Viera narra que tras intervenir para frenar un maltrato hacia una compañera embarazada, fue agredida verbalmente y terminó con licencia psiquiátrica por estrés laboral.
Ibarra, por su parte, fue objeto de sanciones formales basadas en acusaciones que —asegura— quedaron desacreditadas por pruebas documentales. “Me iniciaron una observación formal, por una acusación que luego se demostró falsa. Presenté pruebas —mensajes, llamadas, actas— pero igual se manejó como una sanción para justificar medidas posteriores. Todo mostraba una intencionalidad clara”, afirma.
Una lista negra de docentes sindicalizados
El episodio más grave ocurrió en febrero de este año, cuando ambos fueron citados a una instancia tripartita en DINATRA junto a representantes de Ceibal y la empresa.
“Allí Ceibal presentó una lista con ocho nombres, que eran los fundadores del núcleo sindical. Dijeron que éramos ‘problemáticos’ y que no podíamos seguir en el programa”, relata Viera. “No había motivos pedagógicos ni administrativos. En esa lista había personas embarazadas, en recuperación médica o con calificaciones excelentes”.
Ibarra recuerda que, ante la denuncia de persecución sindical, las autoridades de Ceibal dieron versiones contradictorias en el Parlamento. “Primero afirmaron que eran seis las personas señaladas y luego negaron haber pedido la remoción de docentes. Las actas taquigráficas muestran contradicciones claras”, sostiene.
Tercerizaciones en el exterior y pérdida de empleo en Uruguay
En el proceso de investigación y comparecencias ante comisiones parlamentarias, los docentes afirman haber descubierto otro fenómeno preocupante: la creciente tercerización hacia otros países.
“Ceibal tiene docentes en Perú, Chile, Argentina y otros lugares”, dice Viera. “Son unos 600 puestos de trabajo que no están en Uruguay”. Según los datos que manejan, alrededor de 150 corresponden al programa de inglés y el resto a pensamiento computacional.
Ibarra agrega: “Mientras en Uruguay hay pérdida de empleo y falta de oportunidades para docentes jóvenes, el Estado contrata en el exterior a través de empresas. No hay control claro de los procesos, ni justificación para afirmar que aquí no hay profesionales disponibles”. Por ejemplo, uno de los requerimientos para los docentes radicados en Uruguay es la no inscripción en el registro nacional de violadores y abusadores sexuales. Por sus características de normativa nacional, los entrevistados afirman que este requerimiento no aplica para docentes del extranjero, por lo que no se puede contar con esa garantía en esos casos.
De acuerdo al informe firmado por la presidenta de Ceibal Fiorella Haim, el 28 de agosto de 2025, consultado por el Semanario Búsqueda, entre 2020 y 2024 Ceibal pagó US$ 21 millones a instituciones extranjeras que dictan clases de inglés y pensamiento computacional mientras que destinó US$ 12.1 millones a instituciones privadas radicadas en el país.
Propuestas de relocalización y falta de voluntad política
Ambos docentes plantean alternativas para recuperar esos puestos de trabajo: formación con Inefop, articulación con UTEC, programas de reconversión laboral para personas con nivel avanzado de inglés, e incluso la posibilidad de trabajar desde el hogar para habitantes del interior con dificultades de movilidad.
“Se podría generar empleo de calidad en zonas donde hace falta. El contenido pedagógico ya existe; solo se requiere formación específica”, afirman. “No encontramos obstáculos técnicos, sino falta de voluntad”.
Impacto pedagógico y vínculos con las escuelas
Más allá de lo laboral, los docentes advierten que la inestabilidad contractual repercute en la calidad educativa.
“Cuando los contratos son jornaleros, hay alta rotación de profesores. Eso impide generar comunidad educativa”, sostiene Ibarra.
Viera cuenta que este año ingresó a una escuela donde antes dictaba clases una docente extranjera: “Los niños y maestras no podían creer que yo fuera uruguaya. El vínculo cambia todo: podés contextualizar, entender la realidad de la escuela, trabajar emociones. Un profesor externo al país no tiene cómo conocer esas dinámicas”.
También cuestionan la estandarización del material pedagógico. “Hay guiones rígidos que no consideran el contexto real de las infancias, especialmente en escuelas vulnerables”, explican.
Llamado a otros trabajadores
Finalmente, los docentes invitan a colegas que aún trabajan como jornaleros y temen represalias a acercarse a los núcleos existentes.
“Hay mucho miedo, y es comprensible. Por eso estamos impulsando una coordinación de docentes remotos que permita representarlos y cuidarlos”, concluyen. En este sentido, se conformó la Coordinadora de Trabajo Remoto Tercerizado de Ceibal integrada por los distintos núcleos de los institutos que trabajan para Ceibal y trabajadores individuales.
Desde La Izquierda Diario nos parece fundamental denunciar y visibilizar las condiciones de trabajo a la que son sometidos cientos de docentes que día a día apuestan al crecimiento y desarrollo de las infancias a lo largo de todo el territorio. A su vez, si bien esta situación resulta un caso emblemático por tratarse del Plan Ceibal, no deja de ser parte de un contexto más amplio, donde las tercerizaciones y la precarización del empleo por parte del Estado permea distintos rubros. En los últimos años se han destacado algunas luchas como la de los tercerizados de OSE, los trabajadores y trabajadores de Telegestiones de UTE, y más recientemente la lucha que están llevando a cabo los trabajadores y trabajadoras de SUTIGA en reclamo por salario impagos al MIDES.
Ante la vulneración de derechos elementales, creemos indispensable la organización de los trabajadores y trabajadoras, con independencia de los partidos de gobierno. Si hay precarización, que haya lucha.





