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A quemar el clóset: La liberación sexual en América Latina

Ángel Ernesto

A quemar el clóset: La liberación sexual en América Latina

Ángel Ernesto

Ideas de Izquierda

La lucha por los derechos de la diversidad sexogenérica han estado profundamente ligados a la historia de la humanidad, por ende a la lucha de clases y es importante sacar lecciones para vencer. En este marco haremos un breve recorrido entre las décadas de 1960 y 1980.

Entre las décadas de 1960, 1970 y principios de los 1980 surgió una juventud combativa y revolucionaria, que protagonizó el mayo francés junto a los trabajadores, la que luchó en el corazón del imperialismo contra la guerra de Vietnam y por los derechos civiles; la que estuvo en Tlatelolco y en el Halconazo, la que luchó contra las dictaduras en el cono sur, y el franquismo en España.

Una juventud que lo cuestionaba todo, incluidas las normas impuestas por el sistema capitalista y patriarcal que nos impone una sexualidad heteronormativa, impuesta como el único orden ‘natural’ posible de las relaciones erótico-afectivas y del “modelo” de familia.

Hacemos aquí un breve recorrido por las luchas que dio aquella juventud; por aquellas batallas que visibilizaron y conquistaron un espacio para las disidencias, y que además tuvieron un vínculo estrecho con la lucha de clases en aquellos países donde se desarrollaron estos movimientos.

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Brasil

En Brasil al igual que en todo el mundo el siglo XX fue un momento de mucha represión y persecución para las personas de las disidencias sexogenéricas; tan así que, por ejemplo, en la década de 1930 la policía de Río de Janeiro detuvo a 132 personas LGBT para un “estudio científico” del médico Leonídio Riberio, director del Instituto de Criminología. Si bien en las décadas siguientes continuaba este ambiente de represión, entre la década de 1950 y antes de la dictadura el ambiente se empezó a “relajarse”, ya que, la inmigración a las ciudades vino de la mano de la creación de una cultura LGBT alrededor de varios espacios políticos y culturales, surgiendo varios bares LGBT en torno a Copacabana.

Durante la dictadura militar, el Carnaval de Río fue un oasis para expresarse libremente, pero a pesar de la represión, en la década de 1970 surgieron los primeros colectivos LGBT y surgió la primera revista que se llamó O Lampião da Esquina.

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Argentina

Nuestro Mundo fue la primera organización LGBT en América Latina, se fundó en Argentina en 1967, por Héctor Anabitarte —después de ser expulsado del Partido Comunista, por su orientación sexual—, junto con un grupo de trabajadores y estudiantes homosexuales.

Nuestro Mundo se fundó dos años antes de la revuelta de Stonewall, esto a la par de que la clase trabajadora y otros sectores populares se levantaban en Rosario, Córdoba, Tucumán, Corrientes, Salta, entre otras ciudades, enfrentando así la dictadura de Juan Carlos Ongania.

En 1971, Nuestro Mundo se fusionaria con Bandera Negra, Safo y Eros para crear el Frente de Liberación Homosexual, posteriormente en 1972 se sumaron estudiantes principalmente de las carreras de Filosofía, Psicología y Sociología de la Universidad de Buenos Aires algunos con militancia en diferentes organizaciones y partidos de izquierda.

El FLH se reivindicó antiimperialista, anticapitalista, luchando por los derechos de las mujeres, las disidencias, la juventud y la clase obrera, a la par que luchaban principalmente por la eliminación de los códigos contravencionales y las leyes que criminalizaban y patologizaban la homosexualidad.

Cómo cuenta Tom Máscolo en el artículo Frente de Liberación Homosexual: historia de la diversidad sexual para este 24 de Marzo los militantes del FLH pensaban que la misoginia y homofobia de la época se basaba en la ideología capitalista, que quería imponer una “moral dominante”. Esta moral, a su vez, les otorga a los capitalistas un poder sobre el “control de los cuerpos”, necesario para la alienación laboral. Por ende, el placer queda relegado a un segundo plano. Según sus propias palabras, “somos todo placer, y los cuerpos se presentan mutilados, castrados, para el trabajo capitalista”. El placer está reducido al coito heterosexual, culturalmente necesario para la reproducción biológica de los seres humanos y, además, para que se fortalezca el sistema de dominación.

También la lucha por los derechos de las disidencias se dio dentro de las organizaciones de izquierda, donde principalmente los partidos comunistas (estalinistas) decían que ser LGBT era una desviación pequeña burguesa, que era un peligro en potencia y que atentaban contra la moral proletaria, ideas que se trasmitieron por todos los partidos comunistas a manos del estalinismo, algo bastante contradictorio tomando en cuenta las conquistas logradas por las disidencias en la revolución de octubre. Por eso fue importante que el Partido Socialista de los Trabajadores de tendencia trotskista, prestara su local para las reuniones del FLH.

En 1973 el FLH intentó acercarse a la izquierda peronista, pero el día de la asunción a la presidencia de Héctor Cámpora, los montoneros llevaban consignas como “No somos putos, no somos faloperos, somos soldados de Evita y Montoneros”, a la par que durante la tercer presidencia de Perón quien gobernó con Lopez Rega y la derecha peronista, quienes prometieron liberar a la Argentina de “zurdos y putos”.

El FLH tuvo que pasar a la clandestinidad junto a las organizaciones de izquierda y luchadores sociales, debido a la creación de la Triple A (Alianza Anticomunista Argentina), bajo el gobierno de Isabel Perón. Esa persecución se profundizó con la dictadura militar de 1976.

Cabe destacar que el FLH fue parte de esa generación setentista que lo cuestionaba todo y que luchó no solo contra la dictadura, sino para darle la vuelta a todo, para transformar está sociedad de raíz.

Chile

La primer marcha del orgullo en el país se dio el 22 de abril de 1973, en el marco del gobierno de Salvador Allende de la Unidad Popular; ésta ocurrió en la Plaza de Armas en Santiago de Chile, donde se movilizaron entre 30 y 50 personas LGBT+, para denunciar el abuso de los carabineros que aún persistía en el gobierno de Allende, pese a la apertura social.

Tres días después de la marcha la Policía de Investigación realizó redadas por toda la capital, deteniendo a 30 personas que participaron de la movilización del 22 de abril.

Con los gobiernos anteriores principalmente bajo los gobiernos de Carlos Ibañez del Campo (1927-1931 y 1952- 1958), la violencia hacia las disidencias era mayor. El Código Penal implementado bajo su gobierno profundizó las políticas de persecución contra las disidencias, con el pretexto de ser delincuentes y enfermos y eran sometidos a torturas disfrazadas de “rehabilitación”, esto de la mano de implementación de redadas a bailes y lugares de reunión.

Esa violencia y criminalización a las disidencias se profundizó con la dictadura de Augusto Pinochet, tras el golpe del 73, donde las redadas de policías y militares a locales de reunión se volvió algo cotidiano, eso de la mano de la violencia estatal expresada con tratos denigrantes, tortura, desapariciones forzadas y asesinatos por su orientación sexual, identidad de género o por su militancia política.

Pese a la represión de la dictadura empezaron a crearse las primeras organizaciones LGBT en Chile, como el Movimiento Integración en 1977, en 1979 el Movimiento de Liberación del Tercer Sexo y en 1983 la Colectiva Lésbica Ayuquelén, entre otras organizaciones.

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México

En México, una primera etapa del movimiento LGBT se desarrolló en la década de 1970, con organizaciones como el Frente de Liberación Homosexual (1971) y SEX-POL (1975); pioneras del movimiento LGBT en nuestro país, tal como analiza Norma Mogrovejo en su libro Un amor que se atrevió a decir su nombre: la lucha de las lesbianas y su relación con los movimientos homosexual y feminista en América Latina.

El FLH entre sus miembros se destacan Nancy Cárdenas, Luis Gonzales de Alba y Carlos Monsiváis, quienes demandaban el cese a la discriminación legal y social hacia la homosexualidad; una educación sexual en las escuelas; que los psiquiatras dejaran de considerar a la homosexualidad como una enfermedad, así como el cese de persecución policiaca y discriminación laboral y que se tomaran en cuenta las teorías científicas serias acerca de la sexualidad. Afirmaban que la liberación de la homosexualidad es una forma más de la liberación de la sociedad.

Por otro lado, SEX-POL estaba dedicado al estudio y reflexión sobre la sexualidad y la política. Entre sus miembros se destacan Antonio Cué y Braulio Peralta.

La segunda etapa del movimiento de la diversidad se da en el marco de la conmemoración de la revolución cubana en 1978 en la cual participó el Frente Homosexual de Acción Revolucionaria (FHAR) y dónde el contingente del Partido Comunista, tomo distancia del contingente del FHAR. En algunos de sus trípticos manifestaban la necesidad de “tomar la palabra homosexuales y lesbianas para luchar en contra de la discriminación social, política, cultural y económica, acabar con mitos y mentiras acerca de la homosexualidad, vincularse con la lucha de las mujeres y otros oprimidos, pues no seremos libres mientras haya otros oprimidos”. [1]

También surge OIKABETH una organización conformada por lesbianas, quienes declaraban “solidaridad con las mayorías oprimidas y los grupos marginados, ya que, como parte de la clase trabajadora. Luchamos en contra de un enemigo común: El capital, que se manifiesta como poder burgués, poder masculino y poder heterosexual.” [2]

Lambda fue una organización en la que varios de sus dirigentes también militaban en el Partido Revolucionario de los Trabajadores (de orientación trotskista). Fue el primer grupo verdaderamente mixto, en el que hombres y mujeres de la diversidad sexual luchaban juntos contra el machismo, el sexismo y el patriarcado, desde una perspectiva anticapitalista. Fue una organización abiertamente socialista y feminista que se solidarizaba con otras luchas y entre sus miembros se destacan Claudia Hinojosa, Xabier Lizarraga, Alma Aldana y Max Mejía

El FHAR, OIKABETH y Lambda fundaron la Coordinadora de Grupos Homosexuales (CGH) en 1978 que resolvieron participar de la marcha del 2 de octubre y se unieron a las demandas de los demás manifestantes en contra de la represión, reivindicando consignas contra la represión sexual y política.

La CGH luchaba en conjunto en contra de las detenciones policiacas hacia la diversidad sexual. Hacían mítines afuera de las comisarías para exigir la libertad de sus compañeros y compañeras. Realizaron mítines en varias embajadas en protesta por la represión que sufría la diversidad sexo genérica en otros países. Además de convocar a la primera marcha del orgullo en México, el 29 de junio de 1979.

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Lecciones para el presente

Estos pequeños fragmentos de la historia del movimiento de las disidencias en América Latina, nos permite sacar lecciones de una juventud que pese a la represión, la llegada de dictaduras y el surgimiento de ideas de ultraderecha y conservadoras, decidió gritar, nombrarse y darle la vuelta a todo.

Hoy a sesenta años de esas batallas y pese a que son momentos distintos es importante sacar lecciones para los tiempos que corren, donde vemos una reactualización de lo que Lenin nombraba como periodo de crisis guerras y revoluciones (revueltas en nuestros tiempos), donde vemos el avance de la ultraderecha en algunas partes del mundo, vemos guerras, genocidios.

Es por eso que hoy más que nunca es necesario recuperar la tradición del movimiento de las disidencias sexogenéricas de lucha en las calles luchando codo a codo con la clase trabajadora, las mujeres, la juventud y demás sectores de explotadxs y oprimidxs, solidaridarizandose con todos lxs oprimidxs del mundo, de manera independiente de las empresas, la derecha y el gobierno.

Porque sólo confiando en nuestras propias fuerzas y en unidad con los demás sectores de explotadxs y oprimidxs podemos darle la vuelta a todo y construir un mundo donde no existan cadenas que aten nuestras vidas, nuestra sexualidad y nuestros cuerpos.


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NOTAS AL PIE

[1Norma Mogrovejo, Un amor que se atrevió a decir su nombre: la lucha de las lesbianas y su relación con los movimientos homosexual y feminista en América Latina (México: Plaza y Valdés, 2000), p. 94.

[2Norma Mogrovejo, Un amor que se atrevió a decir su nombre: la lucha de las lesbianas y su relación con los movimientos homosexual y feminista en América Latina (México: Plaza y Valdés, 2000), p. 81.
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