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La Izquierda Diario
5 de diciembre de 2020 Faceboock

SEMANA DE BLOQUEOS
Alvarado retrocede del acuerdo con el FMI: una situación transitoria favorable a los trabajadores
Esteban Fernández

El recule de Alvarado en su acuerdo con el FMI, el MRN de Corrales sintiéndose desbordado llamando al cese de los bloqueos y la movilización de los sindicatos del pasado martes abren un nueva situación, en la cual la clase trabajadora podría entrar en la escena política nacional con sus propias demandas y derrotar la política del Gobierno.

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El país ha entrado en una situación política, económica y social inestable pues el Gobierno ha retrocedido momentáneamente en su política de acuerdo con el FMI. Bloqueos en diversas regiones han desbordado a la dirección del Movimiento Rescate Nacional de José Miguel Corrales, llegando al enfrentamiento y retroceso de la policía en diversos puntos. Corrales ha pedido el cese de los bloqueos y ha pedido disculpas ante la magnitud de la movilización y la preocupación de un desborde. La policía no ha podido contener los bloqueos y en muchos puntos ha sido la policía la que ha retrocedido.

Las organizaciones sindicales se movilizaron en el centro de San José el martes 06, abriendo la posibilidad de la entrada en la escena de la clase trabajadora en el escenario político nacional con banderas propias pudiendo desatarse una situación de mayor agitación social con las protestas en el centro político del país. A esto es que le teme el Gobierno de Alvarado, y por ello echa atrás en su política de acuerdo con el FMI y lanza nuevos llamados al “diálogo nacional”.De conjunto se abre en el país una situación transitoria e inestable que la clase trabajadora debe aprovechar para imponer sus demandas.

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Un gobierno sin mayoría legislativa, sin política estratégica viable a corto plazo ante el retroceso de Alvarado, con fuerzas represivas que no logran contener los bloqueos en diversos puntos en los últimos siete días, en medio de una crisis económica cuyo fin no parece cercano. Además, si bien es cierto el proceso electoral se empieza a anticipar, falta mucho para el cambio de gobierno (mayo del 2022), por tanto el desgaste natural que cualquier gobierno tiene cuando se aproxima el fin de mandato, en la nueva situación, empeora la situación de Alvarado.

El retroceso del gobierno

Apenas el 30 de setiembre Alvarado anunciaba que preservar la “estabilidad” era el objetivo del gobierno. Al mismo tiempo que decía que envidiaba a países con “margen fiscal para prolongar sus beneficios a las empresas (…) pueden endeudarse como Chile, Colombia”.

Es claro entonces que la propuesta del gobierno es seguir el ejemplo de países como Chile y Colombia, centrales del neoliberalismo en América Latina y con altísimos grados de desigualdad, al tiempo que desea el enriquecimiento de las empresas. Pero, como indican muchas investigaciones Costa Rica ya es un país bastante desigualdad, cuestión que siempre se ha querido ocultar, incluso con una informalidad a niveles de los países señalados, y que ya ha empeorado entre los sectores populares, trabajadores, como lo indica un desempleo arriba del 24%.

No en vano Alvarado alertaba sobre el “dilema real” de que las instituciones del Estado (¡las instituciones que el mismo Alvarado aclara son para garantizar beneficios a las empresas privadas y cuyo recortes es centralmente contra los trabajadores de dichas instituciones!) puedan funcionar o que la deuda externa sea pagada. Este es el mejor ejemplo de su política neoliberal.

Esto es precisamente lo que diversas movilizaciones de los trabajadores y los sectores populares rechazan (y que busca ser aprovechado por Corrales y sus aliados para sus propios fines), y que han constituido una mayoría en las calles más fuerte que el gobierno. Por ello el gobierno debe retroceder y, aunque obviamente intenta aparentar una maniobra de recular “temporalmente”, lo cierto del caso es que parece difícil que el Gobierno logre cambiar la correlación de fuerzas en el corto plazo.

El Movimiento Rescate Nacional (MRN)

En un corto periodo, el MRN logró poner un movimiento, aprovechando el descontento por abajo, que puso en jaque al gobierno, que ya de por sí tenía muy poco apoyo según las últimas encuestas. El Diario Extra publicó el jueves 08 una declaración de José Miguel Corrales en la que declaraba que no iban a deponer el movimiento de bloqueos de calles hasta que el Gobierno no diga “quienes están evadiendo” impuestos. Al mismo tiempo que anunciaba que el movimiento podría salirse de sus manos.

Corrales buscó imponer a las movilizaciones convocadas por el MRN demandas como “no más impuestos” buscando aglutinar a los más diversos sectores sociales incluyendo a grupos económicos de la burguesía, que buscan seguir con la excepción de impuestos del que siempre han gozado. Pero en un periodo relativamente corto los bloqueos han tomado demandas directamente contra el FMI y por impuestos a las grandes fortunas y a los ricos, como se observó en la marcha de los sindicatos del pasado martes. En ese sentido, la dinámica del movimiento hizo relegar del mapa la consigna “no más impuestos” que la derecha venía usando políticamente para oponerse al gobierno. Es un cambio brusco para un movimiento que en sus inicios planteaba no solo el “no más impuestos”, colándose también posiciones negacionistas ante la pandemia y contra el “socialismo”, como si el Gobierno del PAC tuviera algún atisbo de esto.

Así por ejemplo en Pérez Zeledón y en otros lugares se tienen noticias de procesos asamblearios para escogencia de representantes en puntos de bloqueos/asamblea. Por ello Corrales ha anunciado que abandona los bloqueos, debido a la gravedad que adquirió la movilización.

La dirección de Corrales parece tener dos objetivos. Uno, ponerle coto al rumbo fondomonetarista del gobierno o, al menos, que los planes sean negociados con ellos. El otro, aprovechando la situación, obtener algún tipo de legalidad electoral, como lo expresa claramente Óscar Campos Chavarría, el representante de la cámara Conarroz, que hace parte también de dicho movimiento.

Por otro lado, en la derecha, el desborde ha sido significativo al punto que el aparato de seguridad del Estado y La Nación han lanzado una campaña para presentar los bloqueos como infiltrados por el narcotráfico.

La clase trabajadora

El martes 06 se movilizaron las organizaciones sindicales más importantes del país, pues la presión por abajo era muy grande frente a una situación en que la crisis viene siendo descargada sobre los hombros de los trabajadores y las trabajadoras. Así las direcciones sindicales buscan un reacomodo ante el rumbo ajustador del gobierno, después de meses en que han dejado pasar cientos de miles de despedidos, suspensiones y de rebajas salariales.

Es claro por lo demás que algunos sectores trabajadores y trabajadoras, agobiados por los padecimientos de la situación agravados durante la pandemia, han estado en diversos puntos de bloqueo, con fuerte presencia de sectores populares y pequeños productores. La pandemia ha significado un deterioro muy grande en las condiciones de vida de millones de personas trabajadoras y sus familias, despidos, suspensiones y reducciones salariales para empleados públicos; acoso y ajuste para los trabajadores públicos. De allí que las direcciones sindicales se vieron obligadas a convocar la marcha del jueves y otras acciones de protesta.

La clase trabajadora, mayoritaria en el país, ha tenido una ocasión excepcional para comprender que es una sola clase, separada ficcionalmente entre "públicos" y "privados". El Gobierno, dentro del cual criminalmente todavía está el Frente Amplio, y los empresarios atacaron y dejaron atacar a todos los asalariados del país en el marco de la pandemia. Las direcciones sindicales por su lado se mantuvieron en sus cómodos sillones permitiendo todo.

No es extraño entonces el surgimiento de Corrales como una “alternativa” ante el callejón sin salida del reformismo y las direcciones sindicales. Pero Corrales mismo aclara que no controla el movimiento por lo que recientemente ha llamado al levantamiento de los bloqueos. Sin embargo tras el conflicto desatado entre Corrales y el Gobierno se puso un movimiento que al parecer sale de su control, por ello podría moverse de manera independiente toda la clase trabajadora levantando también las demandas de los grandes sectores populares de la ciudad y el campo, cuya tarea central hoy pasa por ponerse en el centro de la escena nacional, copar la capital del país con importantes movilizaciones y con consignas que reivindiquen todos sus intereses y los intereses de todo el pueblo pobre.

Los intereses de la clase trabajadora y de las mayorías populares

De los 11,4 billones de colones que el Gobierno presentó de presupuesto para 2021, ¢4,8 billones son para pagar deuda y 2,1 billones de colones corresponden exclusivamente a intereses de deuda. A la vez 54,9% del presupuesto del gobierno tiene como fuente la deuda. De tal manera que adquirimos deuda para pagar más deuda, a los mismos organismos financieros internacionales, y a costas de los intereses apremiantes del pueblo trabajador. Por ello es necesario dejar de pagar la deuda externa.

Exigimos impuestos a las grandes fortunas, a los ricos y a las zonas francas. Si las empresas no quieren someterse a ello, hay que expropiarlas por el Estado y ponerlas bajo control de las y los trabajadores.

Ni un solo despido ni reducción de salarios. En su lugar, deben, haber salarios de cuarentena al nivel de la canasta familiar para todas y todos los trabajadores, pagados con los impuestos a las grandes fortunas. Además, las jefaturas, diputados y gobierno central del Estado deben tener salarios iguales al de maestros y maestras de educación primaria y secundaria pública.

La tasa de desempleo oficial es del 24%, una de las más altas de desempleo, que afecta más a mujeres, juventud y precarizados, cuyos porcentajes de desempleo y subempleo alcanzan más del 30%. Es necesario un plan de obras públicas que de un trabajo a quienes estén desempleados. Es necesaria una escala móvil de las horas de trabajo, repartiendo todas las horas disponibles de trabajo entre todos los trabajadores, manteniendo el salario, para que no haya un solo desempleado.

La violencia a las mujeres es pandémica desde antes del Covid-19. Es preciso detener la violencia intrafamiliar y patriarcal. Por ello es necesario la contratación masiva de mujeres para asegurarles un ingreso propio que las libere del yugo de la familia. Impuestos a las grandes fortunas y no al pago de la deuda externa, para que el dinero se use en otorgar salarios de cuarentena, refugios para víctimas de violencia y todas las necesidades de las mujeres y la clase trabajadora.

Es necesario un plan de obras públicas que apunte al mejoramiento inmediato del 53% de la población que ocupa viviendas en mal estado, es necesario dejar de pagar la deuda para invertir en los intereses y necesidades más sentidas de la población en materia habitacional. Es necesaria la reducción del costo de los alquileres, que paga más del 18% de la población, la gran mayoría de ellos dentro de la línea de pobreza y con habitaciones en malas condiciones, así como también frenar el alza de los precios de alquileres.

Para enfrentar la pandemia, es necesaria la unificación del sistema de salud, que debe ser controlado por las y los trabajadores, la nacionalización de las empresas médicas de capital transnacional que operan en la Zona Franca, mismas que están obteniendo ganancias en el marco de la pandemia que afecta a millones, para la fabricación de todos los implementos necesarios.

A los propietarios pequeños y medianos la crisis les ha golpeado con severidad. Más que el plan de administración de pobreza del Gobierno de Alvarado, es necesario crédito barato para las clases medias, condonación de deudas a los pequeños productores, otorgamiento de tierras, etc. Por una verdadera revolución agraria. Abajo el latifundio, tierra para quien la trabaja y créditos baratos para ponerla a producir.

Planteamos la expropiación ya de los grandes terratenientes y de las grandes empresas imperialistas que controlan grandes extensiones de tierra. Planteamos una reforma agraria que entregue la tierra a los trabajadores de dichas empresas, para que las administren colectivamente. Sin embargo, también defenderemos la explotación individual de la tierra -explotación campesina- en caso de que así lo decidan campesinos sin tierra o incluso trabajadores asalariados.

A la juventud la pandemia le ha mostrado el futuro. La deserción escolar, la reducción general de la calidad de la educación ante las brutales “virtualizaciones” que han realizado todas las instituciones educativas públicas y privadas, son la manifestación de lo que la juventud vale para el Gobierno, para Ministros, Rectores, directores y demás. La juventud, más que cualquier otro grupo social, puede y debe inspirarse en el clima de rebelión que emanan del Black Lives Matters en los Estados Unidos, de la rebelión chilena y las movilizaciones contra la policía y el régimen represor y neoliberal en Colombia.

La clase trabajadora y el pueblo pobre no debe pagar una crisis económica que no generaron ¡Qué la crisis la paguen los ricos!

De la mano de Corrales y su movimiento MRN no vendrá una alternativa favorable a los trabajadores y al pueblo pobre, ya vimos cómo ante el temor de ser desbordado por acciones independientes, rápidamente salió a levantar los bloqueos, busca una movilización controlada a fin a sus intereses. Solo los trabajadores y las trabajadoras en alianza con los sectores populares y explotados, las mujeres y la juventud, pueden ir hasta el final con sus propias demandas.

Es fundamental mantener la pelea, ampliarla y consolidarla, para ello se hace necesario organización y lucha. Por eso es que es necesario que las organizaciones sindicales convoquen a un Encuentro Nacional de Trabajadores llamando a los sectores populares, donde se pueda unificar un pliego de reivindicaciones de conjunto de la clase trabajadora y el pueblo pobre, así como un plan nacional de acciones contra las medidas de Alvarado y los partidos patronales.

Por una movilización nacional ya de la clase trabajadora y los sectores explotados como parte de un plan de lucha para derrotar los planes del Gobierno.

 
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