Visto
Que nos encontramos transitando una nueva etapa histórica de reactualización de las tendencias de crisis, guerras, revoluciones/contrarrevoluciones. Que como definimos en el documento internacional, está caracterizada por el agotamiento del orden neoliberal que quedó de manifiesto en la crisis capitalista de 2008; la decadencia hegemónica de Estados Unidos y la emergencia de China como potencia competidora.
Que si bien no se ha abierto el camino a una “tercera guerra mundial” en el sentido de la disputa militar por la hegemonía, estamos en un interregno en el que se están intensificando las rivalidades entre grandes potencias. Estas tendencias se han expresado en la guerra proxy de Rusia (en alianza con China) contra el bando de Ucrania/OTAN.
Que si bien en la conferencia de la Fracción Trotskista-Cuarta Internacional (FT) de diciembre abordaremos la discusión sobre el carácter de China, tenemos la visión común que se trata de un país capitalista (con dirigismo estatal) con marcados rasgos imperialistas, y que por lo tanto, el bloque que integra junto con Rusia no representa ninguna alternativa progresiva frente al imperialismo norteamericano y su alianza “occidental”, como sostienen quienes plantean una posición “campista”.
Que el trumpismo es un intento cesarista de detener la decadencia norteamericana y eventualmente revertir esa tendencia histórica mediante un cambio radical de la política imperialista de "dirigir" un orden internacional a una cierta vuelta a "esferas de influencia". Esto implica un reforzamiento de la dominación imperialista en América Latina por parte de Estados Unidos en su competencia con China. La profundización de las políticas proteccionistas de la administración Trump, cuya máxima expresión hasta ahora son los aranceles a las importaciones y la guerra comercial con China, junto con la política exterior errática, está generando una gran inestabilidad internacional y una importante volatilidad económica.
Que este giro de Estados Unidos hacia una política orientada por el “America First” está haciendo crujir las alianzas de las potencias tradicionales de “Occidente”, como la OTAN, lo que ha acelerado el armamentismo en general y el militarismo en las potencias europeas ante la posible deserción de la protección militar norteamericana.
Que esta tendencia al militarismo de las potencias europeas no es un elemento de coyuntura sino un problema estratégico y que por lo tanto implica ataques democráticos (por ejemplo, la vuelta del servicio militar obligatorio en países imperialistas como Alemania) y liquidación de conquistas del estado de bienestar al servicio de aumentar los presupuestos militares.
Que el gobierno de Trump es un gobierno bonapartista con alas que disputan su primacía tanto en la política económica (dólar fuerte vs. dólar débil, etc.) como en la exterior (“realistas” vs “neoconservadores”). Las dificultades que encuentra Trump para poner fin a los dos principales escenarios bélicos –Ucrania y Gaza/Medio Oriente– muestra los límites de Estados Unidos para imponer sus términos a aliados y enemigos.
Que el ataque de Israel contra Irán, llamada operación “León ascendente”, es un salto en las tendencias a la guerra regional con el aval de las potencias imperialistas –Estados Unidos y las potencias europeas- que con el eufemismo del “derecho a la defensa” del estado sionista le dieron luz verde a Netanyahu no solo para ejecutar el genocidio en Gaza sino también para lanzar una guerra contra Irán. Netanyahu está aprovechando la vulnerabilidad en la que ha quedado el régimen iraní con la pérdida de aliados regionales como el régimen de Assad en Siria y el debilitamiento de Hezbollah, Hamas y los hutíes en Yemen, con el objetivo no solo de liquidar la capacidad nuclear iraní sino de impulsar un “cambio de régimen”.
El gobierno de Trump había abierto una negociación “diplomática” dura con el régimen iraní para limitar su programa nuclear lo que había llevado a roces con el gobierno de Netanyahu, que se superaron con la decisión de Israel de ejecutar el ataque que venía preparando desde hace años. Estados Unidos está completamente alineado con el estado de Israel en esta nueva ofensiva guerrerista y colabora activamente con la defensa del estado sionista frente a la respuesta militar de Irán, que ha logrado penetrar en algunos puntos el sistema defensivo y golpear en Tel Aviv y otros centros urbanos. Sin embargo, Israel no tiene la capacidad por sí mismo de liquidar las instalaciones nucleares iraníes por lo que necesita que Estados Unidos intervenga directamente en la guerra ofensiva contra Irán, lo que llevaría al imperialismo norteamericano a verse involucrado en una nueva guerra en Medio Oriente cuyo alcance y consecuencias políticas, militares y económicas son impredecibles.
Que el brutal genocidio del estado de Israel sin terminar de quebrar al gobierno de Hamás en Gaza, del que son cómplices las potencias imperialistas y los reaccionarios gobiernos árabes como el de Al Sisi en Egipto que impidió la Marcha Global a Gaza, está incrementando el aislamiento y la deslegitimación del estado sionista y haciendo resurgir al movimiento internacional de solidaridad con el pueblo palestino a pesar de la feroz represión estatal en los países centrales, bajo la acusación de antisemitismo, que incluye deportaciones, detenciones, procesos judiciales –como el que sufre nuestro compañero Anasse Kazib en Francia y en Argentina Vanina Biasi y Alejandro Bodart– y otras medidas de persecución estatal. Que este resurgir se ve en las movilizaciones masivas en Gran Bretaña, Países Bajos, Estado español, Francia y otros países.
Que se profundiza la polarización social y política, la degradación de la democracia liberal y tendencias bonapartistas. Desde la crisis capitalista de 2008 se han desarrollado tres oleadas más o menos generalizadas de lucha de clases. La primera más ligada directamente a los efectos de la Gran Recesión, tuvo sus puntos más altos en la Primavera Árabe y los movimientos de indignados. La segunda, con un carácter más marcadamente revueltístico, se inició con los chalecos amarillos en Francia e incluyó las revueltas de Chile y Ecuador de 2019, y el movimiento BLM por el asesinato de G. Floyd. Actualmente hay un curso una nueva oleada de lucha de clases motorizada por las consecuencias de la pandemia, entre ellas la inflación profundizada por la guerra de Ucrania, y por los ataques neoliberales recargados –desregulaciones, privatizaciones, liquidación de conquistas, precarización, etc.–. Esta nueva oleada, que tiene como proceso destacado el movimiento de solidaridad con el pueblo palestino, combina elementos de levantamientos populares, como los que vimos en Kenia y Bangladesh contra gobiernos que aplicaron ajustes exigidos por el FMI, con una mayor participación orgánica del movimiento estudiantil y el movimiento obrero y una tendencia a la huelga general como se ha visto en Grecia y Bélgica, o en otra escala las luchas y procesos de organización sindical en Estados Unidos. La resistencia y lucha salarial en Argentina contra el gobierno de extrema derecha de Milei es parte de esta tendencia.
La acción profundamente anticolonialista de las organizaciones palestinas el 7 de octubre de 2023, aunque no compartimos ni los métodos ni la estrategia de sus direcciones, es parte de esta nueva situación de la lucha de clases.
Que en el marco de la crisis de los partidos de centro tradicionales (crisis orgánicas) y la polarización asimétrica, en gran parte de los países centrales "occidentales" las corrientes de extrema derecha que capitalizan la crisis de los "centros". Sin embargo, la mayoría de los países latinoamericanos tienen gobiernos referenciados en la centroizquierda, el nacionalismo burgués u otras variantes reformistas seniles o populistas “antineoliberales” (México, Brasil, Colombia, Chile, etc.) con la excepción de Argentina, Paraguay, Ecuador y Perú en América del Sur, y El Salvador y Panamá (a los que se podría sumar Costa Rica aunque en una versión neoliberal más de centro) en América Central. Y que, tras la crisis de las variantes neorreformistas como Podemos o Syriza, ya estamos viendo el surgimiento de fenómenos políticos a la izquierda del reformismo socialdemócrata tradicional, como es el caso de Movimiento Socialista en el Estado español o el ala izquierda de Die Linke en Alemania. En otro nivel, están los fenómenos neoestalinistas, o rupturas del estalinismo como el PCBR en Brasil.
Y considerando:
Que de acuerdo con estas tendencias objetivas, nuestra perspectiva es de cambios bruscos en la situación internacional y de una mayor radicalización política (a izquierda y derecha) y de la lucha de clases.
Que el acto internacionalista en París de Révolution Permanente/FT con 2.000 asistentes (entre los que se encontraban personalidades intelectuales, aliados del movimiento pro Palestina, etc.) con oradores/as de de Alemania, Estado español, Estados Unidos, Francia, y Myriam por el PTS, las charlas de presentación de Zurda en Barcelona y Madrid, en las que participaron 500 personas, entre ellos referentes de organizaciones de izquierda (Movimiento Socialista del Estado Español, Corriente Roja, etc.) y la importante repercusión de la gira de Myriam en medios destacados, es un gran avance para nuestra corriente internacional y muestra que efectivamente Europa, por las contradicciones de la construcción del bloque imperialista, la guerra de Ucrania, el militarismo, el impacto del genocidio en Gaza, etc., se perfila como uno de los centros de gravedad de fenómenos políticos y de la lucha de clases.
Que las posibilidades de construcción menos evolutiva de la FT, como muestra el importante salto que ha dado Révolution Permanente en Francia, y a otra escala, las buenas perspectivas que se abren para la CRT en el Estado español y RIO en Alemania. La consolidación de Left Voice en Estados Unidos, donde producto de la crisis del partido demócrata y la experiencia fallida del DSA, pueden surgir nuevos fenómenos políticos alentados por la resistencia anti trumpista que intenta ser capitalizada políticamente por Sanders/AOC, que resultan atractivos para sectores de jóvenes como se vio en los actos multitudinarios que hicieron en su gira nacional. Y que en una situación de mayor lucha de clases y radicalización política, y la influencia que podamos ejercer mediante nuestra intervención y la discusión estratégica, pueden surgir fenómenos centristas progresivos, ya sea del movimiento trotskista –que está en crisis pero que conserva militancia, relación con la vanguardia y dinámica en ciertos países– o de sectores de otras tradiciones y de vanguardia que se orienten en sentido revolucionario, o variantes como las que mencionamos más arriba, hacia los cuales tenemos que tener políticas unitarias para realizar experiencias y luchas políticas en común y desarrollar polémicas estratégicas profundas.
Que estos cambios subjetivos hacen más concreta la discusión sobre nuestro internacionalismo y las tareas internacionales del PTS y la FT para el próximo período, expresadas en la carta de Emilio Albamonte y Fredy Lizarrague.
El XX Congreso del PTS resuelve:
1) Movilizar el día 12 de junio contra el juicio contra nuestro compañero Anasse Kazib, y en repudio a la persecución y procesamiento de Vanina Biasi y Alejandro Bodart, junto con organismos de derechos humanos, el comité por Palestina, el FITU, y otras fuerzas, en el marco de la movilización en repudio del viaje de Milei a Israel y la lucha contra el genocidio en Gaza (Nota: la resolución fue aprobada en la sesión internacional del 8 de junio).
2) Repudiar el ataque del estado de Israel y el imperialismo contra Irán. Como continuidad del genocidio en Gaza Netanyahu y con el apoyo de Estados Unidos y las potencias imperialistas occidentales ha lanzado una ofensiva militar contra Irán con el objetivo de rediseñar el escenario regional según sus intereses colonialistas. Sin dar ningún apoyo político al régimen teocrático iraní, estamos por la derrota militar de Israel y el imperialismo. Repudiamos el apoyo de Milei al Estado de Israel alineado con Trump y los intereses imperialistas.
3) Relanzar de manera audaz la campaña contra el genocidio en Gaza con diversas iniciativas políticas, como la que tomó la juventud del PTS junto con las juventudes de la FT el 15 de mayo pasado (aniversario de la Nakba). En este sentido, queremos destacar la participación de delegaciones de la FT en la Marcha Global a Gaza. Ligar la denuncia al estado de Israel por el genocidio y la opresión colonial a la lucha contra el gobierno de Milei, que se mantiene incondicional del gobierno de Netenyahu y por lo tanto es cómplice del genocidio, y el silencio atronador del peronismo que ha dejado pasar un año y medio de genocidio sin decir una palabra. Impulsar el desarrollo de la iniciativa Judíxs contra el genocidio y el apartheid, proponer esta política también a la FT para intervenir a nivel internacional.
4) Impulsar una campaña denunciando la situación desesperante de las mujeres y las infancias en Gaza, principalmente desde Pan y Rosas y las ramas de salud y educación. Proponer a los grupos de la FT realizar en común esta campaña.
5) Darle jerarquía al perfil antiimperialista del PTS contra el FMI y también contra la injerencia imperialista en AL y la subordinación absoluta del gobierno de Milei a Estados Unidos, lo que incluye la entrega de recursos estratégicos y el acceso a posiciones con valor geopolítico para el imperialismo norteamericano en su disputa con China como Tierra del Fuego. Ligar este perfil a la reivindicación de la unidad insoslayable de las clases trabajadoras y pueblos oprimidos contra el capital financiero, las multinacionales y sus gobiernos y estados, única forma de lograr la emancipación nacional, delimitándonos duramente de la reivindicación del estatismo chino que hace un sector del peronismo y del progresismo, donde el estado acuerda con las multinacionales para explotar a una clase obrera sometida por métodos autoritarios.
6) Como parte de la unidad de la clase trabajadores y los pueblos oprimidos contra el capital financiero, las multinacionales y sus gobiernos y estados, en el marco de un endeudamiento público creciente que agudiza los desequilibrios capitalistas y la inestabilidad global, y que en los países dependientes y semicoloniales es ejercido como un mecanismo de saqueo y sometimiento, junto con luchar por el no pago de la deuda y contra el régimen del FMI, proponemos impulsar una campaña internacional por la abolición de las deudas externas y contra la injerencia imperialista del FMI.
7) Dentro del marco general de las diferentes crisis capitalistas que atraviesa la situación internacional, la crisis climática, emergente de una crisis ecológica más general resultado de las relaciones de producción capitalista, da lugar a desastres socioambientales, que repercuten en la geopolítica mundial, sobre la cuál gobiernos y Estados se montan para desplegar políticas y estrategias reaccionarias y los capitalistas buscan transformar en nuevas fuentes de ganancias. Las avanzadas extractivistas por parte de las potencias imperialistas tradicionales, China, y diversos capitalistas, se dan en este marco y muchas veces se justifican como falsas salidas en el marco del capitalismo. La lucha por una salida anticapitalista y socialista revolucionaria frente a las crisis y tendencias guerreristas actuales, por unir la lucha climática a la lucha de clases aparece como vía para poner freno urgente a la destrucción planetaria. Desde el PTS y desde los distintos partidos que forman parte de la FT-CI damos esta pelea.
8) Profundizar el internacionalismo de la militancia de conjunto del PTS. Redoblar el esfuerzo internacionalista del PTS para el desarrollo de nuestra corriente internacional en el marco de nuestra estrategia de reconstrucción/refundación de la IV Internacional (que tenemos que pensar cómo plantear de la manera más concreta y acorde a las circunstancias actuales) partiendo del peso del PTS y de sus principales referentes como muestra el viaje de Myriam, para reforzar la lucha política con estrategias neo reformistas y de colaboración de clases. Ante la crisis y degeneración de las corrientes que viene del movimiento trotskista, ser un polo de atracción para los sectores que cuestionen por izquierda la adaptación centrista y estén dispuestos a abrir un intercambio y una experiencia militante común.
9) Difundir el acto internacionalista de Francia y las actividades de Myriam en Europa. Utilizar los discursos como material de propaganda de nuestro internacionalismo "práctico". Utilizar también, además de LID y el programa internacional, la película sobre la experiencia de Neuhauser, que muestra un trabajo importante en el movimiento obrero, la vigencia de la lucha de clases, la articulación con otros sectores, etc. Seguir en el conjunto del PTS las discusiones de documentos hacia la próxima conferencia de la FT que se realizará en San Pablo del 13 al 19 de diciembre y que abrirá con un acto internacionalista. Proponer a la FT la organización de instancias para el intercambio político y la intervención común de las juventudes de los distintos grupos.
10) Articular nuestro internacionalismo en un discurso político que puedan expresar nuestros/as referentes públicos/as, ubicándonos desde una corriente que lucha contra el militarismo, contra el genocidio del pueblo palestino, como lxs que estamos con el movimiento estudiantil que es solidario con el pueblo palestino y enfrenta la complicidad de los gobiernos imperialistas con el genocidio, lxs que intervenimos en los grandes procesos de lucha en Francia, etc. Este perfil internacionalista debería estar sintetizado en el lema del PTS como parte de una organización socialista internacionalista, que lucha no solo en Argentina sino en varios países de Europa y América Latina, en Estados Unidos para terminar con el sistema capitalista y empezar la construcción de una sociedad sin explotadores. |