La Legislatura de Neuquén tratará, este miércoles, dos proyectos enviados por el gobernador Rolando Figueroa. Se trata de los denominados “Invierta Neuquén” y “Emplea Neuquén”, que establecen una serie de incentivos y beneficios para empresas de distintos sectores. La ley de promoción de la inversión fue anunciada por el gobernador en simultáneo con el apoyo a la Ley Bases y el Régimen de Incentivo a las Grandes Inversiones (RIGI) en el Congreso Nacional.
El RIGI como bandera
El proyecto de ley “Invierta Neuquén” fue planteado desde un inicio como complemento del RIGI votado dentro de la Ley Bases. Una ley que debería ser nula porque sólo se pudo aprobar gracias a la corrupción de diputados y senadores, uno de los cuales sigue preso en Paraguay. En su momento, el gobernador favoreció la aprobación a través del diputado Osvaldo Llancafilo y la senadora Lucila “quiero una embajada en la UNESCO” Crexell.
El RIGI, lejos de “potenciar el desarrollo industrial”, como sostiene Figueroa en los fundamentos del proyecto de ley neuquino, es un régimen colonial para que las empresas se lleven nuestros bienes comunes naturales sin dejar un sólo dólar de retenciones, con libre acceso a divisas y con todo tipo de beneficios por al menos 30 años. No exige ni “desarrollo industrial”, ni incorporación de tecnología, ni empleo local, ni protección del ambiente.
Pero además, el régimen nacional, al que adhirió la Legislatura provincial el año pasado, dará prioridad a las empresas para utilizar insumos claves como el agua, sin ninguna limitación. Y esto tiene implicancias contrarias a los supuestos objetivos de diversificación de la matriz productiva, o al menos al de detener el retroceso de la fruticultura, que el propio proyecto estima en un 24% en los últimos 10 años. ¿Por qué? Porque si una sequía disminuyera drásticamente el caudal del río Neuquén, las petroleras que ingresen al RIGI serían quienes tendrían prioridad, sin importar que corra riesgo el riego en el Alto Valle.
Planeros
El RIGI neuquino podrá beneficiar a empresarios de distintos sectores económicos, como servicios petroleros, minería, energía, turismo, salud, forestal, agropecuario, tecnológico, empresas radicadas en parques industriales, o en aquellas regiones que el ejecutivo considere “estratégicas”. Si bien no ingresarían las petroleras que operan en los yacimientos (que podrán gozar de beneficios soñados gracias al RIGI nacional), sí las empresas de servicios petroleros.
A quienes entren en este régimen se los va a eximir de pagar impuestos provinciales. Hasta un 100% de exención de ingresos brutos, impuesto inmobiliario y sellos. Pero además se les va a dar una línea de créditos con condiciones preferenciales, se les otorgará preferencia en las licitaciones con el Estado Provincial, se les va a subsidiar la luz, el gas y el agua y las comunicaciones, y a hasta se les va a permitir acceder a tierras públicas a valores inferiores a los de mercado.
No hay ninguna garantía de que este proyecto vaya a “diversificar la matriz productiva”
No hay ninguna garantía de que este proyecto vaya a “diversificar la matriz productiva”. En primer lugar, porque esta ley no establece ningún plan en ese sentido, sólo significa un cheque en blanco para el Ejecutivo, que va a ser el que conforme el “Comité Provincial de Inversión Neuquina” (CPIN) que decida el plan y los criterios con los cuales determinar los sectores beneficiarios. Tranquilamente, los principales beneficiarios pueden terminar siendo “actividades conexas al desarrollo hidrocarburífero” y “actividades de explotación minera”. Esto implicaría que se siga profundizando la primarización de la economía neuquina, como viene sucediendo de forma acelerada con el boom del fracking en Vaca Muerta en 2013 hasta 2021 (el último año con datos), período en que el sector minas y canteras pasó de representar el 35% al 45% del Producto Bruto Geográfico.
Por otra parte, en el discurso hablan de “Pymes” (pequeñas y medianas empresas), porque suena bien. Pero en los requisitos para ingresar al régimen, no se plantea nada en ese sentido. Podrán ser las grandes empresas las que se queden con los beneficios. Por caso, si la yanqui Halliburton, un gigante de los servicios petroleros a escala global, quisiera acceder al RIGI neuquino, nada se lo impediría.
Cuándo decimos “cheque en blanco”, significa, en concreto, que el gobierno provincial podrá decidir a quién beneficiar. Y esto, a pesar del discurso “Pyme” podría ir en detrimento de pequeños productores, comerciantes o emprendedores. Pongamos como ejemplo el caso del turismo. Si a los funcionarios de turno se les ocurriera vender valiosas tierras ubicadas en áreas privilegiadas a precio promocional a una gran cadena hotelera, eximiéndola de impuestos provinciales, subsidiándole todos los servicios, otorgándole financiamiento, esto implicaría aún peores condiciones para los actores más pequeños, para quien quizás tenga una o dos cabañas en alquiler o gestione un pequeño camping. Es decir que, si esto ocurriera, la ley podría favorecer una mayor concentración económica o de la tierra.
Hay otro sector que gozaría de los mismos beneficios pero no está incluído en la enumeración inicial, sino oculto en el cuerpo del proyecto: son “actividades de tratamiento de residuos industriales”. ¿Traducción? Los basureros petroleros, que contaminan decenas de hectáreas con residuos tóxicos, que generan un verdadero desastre ambiental, que violan toda la legislación vigente con la connivencia de las autoridades provinciales y municipales. Ahora, además, van a sumar beneficios fiscales, financieros, inmobiliarios. Aunque es más de lo mismo, no deja de ser un escándalo.
Párrafo aparte merece la mención a la fruticultura. Podemos asegurar que este proyecto no va a revertir en absoluto la pérdida de suelo agrícola. Mientras los gobiernos provincial y municipales sigan alentando a los grandes negocios inmobiliarios que desarrollan loteos de lujo en las áreas ribereñas, esto va a ser sólo un saludo a la bandera.
Doble vara
¿Cómo utilizará Figueroa los fondos discrecionales del plan “Invierta Neuquén”? No lo podemos predecir, pero podemos ver qué hizo el MPN (que lo parió) a lo largo de la historia: aupar una “burguesía local” que picotea de lo que se cae de la mesa de las petroleras y después de llevarse la plata afuera, deja un tendal. ¿Qué pasó, sino eso, con los créditos del Instituto Autárquico de Desarrollo Productivo (IADEP)? ¿A quiénes fueron entregados?
Tomemos sólo tres casos: Cerámica Zanon, Cerámica Neuquén y Textil Neuquén. Esas tres empresas de amigos del Estado, recibieron créditos multimillonarios del IADEP, tierras, subsidios y exenciones, pero a pesar de todo, una vez que embolsaron sus ganancias fueron a la quiebra y dejaron a los trabajadores en la calle, sin pagar sus deudas. ¿Quiénes estuvieron ahí para resolver el desastre provocado por los empresarios y sus amigos? Los trabajadores y trabajadoras, que ocuparon y pusieron a producir esas fábricas.
La batería de beneficios a los empresarios amigos, contrasta con el trato hacia las gestiones obreras
La batería de beneficios que, una vez más, el gobierno podrá repartir entre sus empresarios amigos, contrasta con el trato hacia las gestiones obreras, las cooperativas que se hicieron cargo del desastre. Los trabajadores y trabajadoras sin patrón NUNCA recibieron créditos del estado para renovar la maquinaria obsoleta que dejó la patronal, cuestión que está en el fondo del problema energético que atraviesan las cerámicas. Desde hace años que sufren tarifazos que tornan impagables las facturas de gas y luz. Y en la actualidad sufren ataques en todos los flancos posibles: corte en el servicio de luz, amenaza de corte de gas, amenazas de remate, etc.
Para el gobierno, la derecha aliada y los voceros de las empresas que ahora recibirán este paquete de beneficios estatales, las gestiones obreras son un mal ejemplo. Por eso las quieren ahogar.
Emplea Neuquén: más exenciones
Por si todo lo anterior fuera poco, el proyecto de promoción del empleo denominado “Emplea Neuquén” genera aún más beneficios para las empresas. En este caso no existe distinción por sector económico o por rubro. Es decir, incluso las grandes petroleras multinacionales podrían acceder.
¿Qué se les va a otorgar? Un crédito fiscal a quienes contraten empleados, para que paguen menos ingresos brutos, impuesto inmobiliario e impuesto de sellos. Y esto es increíble: si gracias al crédito fiscal, se genera saldo a favor del empleador, podrá reclamar el reintegro por el monto excedente al crédito fiscal. Por ejemplo, si con una nueva razón social contrata empleados y entra a la vez al régimen de Invierta Neuquén y Emplea Neuquén, puede ocurrir que durante un año genere saldo a favor, y el Estado sea el que le deba plata de impuestos provinciales, que durante un plazo de hasta 3 años.
Algo curioso es que uno de los requisitos para entrar a este beneficio es no haber despedido trabajadores sin causa durante los 2 meses anteriores a la contratación de los trabajadores en el marco del régimen. ¡Se la jugaron! Esto significa que si un empresario quiere pagar menos impuestos, lo que va a poder hacer es despedir sin causa, y esperar 61 días para contratar nuevos empleados.
La zapatilla, agujereada
Tanto el RIGI nacional como el provincial (o “Invierta Neuquén”) y el régimen de promoción laboral (“Emplea Neuquén”), provocan un “gasto tributario”. Es decir que el Estado renuncia a recaudar lo que podría recaudar, para estimular la ganancia de las empresas. En el caso de Neuquén, la provincia será cada vez más dependiente de los ingresos por regalías. Ingresos que pueden ir al alza, como sucedió todo el año pasado, pero que no dejan de estar sujetos a los vaivenes de los precios de los hidrocarburos y las estrategias de las empresas petroleras.
Este “gasto tributario” ocurre mientras la infraestructura de educación y salud, la situación habitacional y ambiental se ven fuertemente impactadas, tanto por el desfinanciamiento público, como por la dinámica de crecimiento demográfico de la provincia. Hace pocas semanas Figueroa sostuvo que Neuquén era como un adolescente permanente “que sabe que va a ser grande, pero que tiene una zapatilla siempre 3 números más chico”. Se refería al desfase entre el aumento de la población y las obras necesarias en la provincia. Pero, si el Estado provincial renuncia a recaudar entre los que se apropian, en distintos niveles, las ganancias que generan los trabajadores a partir de la explotación de Vaca Muerta, todos estos problemas estructurales se van a profundizar. |