Géneros y Sexualidades

RUMBO AL #25N

Una política contra el desempleo que afecta más a las mujeres.

Las mujeres solemos encabezar los índices de desempleo y trabajo informal. En medio de la crisis sanitaria y económica actual, esto no es la excepción. El desempleo ha aumentado, afectando especialmente a las mujeres.

Fernanda Quirós Moya

Pan y Rosas Costa Rica / Corriente estudiantil Organizate

Domingo 22 de noviembre de 2020 | 18:35

Para mayo del 2020, el desempleo llegaba a un 12.4%. Este dato no consideraba aun las afectaciones referentes a la pandemia, sin embargo, ya era alarmante. Considerando las primeras afectaciones registradas, el desempleo se elevaba a un 15.7%, y ya para julio de este año, las cifras de desempleo rondaban el 20.1%, siendo las mujeres las más afectadas con un 26%, mientras que los hombres con un 16.3%. Este dato no hizo más que elevarse conforme pasaron los meses –o, más específicamente, conforme las políticas de ajuste recaían cada vez más en las mujeres de clase trabajadora-, llegando a un 23.2%, siendo una mayor tasa de desempleo para las mujeres (29.1%), especialmente, para quienes tienen al menos un hijo o hija. El porcentaje en los hombres fue de 19.3%.

Esta tendencia a que las mujeres encabecen los porcentajes de desempleo, es una de las conclusiones a las que llega el Estado de la Nación 2020, al afirmar que el impacto de la pandemia lo sufren más las mujeres. Las mujeres ocupaban un 52.5% de los puestos de trabajo que se perdieron en agosto.

Al situarse la tasa de ocupación femenina en un 31%, este porcentaje revela una caída que significa un retroceso de tres décadas. Por otro lado, el trabajo informal también está encabezado por las mujeres, pues ellas representan un 48% de las personas que se desempeñan en este sector. De la tasa de desempleo ampliada, un 33.6% es para las mujeres. Una de cada dos mujeres busca empleo, mientras que en los hombres esta proporción es de dos de cada 5.

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El desempleo no solamente trae consecuencias en el ámbito económico, sino también en el ámbito emocional y salud mental, priva del seguro social, lo cual es preocupante en caso de una eventual enfermedad. Las mujeres, además de la carga del desempleo, desempeñan mayores horas de trabajo doméstico y de cuido, que los hombres. Estas labores se han incrementado aún más en la pandemia, pues deben estar al cuidado de sus hijos e hijas, debido a la virtualidad de las clases.

El problema del desempleo con rostro de mujer, es presentado por los medios de prensa burgueses con un tinte lastimero, pero no dicen ni una sola palabra sobre las políticas de ajuste que permiten esta situación. Por otro lado, el Estado de la Nación señala que estas cifras que encabezan las mujeres se deben a las dificultades que estas tienen para ingresar a la educación y recibir formación que les permita acceder a trabajos mejor pagados. Pero las mujeres de clase trabajadora van a seguir teniendo limitaciones para ingresar a la educación, si esta se vuelve cada vez más elitista y se le hacen recortes a la educación.

Rumbo a la Marcha del 25N, el movimiento de mujeres debe pelear contra todo tipo de violencia hacia las mujeres. Desde Pan y Rosas, exigimos ¡Ni una menos sin trabajo! Esta consigna la levantamos junto con nuestros compañeros de clase, pues si bien la precarización y el desempleo tienen rostro de mujer, esta es una condición que compartimos con nuestros compañeros, por lo que la pelea debe darse desde la clase trabajadora de conjunto, por mejores condiciones de vida y de trabajo.

Levantamos las siguientes demandas:

  • Exigimos un alto a los despidos, suspensiones y reducciones de jornada de trabajo. No más precarización laboral. Exigimos una reducción de las horas de trabajo, sin que esto signifique una reducción en el salario.
  • Exigimos la contratación masiva de mujeres, asegurando con ello un ingreso propio que les permita liberarse de la familia patriarcal y la violencia doméstica.
  • Exigimos el no pago de la deuda externa e impuestos a las grandes fortunas, para que el dinero se utilice en otorgar salarios de cuarentena, refugios para víctimas de violencia patriarcal, y para cubrir todas las necesidades de las mujeres y la clase trabajadora.
  • Es necesaria la creación de guarderías, comedores y lavanderías, subsidiadas por el Estado, para la socialización del trabajo doméstico, y liberar así del trabajo individual que recae en las mujeres.
  • Exigimos que todas las personas tengan acceso al seguro médico gratuito.

¡Este 25N, sumate a la marcha con Pan y Rosas!






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