UCR: fallos en plataformas virtuales ponen en duda el semestre

Constantes fallas en las plataformas virtuales ponen en duda que el semestre virtual se puede llevar adelante de buena manera. Además el semestre inicia con nuevos recortes de los rectores y el gobierno del PAC a la educación universitaria, en medio de la crisis por Covid-19, de la cual el propio gobierno dice que no tiene "buenos augurios".

Martes 14 de abril de 2020 | 12:50

Diversas denuncias en redes sociales de estudiantes y profesores de la Universidad de Costa Rica, dan cuenta de que la Universidad carecía de suficiente preparación para asumir la virtualidad en medio de la pandemia del Covid-19 y que por lo tanto lo está realizando de manera forzada, a través de una decisión antidemocrática y elitista que no fue consultada con estudiantes ni docentes y que además deja a una cantidad indeterminada de estudiantes por fuera de la educación universitaria.

En medio de la incertidumbre general que se respira en sectores estudiantiles y docentes vinculados con la UCR respecto de la continuidad virtual del semestre, este lunes 13 abril, día en que se supone arrancaría el semestre a través de las diferentes plataformas virtuales de la universidad, se han presentado fallas tanto en el acceso de estudiantes como de docentes. Aunque la Vicerrectoría de Docencia, en previsión del desborde de la plataforma, haya sacado nota el domindo 12 donde aclaraba que las clases empiezan el martes 14, ya desde el lunes 13 los servidores de la universidad han quedado desbordados, con fallas que van del correo institucional atascado a desordenes administrativos que parecen fruto de decisiones arbitrarias tomadas de momento, como el uso del portal universitario como interfaz de la mediación virtual. Todo lo anterior ha generado frustración y molestia en redes sociales.

A la medida impulsada por la rectoría, que implica la exclusión de estudiantes de los sectores más vulnerables de la sociedad, quienes no pueden garantizar acceso material a computadoras, internet o en general a un espacio favorable para el desempeño académico, ahora se suman complicaciones técnicas para la población que debe continuar con un semestre totalmente por fuera de las condiciones de normalidad.

Diversas denuncias sobre los efectos que tendría esta virtualización del semestre en plena crisis han llegado a La Izquierda Diario, sumado al reciente aporte de un profesor de Humanidades al respecto, dando cuenta de que las implicaciones de forzar la continuidad de un semestre en un momento de crisis sanitaria y emergencia mundial recaen con más fuerza sobre los sectores más precarizados de la sociedad.

La universidad pública en tiempos de crisis: el Gobierno saca dinero del presupuesto

La campaña por suspensión del semestre ante la virtualización forzada de las clases se ha instalado en el movimiento estudiantil y pone de manifiesto la necesidad de pensar una universidad en función de las grandes necesidades de la población. A diferencia de la suspensión del semestre propuesto por el Consejo Universitario, el cual implica el cese del pago de becas y salarios, más de 1400 estudiantes exigen la suspensión del semestre lectivo y que los recursos de la universidad sean volcados a atender la pandemia y sus diversas consecuencias.

Por otro lado, el Consejo Nacional de Rectores (CONARE), siguiendo la orientación del Gobierno se han apresurado a anunciar recortes en el presupuesto para destinarlo a un supuesto “fondo humanitario”. Por otra parte el gobierno de Carlos Alvarado ha decidido tomar el dinero de los salarios de trabajadores públicos (el dinero de la anualidad que les corresponde por ley) para un “fondo solidario” que supuestamente sería destinado para darle subsidios a los desempleados despedidos por la pandemia.

El Gobierno nacional le hace pagar la crisis a los trabajadores y las trabajadoras, justo los que ya vienen sufriendo con los despidos y las reducciones al salario, avalados por el propio Carlos Alvarado. El mismo gobierno a través de los rectores saca dinero del presupuesto de las universidades, haciendo que también la crisis la pagan los estudiantes, los docentes y trabajadores administrativos y operarios de la Universidad.

Pero el gobierno no toca ni un colón a los empresarios que despidieron a más de 100 000 personas. A grandes empresarios les perdonan millones rebajando sus facturas en servicios esenciales, reduciendo su aporte al seguro social y les facilita leyes de reducción de salario y jornada laboral. En este sentido la política es idéntica por parte del gobierno y CONARE: descargar la crisis sobre los hombros de trabajadores y sectores populares.

Impulsemos Comités integrados por estudiantes, docentes y administrativos por cursos y facultad

Ante la decisión de la virtualización forzada de las clases, antidemocrática y elitista, hemos venido sosteniendo la necesidad de suspender el semestre, pues deja a muchos estudiantes fuera de la universidad, manteniendo el pago de salarios y becas, girando todos los recursos materiales, intelectuales y técnicos en función de atender la pandemia generada por el coronavirus.

Pero además es necesario que las asociaciones estudiantiles convoquen a la creación de Comités de Crisis, integrados por estudiantes, administrativos y docentes, y que allí se decida de qué manera va a llevarse adelante el semestre y cómo disponer los recursos de la universidad durante la crisis. Es decir por un lado que se suspenda el semestre en los términos que impone Rectoría -con el forzado giro hacia la virtualización- y que la amplia comunidad universitaria tome las decisiones y el destino de la Universidad en sus manos, resolviendo todo democráticamente, contra las imposiciones antidemocráticas y elitistas de la Rectoría.

Y por otro lado, que estos mismos Comités decidan la forma en que los diferentes recursos de la universidad pública pueden ser puestos en función de atender las necesidades de la mayoría de la población durante la pandemia. Las mascarillas y respiradores producidos por el TEC y la UCR dan cuenta de que no solo es posible, sino necesario.

Es necesario quitarse de encima el aparato burocrático donde una pequeña cúpula está tomando decisiones que afectan el futuro de todas y de todos, en el camino de una universidad donde todas las personas tomen decisiones (por voto universal, una persona un voto) y no solamente un ínfima minoría cuyos intereses están además directamente ligados al gobierno anti-trabajador de Carlos Alvarado y que han puesto a la Universidad bajo la sumisión del Banco Mundial a través de un préstamo por el cual se pagan 4 millones de dólares más impuestos todos los semestres.






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