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Red Internacional

Este 25N el movimiento de mujeres saldrá a las calles al grito de Ni una menos. Pero también saldrá en medio de un gobierno autoritario, de la ruta de género, de la ilegalidad del aborto y de abusos patronales como los casos de las trabajadoras de SyR.

El 25 de noviembre es el día internacional por la eliminación de la violencia contra las mujeres. Esta fecha se escogió en el Primer Encuentro Feminista Latinoamericano y del Caribe, en homenaje a las hermanas Mirabal, conocidas también como Las Mariposas, quienes lucharon, junto con sus esposos, contra la dictadura de Rafael Trujillo en República Dominicana.

Hoy en día, en Costa Rica nos enfrentamos a un gobierno autoritario, cuyas políticas afectan negativamente a las mujeres y la clase trabajadora de conjunto. Por ejemplo, con la presión del gobierno por aprobar eurobonos, más endeudamientos con el FMI, recortes y precarización del trabajo tanto en el sector público como el privado.

Por otro lado, el gobierno anunció la llamada Ruta de Género, que pretende implementar medidas contra el acoso y el hostigamiento sexual en centros de trabajo, centros comerciales y transporte. Según Chaves, este proyecto está encaminado a construir “una Costa Rica más justa”, con medidas como habilitar espacios seguros en centros comerciales, aumentar los centros para poner denuncias.

En otras palabras, el gobierno pretende eliminar un problema estructural a partir de medidas individualistas al dar una respuesta a la opresión desde la experiencia personal, sin olvidar que, en realidad, el castigo no garantiza que la práctica deje de ejecutarse, ya sea por el mismo u otros sujetos. Además, esta respuesta individualista y punitiva deja impune la violencia estructural que el Estado ejerce sobre las mujeres, por ejemplo, cuando la institución judicial deja impune algunos casos de femicidios, o receta un tipo de justicia patriarcal.

También se refleja con la ilegalidad del aborto y la precarización de la vida que recae sobre las mujeres de clase trabajadora. Por otro lado, la discusión sobre al aborto traspasa fronteras, pues, además de la marea verde que comenzó con las compañeras argentinas, fue un elemento que marcó las elecciones en Estados Unidos y, en países como México el movimiento de mujeres ha dado importantes pasos para conseguir la legalización.

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Violencias más allá del Ni una menos

El grito por Ni una menos, vivas nos queremos, sigue siendo una de las consignas principales, pues el Estado sigue reproduciendo justicia patriarcal para las víctimas de femicidio. Ante esta demanda, desde Pan y Rosas hemos venido proponiendo la necesidad de crear comisiones independientes de investigación, conformadas por organizaciones sociales, políticas y de mujeres, además de las familias de las víctimas de femicidios. Esto como una medida para garantizar justicia verdadera para todas las que faltan y sus familias.

Para evitar los femicidios, demandamos la creación de refugios para víctimas de violencia, planes de vivienda y salarios mensuales para que las mujeres puedan tener independencia económica de sus agresores. Estas medidas pueden garantizarse a través del no pago de la deuda externa e impuestos a los grandes empresarios.

Pero también, violencia es la precarización de la vida, que afecta en mayor medida a las mujeres de clase trabajadora, al encabezar los índices de desempleo, informalidad y precarización del trabajo, además de salarios que no cubren las necesidades básicas. Tal es el caso de la reciente agresión a dos trabajadoras de SyR, que, además de la agresión física, también tienen malas condiciones de trabajo.

Por esto también proponemos llevar adelante una campaña que exija jornadas de 6 horas, para repartir el trabajo entre personas ocupadas y desocupadas, con salarios que cubran la canasta y necesidades básicas. Además de pelear contra todo plan de ajuste y recortes que caen en la clase trabajadora.

Otro tipo de violencia son los abortos clandestinos, pues someten a las mujeres a abortos inseguros que conducen a problemas de salud o incluso la muerte. Por eso también decimos Ni una menos por abortos clandestinos. El movimiento de mujeres debe poner en pie una campaña permanente por el aborto legal, libre, seguro y gratuito, retomando la fuerza de la marea verde que comenzó en Argentina. Esta misma discusión debe llevar a plantear la necesidad de separar la Iglesia del Estado, para que dejen de tener injerencia política en temas que nos conciernen a nosotras y nosotros, como lo es la educación sexual y el aborto.

“Si me matan, sacaré los brazos de la tumba y seré más fuerte”

Las hermanas Mirabal son un ejemplo de lucha y organización. En medio de un gobierno autoritario que amenaza con consecuencias para las mujeres y la clase trabajadora, la salida debe ser la organización desde abajo. Ni las instituciones estatales ni la Asamblea Legislativa están por garantizar derechos ni mejores condiciones de vida. Solo la organización del movimiento de mujeres, junto con organizaciones sociales y de izquierda, con independencia política del gobierno, pueden garantizar derechos.

Invitamos a sumarte a Pan y Rosas, para impulsar feminismo socialista y denunciar los abusos patronales como en el caso de los obreros bananeros de La Perla, el pago a docentes, las agresiones en SyR, además de los femicidios como los casos de Naty y Fernanda y Raisha.

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