Géneros y Sexualidades

NI UNA MENOS

¿Qué pasó con Allison? Otro caso de justicia patriarcal

Seis meses después de la desaparición de Allison Bonilla, seguimos exigiendo su aparición con vida. La justicia por ella, y por todas las que nos faltan, no la va a garantizar el Estado, que ya ha demostrado su caracter patriarcal e incapacidad para investigar el caso.

Fernanda Quirós

Corriente estudiantil Organizate / Pan y Rosas Costa Rica

Viernes 4 de septiembre de 2020

El pasado 8 de marzo, en torno al Día Internacional de la Mujer, muchas de las consignas y exigencias del movimiento de mujeres se hicieron presentes. Una de ellas fue el grito por Ni una menos y la exigencia de la aparición con vida de Allison Bonilla, quien había desaparecido una noche, al regresar de sus estudios, luego de bajarse del bus.

La crisis sanitaria y económica desatada por la pandemia no detiene la violencia patriarcal hacia las mujeres. Pero apelando a la pandemia, el Estado y las autoridades judiciales hicieron un cese en la búsqueda de Allison, pero fue su familia quien, en estos meses, continuó buscándola.

Hoy, 6 meses después, hay una pista que conduce a un panorama lejos de nuestra exigencia el pasado 8 de marzo. A Allison la buscan en un botadero clandestino. Al dolor de su familia, nos sumamos muchas mujeres estudiantes, trabajadoras, amas de casa. Ante la rabia, la impotencia y la tristeza, ¿qué hacer?

El Estado y la justicia ya han demostrado que solamente recetan impunidad y que su dinámica es cómplice de la violencia patriarcal. Además los medios de prensa que son grandes empresas justifican la violencia patriarcal, la legitiman y la reproducen. Utilizan el dolor de las víctimas y sus familias, para fortalecer su estructura desigual y patriarcal. El caso de Allison no es un caso aislado, sino que es un problema estructural, por lo que necesitamos una salida estructural.

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La violencia de género no se detiene en medio de la pandemia. En su lugar, aumentan las posibilidades de someterse a algún tipo de violencia, tanto en el ámbito privado como en el público. Por eso es necesario implementar medidas al respecto, tales como refugios para quienes se encuentren en situaciones de vulnerabilidad, atención médica y psicológica gratuita, salarios de cuarentena. Que en la “nueva normalidad” que nos recetan por la pandemia, el miedo a viajar solas, a hospedarnos en un lugar nuevo, o simplemente salir de noche, no sean una constante.

Por eso, un mundo en el que nuestras vidas importen, en el que vivamos libres de discriminación, explotación y opresión, y en el que seamos libres de decidir sobre nuestras vidas, cuerpos y sexualidades, solo lo podemos garantizar nosotras, de la mano con otros sectores oprimidos.






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