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ELECCIONES 2022

Rumbo a las elecciones: Qué pasa con las mujeres en partidos políticos y nuestro derecho a decidir

El Partido Nueva Generación ya salió a ondear las banderas celestes anti-derechos, mientras que el Partido Liberación Nacional afirma ser un partido con esencia de mujer. ¿Qué significado tienen ambas posturas con respecto a las demandas de las mujeres de clase trabajadora?

Fernanda Quirós Moya

Pan y Rosas Costa Rica / Corriente estudiantil Organizate

Miércoles 15 de septiembre | 17:31

El pasado 9 de septiembre, Sergio Mena anunció su candidatura presidencial por el Partido Nueva Generación (PNG), siendo esta la tercera vez que va a presentarse para optar por la presidencia de la República. Su agenda hace énfasis en una propuesta conservadora, en contra de todo tipo de aborto y de laicidad del Estado, y en defensa de los valores de la familia.

Además, Mena anunció la candidatura de la exdiputada del Partido Unidad Social Cristiana (PUSC), Shirley Díaz, para la vicepresidencia del PNG. La decisión de Díaz de postularse con el PNG, se debe a que dicho partido “tiene una ideología bien marcada”, refiriéndose a la “defensa de la vida desde el momento de la concepción y los valores de la familia tradicional”. Recalcó que estará luchando “en defensa de los no nacidos”.

El anuncio se hizo en medio de pañuelos celestes y banderas celestes ondeando, en las cuales se leía la consigna “salvemos las 2 vidas”.

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Por otra parte, recientemente el Partido Liberación Nacional (PLN) ha anunciado en sus redes sociales ser un “partido con esencia de mujer”, pues afirman que su partido “se encuentra bajo la conducción de mujeres”, dentro de las que se encuentran Silvia Hernández, actual diputada liberacionista y presidenta de la Asamblea Legislativa, María José Corrales y Karine Niño, diputadas liberacionistas, y Jesenia Jiménez, actual presidenta de la Federación de Estudiantes de la Universidad de Costa Rica (FEUCR).

Hernández afirmó que son un partido cuyas credenciales con respecto a la lucha de las mujeres son reales: “desde la ley de la igualdad real, la primera mujer presidenta del congreso, la primera vicepresidenta, la primera presidenta de la República, la paridad electoral, la red de cuido”, agregó.

Pensar en una verdadera política para las mujeres

La agenda conservadora que desde ya levanta el PNG, es un ataque a los derechos y la vida de las mujeres, especialmente, de aquellas que son de clase trabajadora. No se defiende la vida al reducirla a la negación del derecho a decidir de las mujeres, ni al subestimar la vida de las mujeres por encima de los “no nacidos”.

Por otro lado, los tintes feministas del PLN se reducen únicamente a la paridad de género y al techo de cristal, pero ni una ni otra son suficientes para poder garantizar las demandas de las mujeres de clase trabajadora, pues el PLN de conjunto, lleva una agenda que precariza y empobrece a la clase trabajadora, entre ella, las mujeres. El techo de cristal o las acciones individuales de una mujer, no son suficientes para garantizar las demandas y la emancipación de las amplias mayorías de mujeres que constituyen la clase trabajadora, zonas rurales y sectores populares.

No negamos la conquista histórica del movimiento de mujeres de poder acceder a la participación política, ni el derecho a votar y ser votadas. Sin embargo, por sí misma no es un avance para el conjunto de las mujeres, pues no todas las mujeres somos iguales, y las agendas pro ajustes y pro imperialistas, no garantizan ningún avance para nuestras condiciones de vida, ni como mujeres, ni como clase trabajadora. Esto ha quedado demostrado en la gestión liberacionista en el Gobierno o la Asamblea Legislativa.

En el 2010, Laura Chinchilla asumió la presidencia de la República, siendo una ficha del imperialismo estadounidense y aumentando las fuerzas represivas en el país, gestión que no tuvo ningún avance en cuanto a los derechos y las condiciones de vida de las mujeres de clase trabajadora y sectores populares. Por su parte, las diputadas liberacionistas han afirmado considerarse mujeres provida, en contra del aborto, y también han votado a favor del ajuste fiscal, del préstamo con el FMI, siendo golpes a las condiciones de vida de las mujeres de clase trabajadora.

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Una verdadera defensa de la vida, apostar por una vida digna, consiste en oponerse a los ajustes económicos que recaen sobre la clase trabajadora y las mujeres, así como a las políticas impuestas por el FMI. Consiste, también, en garantizar refugios y salarios para todas las víctimas de violencia patriarcal, y en que las mujeres podamos decidir sobre nuestros cuerpos, nuestras vidas y nuestra sexualidad, sin que el Estado, las políticas de los gobiernos conservadores o con tintes progresistas, ni la Iglesia, tengan injerencia.

Que partidos como el PNG lleven adelante una clara agenda conservadora, no quiere decir que partidos como el PLN sean una opción progresista cuando se trata de derechos y luchas de las mujeres. Nuestras demandas como mujeres de clase trabajadora dentro de las cuales se encuentran nuestros derechos sexuales y reproductivos, pero también nuestro derecho a una vida digna, libre de toda explotación y miseria, no tienen respuesta en partidos de la burguesía, pro ajuste y pro imperialistas.

Es por eso que reducir la ecuación a una disyuntiva de partidos conservadores o partidos progresistas, o apostar al mal menor en términos de derechos sociales, es falso. Una verdadera política para las mujeres de clase trabajadora y para nuestros compañeros de clase, que nos garantice nuestro derecho a decidir, pero también que conduzca a una vida digna, una vida libre de explotación y opresión, no se garantiza con programas que levantan partidos burgueses, con o sin mujeres, con o sin pañuelos celestes.

Por eso contruimos la agrupación Pan y Rosas en Costa Rica, y sostenemos que solamente un partido que levante de conjunto las demandas de la clase trabajadora, la juventud y el movimiento de mujeres, que se plante contra toda política del FMI, ajuste y precarización, y que esté dispuesto a pelear en las calles por cada una de las demandas que nos han sido negadas, es una salida viable para hablar de una verdadera política no solo para las mujeres, sino para todo sector oprimido y explotado.






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