Géneros y Sexualidades

PUNTARENAS

Poder judicial detiene a mujer por defenderse de violencia doméstica

La mujer había padecido un largo historial de agresiones por parte del sujeto, a quien ya había denunciado ante el poder judicial. En medio del aumento de violencia doméstica en tiempos de pandemia, hay que exigir refugios para víctimas de violencia de género, salarios de cuarentena que garanticen la independencia económica de las mujeres sobre sus agresores, y asistencia psicológica gratuita y de calidad para las mujeres y sus familiares que lo requieran.

Fernanda Quirós Moya

Pan y Rosas Costa Rica / Corriente estudiantil Organizate

Lunes 11 de octubre | 12:30

Recientemente una mujer fue detenida por haber actuado en defensa propia contra su pareja, quien tenía la intención de agredirla con un machete. El hecho ocurrió en Esparza, en donde todas las vecinas y vecinos tenían conocimiento del amplio historial de agresiones, algunas de las cuales, llevando a la mujer al hospital, con heridas, así como de las denuncias que la mujer había puesto por violaciones y violencia doméstica cometidas hacia ella, ante lo cual, el sujeto tenía una orden de restricción.

Una de las vecinas de la mujer comentó que “si la echa presa es una injusticia porque él le daba con lo que tuviera en la mano y por todo lado, a veces la agredía con martillos por las costillas, cabeza”.

Una familiar de la mujer comentó que se trataba de una situación en la que “era él o ella la que iba a morir”, pues incluso “cuando llegaron los paramédicos (ella) llevaba la cabeza rajada y varios golpes en brazos y piernas”.

Esta no es la primera situación que ocurre en el país. Lejos de ser un caso aislado, la violencia de género y las situaciones en las que se coloca a las mujeres por esta violencia, son un problema estructural que el Estado y sus instituciones reproducen. Por eso señalamos la responsabilidad que tiene el Estado como garante de la violencia de género en la sociedad, y denunciamos que, mientras la institución judicial se encarga de condenar los actos individuales de una mujer por defenderse de su agresor, por otro lado, esta misma institución mantiene en la impunidad casos de femicidios, o ignora las denuncias por violencia que a diario las mujeres realizan.

Esta es la lógica que tenemos que cambiar, a partir de que el movimiento de mujeres deje de confiar en las instituciones que nos recetan justicia patriarcal, y en los gobiernos que llevan adelante ajustes que precarizan y empobrecen nuestras condiciones de vida.

Para combatir estas situaciones a las cuales el Estado expone a las mujeres, desde Pan y Rosas planteamos la exigencia de la creación de refugios a lo largo del país acompañado de un plan de viviendas para que las mujeres que viven situaciones de violencia pueda vivir en otro lugar. Además, exigimos la implementación de un salario mensual para las mujeres que no cuenten con ingresos regulares propios, que les permita liberarse económicamente de su agresor, y que sea de acuerdo a la canasta básica y que contemple las necesidades que tanto ellas como sus hijes. También exigimos atención psicológica gratuita y de calidad para las mujeres y familiares que lo requieran.

Todas estas medidas pueden implementarse si el movimiento de mujeres junto con la clase trabajadora y sectores empobrecidos, pelean por el no pago de la deuda externa y por impuestos a las zonas francas y el gran capital, como medida para garantizar presupuesto para combatir la violencia de género, pues no va a ser la buena voluntad del gobierno ni las propuestas feministas que apuntan al techo de cristal, la forma en la cual exijamos nuestros derechos a una vida digna, sino nuestras propias fuerzas y métodos de lucha.

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