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Red Internacional

Los salarios subieron en abril un 5 %, debajo del 6 % de la inflación, según informó el Indec este jueves. En tanto, el poder adquisitivo del salario del sector privado registrado y público se ubica por debajo de su nivel en octubre de 2015. La promesa de Fernández de recuperar el poder de compra perdido durante el macrismo no se cumplió.

Jueves 30 de junio | Edición del día

Los salarios volvieron a perder contra la inflación. El Índice de salarios subió en abril un 5 % mensual y quedó por debajo de la inflación de dicho mes que fue del 6 %, según informó este jueves el Indec. Así, en lo que va del año el índice acumula una suba del 58,4 % interanual, mientras que el indicador registra una suba de 20,6 % respecto de diciembre previo.

Según el organismo, el aumento del cuarto mes del año se debe a incrementos de 5,6 % en el sector privado registrado, 2,7 % en el sector público y 7,1 % en el sector privado no registrado.

En términos interanuales, el Índice de salarios mostró un aumento de 58,4 %, como consecuencia de subas de 57,7 % en el sector privado registrado, 65,6 % en el sector público y 49,4 % en el sector privado no registrado mientras la inflación fue del 58 %.

Falsas promesas: ¿cuánto perdieron los salarios?

El Gobierno apunta contra el macrismo por el deterioro del salario, pero las promesas de Fernández de recuperar todo lo perdido con Macri no se cumplieron. Muy lejos quedó el regreso del asado a la mesa de las trabajadoras y los trabajadores. Veamos qué pasó con el poder de compra.

Cuando terminó el mandato de Macri el poder adquisitivo del salario del sector privado registrado cayó 21,5 % (diciembre 2019 versus octubre 2015), según los datos del índice de salarios que publica el Indec. La aceleración de la inflación carcomió los salarios. En abril de 2022 el poder adquisitivo de este sector cayó 0,2 % en relación a diciembre de 2019. Es decir, el Gobierno atenuó la pérdida. Sin embargo, el poder de compra está lejos de recuperar lo perdido desde 2015.

Según el último dato publicado por el Indec, el poder de compra de los trabajadores registrados privados perdió en lo que va del año 1,7 % (abril 2022 versus diciembre 2021) y aún está un 21,7 % por debajo de 2015 (abril 2022 versus octubre 2015).

En el sector público registrado, cuando finalizó el Gobierno de Cambiemos el poder adquisitivo bajó 25,5 % (diciembre 2019 versus octubre 2015). En abril 2022, se registró una caída de 3,6 % en relación a diciembre de 2019, y la pérdida en relación a 2015 es de 28,2 %. En lo que va del año el poder de compra descendió un 1,5 %.

Los sectores más afectados fueron los trabajadores no registrados. En el sector informal, al terminar el mandato de Macri se registraba una pérdida de 23,8 % (diciembre 2019 versus octubre 2016-la serie en este caso empieza en 2016). En abril de este año el poder de compra bajó 8,5 % en relación a diciembre de 2019, y en lo que va del año la caída es de 3,8 %. La merma con respecto a octubre de 2016 es del 30,3 %. Alberto Fernández afirmó en varias ocasiones "Primero, los últimos”, pero los informales fueron los más castigados por la inflación. La vicepresidenta denuncia que los trabajadores son pobres y no llegan a fin de mes, pero el kichnerismo avaló la caída del poder de compra y el ajuste bajo el mando del FMI que realiza el Gobierno.

La defensa del salario

La inflación de mayo alcanzó el 5,1 % y llegó al 60,7 % interanual, la cifra más alta en 30 años. Para este año las consultoras proyectan un 72,6 % de inflación, según el Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) que realiza el Banco Central. Las paritarias acordadas rondaron el 60 %, es decir que si no se reabren las negociaciones, otra vez los salarios volverán a quedar por debajo de la inflación.

La Junta Interna de ATE Indec calcula una “canasta de consumos mínimos” como referencia para la discusión salarial. En el mes de mayo estimaron su costo en $ 161.624. El promedio del salario de bolsillo del sector registrado privado en marzo estuvo en $ 114.355. Ni que decir, que en estatales y trabajadores informales es mucho menor. Cada vez es más extendido el fenómeno de trabajadores y trabajadoras registrados que son pobres y de los que llegan apenas a fin de mes a condición de dejar la vida en el trabajo.

Los dirigentes sindicales siguen de cuarentena y son cómplices del derrumbe del poder adquisitivo. Es necesario un aumento de emergencia de los salarios y las jubilaciones, nadie debería ganar menos de lo que sale la canasta básica ($ 100.000 en mayo, según el Indec) en el camino de conquistar un mínimo equivalente al costo de la canasta de consumos mínimos que realiza la Junta Interna de Ate Indec. Los salarios, las jubilaciones y planes sociales deben ser actualizados mes a mes de manera automática, según el índice del costo de vida.

Las direcciones sindicales como la CGT y la CTA tendrían que estar a la cabeza de un plan de lucha y convocar a asambleas en los lugares de trabajo para debatir el llamado a un paro nacional activo y a un plan de lucha por las demandas de trabajadoras y trabajadores y de los sectores populares, por la unidad de trabajadores ocupados y desocupados para pelear por vivienda y trabajo genuino.

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