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Red Internacional

El pasado jueves 20 de octubre se reunió la comisión de Derechos Humanos de la Asamblea Nacional para discutir la sétima moción en contra del proyecto de ley que buscaría prohibir las llamadas “terapias de conversión”. El partido conservador Nueva República interpuso 103 mociones en contra de dicho proyecto de ley.

Jueves 10 de noviembre | 21:16 | Edición del día
Fotografía elmundo.cr

Al inicio de la sesión, el diputado de Nueva República David Lorenzo dice que defiende la libertad de que las personas puedan elegir su sexualidad y habla de un caso que ha causado polémica en el hospital de la universidad de Vanderbilt donde el activista conservador Matt Walsh denuncia a través de videos cómo en el hospital se promocionan las cirugías de reasignación de sexo como si fuera un negocio lucrativo.

Este argumento no defiende a las terapias de conversión y por otro lado, da cuenta de un problema tan profundo en la sociedad estadounidense como lo es la mercantilización de la salud de las personas y la falta real de estos beneficios tan básicos que ocurren en todas las esferas de la salud en EEUU.

A continuación, le sigue el diputado Pablo Sibaja aclarando que Nueva República está en contra de este proyecto por razones éticas y rechaza cualquier posibilidad de que en realidad se trate de algún motivo religioso. Rechaza la intolerancia por parte de los integrantes de la comunidad LGBTI quiénes lo han atacado tachándole de homofóbico, que el Estado regule lo que la gente tiene que pensar y que el mismo legisle en pro de una comunidad y no del resto de la comunidad creyente.

En primer lugar, es necesario establecer que, si bien ha sido calificado como “homofóbico” en el pasado, hay más posibilidades que haya sido por los comentarios y posiciones discriminatorias de él y su partido, más que por querer atacarlo. Por otro lado, también es importante nunca olvidar que la tolerancia a la intolerancia solo generará más intolerancia, por lo que la intolerancia debe ser siempre rechazada.

Ahora bien, no podemos permitir llegar a una situación en la que el Estado tenga la potestad y el poder de regular lo que las personas pensamos, pero diferente es el caso donde el Estado tiene que gobernar para toda la sociedad y en esta situación, las motivaciones deben estar sustentadas en base a argumentos éticos, científicos y racionales. Históricamente, las luchas de la clase trabajadora han impulsado el derecho al acceso a la salud de calidad de la mano con la técnica, la tecnología y la ciencia, y esto debería incluir la salud mental la cual está por arriba de las creencias de cada persona individual, queda como tarea el conquistar nuevas reivindicaciones y defender las que ya tenemos. La OMS y otras instituciones de la salud han afirmado que la diversidad sexual ni la diversidad de género son enfermedades por lo que tratarlas como tal, sería ir en contra de los principios anteriormente afirmados.

Más adelante el diputado Sibaja afirma que hay personas que eran trans y dejaron de serlo, porque recibieron ayuda psicológica y espiritual. A esta línea de hechos anecdóticos y añade, “imagínense que legislemos o discutamos en esta comisión, una prohibición para que aquellas personas que hayan caído en la drogadicción dejen de ser drogadictos, ¡tienen derecho!”.

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Con esta última analogía, el diputado demuestra un total desconocimiento sobre ambos temas puesto que, por una parte, la adicción es definida por la OMS como “una enfermedad física y psicoemocional que crea una dependencia o necesidad hacia una sustancia, actividad o relación”, mientras que la diversidad sexual ni la diversidad de género son enfermedades, como ya se estableció con anterioridad. Por lo que esta comparación solo profundiza el tipo de creencias que las orientaciones sexuales y las identidades de género, distintas a la cis-hétero, son enfermedades y precisamente van en contra de luchas histórica para derrumbar ese tipo de mitos sobre las cuales, se han apoyado los distintos gobiernos de la burguesía en complicidad con la iglesia, para poder atacar los derechos de la comunidad LGBTI de forma sistemática.

El diputado continúa y dice que el Estado costarricense debe respetar la libertad de culto mientras no afecte al resto de la sociedad y si dicha religión dice que hay manera de revertir ese “error”, “¿Por qué no permitírselos?”, pregunta el diputado retóricamente.

Así como el Estado no puede permitir el suicidio aunque la persona crea fielmente que así terminará con algún mal, o la automedicación aunque las personas crean fielmente en la medicina que toman aunque no esté prescrita por algún profesional de la salud; el Estado no puede permitir de ninguna manera, que se preste un servicio que supuestamente tiene la capacidad de tratar algo que es natural y no una enfermedad, puesto que esto significaría menoscabar la misión en materia de salud que tenemos como sociedad de conjunto.

Seguimos con la intervención de la diputada de Nueva República, Olga Morera quién retoma una serie de elementos que, según la OMS, influencian a la sexualidad de las personas y resalta las creencias, valores y la espiritualidad de cada persona y si estas son contrarias a su sexualidad, se le debe de dar acompañamiento espiritual y psicológico para que pueda sobrellevar su supuesta “decisión” de dejar de ser diversos.

En este caso, lo que la diputada no toma en cuenta es que las personas que caen en este tipo de terapias son personas vulnerables por algún tipo de problema social y/o psicológico -muchas veces producto de la misma diversofobia- y quiénes son presa de los criterios conservadores del “terapeuta”, o también niños menores de edad cuyos representantes legales descubren su orientación sexual o identidad de género diversos y son sometidos a grupos, que suelen estar asociados a la iglesias para que se les imponga sus creencias, o simplemente personas por crecer en dichas religiones han aprendido a asumir un rechazo a su propia persona.

Sorpresivamente la sétima moción fue rechazada con 6 votos en contra y 1 a favor, siendo 4 diputados y diputadas de Nueva República quiénes hablaron a favor de la moción. De ninguna manera hay que confiar en las votaciones puesto que la realidad es distinta, en la realidad siguen habiendo torturas a personas por su orientación sexual e identidad de género, en la realidad sabemos que por mucho que Nueva República se jacte de que no son homofóbicos ni transfóbicos, han atacado a la comunidad en reiteradas ocasiones y en la realidad, aunque voten en contra de la moción, están de acuerdo en tratar a la diversidad sexual como si fuera una enfermedad que se puede curar en el nombre de la fe, a pesar del criterio científico que pueda usar la OMS para afirmar lo contrario, justamente lo que dijeron que no harían, usar un criterio religioso para poder legislar sobre toda la población.

Recordemos que esta es tan solo la sétima moción de 103 mociones que se logra tirar abajo, si la comunidad LGBTI quiere realmente lograr arrebatarle al Estado las reivindicaciones necesarias para poder luchar contra la opresión patriarcal, en un contexto de crisis económica del capitalismo, la comunidad debe poner en pie un movimiento en las calles que se presente como una alternativa en las calles que es una cancha donde el pueblo lleva las de ganar y no en el terreno legislativo donde -al menos en este momento- los partidos de las élites empresariales y religiosas llevan la ventaja.

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