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Red Internacional

Contra el aborto, la eutanasia, la educación sexual laica, son algunos de los temas que marcaron el discurso conservador del obispo de Alajuela Bartolomé Buigues.

Fernanda Quirós MoyaOrganización Socialista Revolucionaria - Pan y Rosas Costa Rica

Miércoles 3 de agosto | 12:20 | Edición del día

El discurso de este 2 de agosto se enfocó en un llamado a mantener los valores de la Iglesia Católica en la sociedad costarricense. Críticas a la “pérdida paulatina de los principios y valores éticos”, “debilitamiento de las creencias” y al “relativismo ético” estuvieron presentes en el discurso, con lo cual la Iglesia manifestó su oposición a la agenda del movimiento de mujeres y de población diversa, así como a la educación científica, laica e integral.

El obispo hizo un llamado al Estado a proteger la familia y a no ceder frente al aborto ni a la eutanasia. Este llamado es una posición conservadora y anti derechos, pues niega la diversidad de familias que existen en la sociedad y prefiere la inseguridad, riesgo e insalubridad que ocasionan los abortos clandestinos antes que su legalidad.

El discurso expresó una supuesta preocupación de la Iglesia en torno al tema de la educación. Hizo un llamado a las familias a ejercer su derecho de educar a sus hijos e hijas de acuerdo con sus propias convicciones religiosas, asumiendo la responsabilidad de practicar una “sana educación sexual”, pues “con el falso pretexto de evitar discriminaciones, negamos la base biológica”. Este es un ataque a las mujeres, a las personas trans y a la juventud que expresa de manera diversa su sexualidad.

Estas frases son otro de los ejemplos de la pretensión de la Iglesia de tener injerencia en las decisiones y la forma de llevar adelante la educación, pues ya anteriormente han expresado que su objetivo es “eliminar la ideología de género” en la educación.

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También manifestaron preocupación por las brechas educativas. Sin embargo, estas son solamente palabras vacías, pues la Iglesia se mantiene cómodamente sin pagar impuestos, que podrían servir para becas estudiantiles, mejoramiento de infraestructura en los centros educativos y para un mejor servicio de comedores. No dicen nada con respecto a los anteriores recortes presupuestarios del MEP, ni a la falta de pago de cientos de trabajadores y trabajadoras de la educación. Tampoco con respecto al alza del costo de la vida, que afecta a miles de familias de niños, niñas y adolescentes de escuelas y colegios, lo que dificulta su permanencia en la educación.

Otra muestra de palabras vacías es su pedido de “perdón por las injusticias”, pues la institución católica sigue manteniendo silencio y complicidad con respecto a los casos de abusos a menores. El obispo llamó a una “regeneración ética, que nos lleve a recuperar nuestros valores genuinos” y posicionarse contra lo que denomina “dictadura del relativismo”.

Lejos de las palabras de Buigues, no se trata de una dictadura del relativismo, sino que las demandas y derechos que el movimiento de mujeres, la población diversa y la juventud exigen en las calles, forman parte de un llamado a denunciar la explotación y la opresión que el Estado y la Iglesia han llevado adelante, negándonos derechos democráticos como lo es el aborto legal.

Ante estos ataques anti derechos de la Iglesia y sectores conservadores, es importante la organización del movimiento de mujeres, junto con sectores sociales, políticos y de izquierda, que enfrenten cada una de las políticas que el gobierno y la Iglesia negocian y que van contra nuestras condiciones de vida, estudio y trabajo.

Desde Pan y Rosas, ofrecemos un espacio de organización que lucha por otro tipo de sociedad, sin explotación, opresión ni discriminaciones.

Es necesario pelear por nuestro derecho a decidir sobre nuestros propios cuerpos, vidas y sexualidades, manteniendo de forma permanente una campaña por el aborto legal en todo el país.

Para enfrentar la brecha educativa, es necesario pelear por jornadas de 6 horas durante 5 días, con salarios que cubran la canasta básica, para que el trabajo se reparta entre ocupados y desocupados. También cobrar impuestos a las zonas francas y grandes empresarios, para destinar ese dinero en mejor infraestructura en centros educativos, mejor material para las aulas, más becas escolares y una contratación masiva a docentes y otorgamiento de plazas a docentes en interinazgo. Estas medidas ayudarían a mantener a las y los estudiantes en los centros educativos y a darle calidad a la educación.

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