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Red Internacional

DECLARACIÓN POLÍTICA DE OSR. Elecciones y qué hacer ante los pactos con el FMI, los ajustes en curso y los que vendrán

Este 06 de febrero se dan las elecciones para elegir presidencia y diputaciones, mismas que se desarrollan en profunda incertidumbre, en medio de la imposición del ajuste del FMI acompañado de ataques al salario y a los derechos de organización sindical, escándalos de corrupción y una ola de la pandemia. Quienes ganen mantendrán el ajuste e intentarán imponerlo aún más.

Miércoles 2 de febrero | 14:09 | Edición del día

La democracia de la burguesía queda reducida a la decisión de votar por un partido político una vez cada cuatro años. Si bien es cierto las elecciones no son un terreno de la lucha de clases sino un mecanismo de la democracia burguesa, reflejan la realidad de manera distorsionada y abren un escenario de discusión de la situación nacional y de la necesidad de tener independencia política y organizativa de clase.

Las dificultades de los partidos de Gobierno

El principal elemento político que parece poder anticiparse en este momento es una muy dura derrota del partido de gobierno, pues su candidato no aparece ni siquiera en los márgenes de error de las encuestas. Este es el resultado de haber llevado adelante a rajatabla el ajuste impuesto por el FMI, incluso un ajuste más allá de lo que exigía el FMI. También es el resultado de una horrorosa política en pandemia que legalizó los despidos y las rebajas salariales. Además la imposición de la vacunación forzada y el intento de imponer la educación dual en secundaria (que implica enviar a la juventud a trabajar gratis para las empresas). Todo se suma de manera tal que incluso cabe la duda sobre la elección en diputaciones que hará el PAC.

No es un dato menor que un gobierno que había sido electo como alternativa al bipartidismo neoliberal y también como alternativa ante la derecha religiosa vaya a sufrir una previsible profunda derrota, señal del grado de crisis de representación política que atraviesa el país y de la falta de alternativas políticas propias y coherentes para trabajadores, juventud, mujeres, etc.

Como parte de este proceso incluso el Frente Amplio, que participó del gobierno mientras estuvo en lo más alto de la política de ajuste y que se retiró del mismo ante el peligro de lesionar aún más el propio partido ante el constante flujo de rupturas internas y críticas de simpatizantes por el accionar de Patricia Mora en el gobierno PAC; incluso el Frente Amplio, decimos, está teniendo dificultades electorales. Las encuestas ponen a José María Villalta entre el 4% y el 8%, lejos del 17,4% que el mismo candidato había obtenido en 2014.

Las alternativas políticas de los empresarios

José María Figueres aparece primero en las encuestas con entre un 20% y un 17% de predilección de voto, muy lejos del 40% necesario de votos válidos para ganar en primera ronda. Figueres es una suerte de adalid neoliberal noventero, expresidente que cerró el servicio de tren, cerró el Banco Anglo, etc. Heredero del caudillo Pepe Figueres, huyó del país a Suiza debido a un escándalo de corrupción con la empresa de telefonía ALCATEL, por la que estuvieron presos dos expresidentes del país así como los ejecutivos de la compañía que hicieron pagos de 900,000 dólares por “consultorías” a altas figuras políticas del país incluyendo a Carmen Valverde, en ese momento Secretaría General de Liberación Nacional, el partido de Figueres. Esto por supuesto sin olvidar el famoso “caso Chemise” en el que Figueres fue investigado por asesinato cuando formaba parte de las fuerzas policiales del país. Esta es la gran estrella de la burguesía.

En cuanto a su política actual no se queda atrás en lo que respecta al ajuste y el sometimiento al FMI pues el Partido Liberación Nacional tiene un pasado amplio, que incluye el modelo de desarrollo del país de los Programas de Ajuste Estructural, la campaña por la aprobación del Tratado de Libre Comercio (TLC) con Oscar Arias, diferentes ataques a trabajadores, a la educación pública, a los derechos de las mujeres desde la Asamblea Legislativa durante los últimos gobiernos, e incluso a la expresidenta Laura Chinchilla como una destacada ficha del imperialismo estadounidense.

En segundo lugar en las encuestas aparece la candidata Lineth Saborío, del Partido Unidad Social Cristiana (PUSC), quien también pretende llevar adelante la agenda del FMI, planteando propuestas encaminadas al enriquecimiento de empresarios y a recortar en la planilla del Estado, además de fortalecer el OIJ y cuerpo policial, que se encargan de reprimir a los más pobres, a los trabajadores y los sectores populares.

Su lema “Con ella sí” pretende dar una falsa confianza en que, por ser mujer, las mujeres deben apoyarla; sin embargo, si bien el género une, los intereses de clase dividen. Una mujer en puestos de representatividad no necesariamente va a gobernar a favor de los derechos y necesidades de las mujeres. Un ejemplo de ello es que Saborío no tiene ningún interés en resolver el problema de la vivienda, pese a que, en la pelea por vivienda digna, son las mujeres quienes están al frente. Incluso Saborío está en contra del aborto en caso de violación. De hecho Saborío se ha hecho nacionalmente famosa por no responder de manera concreta ninguna de las preguntas que se han hecho sobre su plan de gobierno.

El tercer candidato en las encuestas parece ser el neopentecostal Fabricio Alvarado, que llegó a segunda ronda en las elecciones en 2014. Ante la crisis de representatividad de los sectores más oprimidos de la sociedad, la derecha religiosa ocupa un espacio político que incluye a una buena cantidad de trabajadores, amas de casa, etc. Con un programa muy reaccionario en derechos civiles y neoliberal en lo económico, se ha intentado cubrir en materia económica y social ante las evidentes críticas de su imposibilidad de gobernar. Sin embargo en caso de llegar a gobernar Fabricio sin duda alguna seguirá el camino del ajuste fondomonetarista y la reacción en derechos civiles.

El Frente Amplio (FA), por su parte, propone una administración del ajuste, un supuesto “vivir mejor” dentro de las condiciones actuales que impone el capitalismo, esto es, administrar el ajuste del FMI y la explotación de millones de seres humanos a través del trabajo asalariado. A los trabajadores y sectores populares que votarán por Villalta por considerarlo realmente progresista les proponemos pelear por una perspectiva distinta a la que impulsa la dirección del Frente Amplio, que ha participado del gobierno patronal en Costa Rica. Esto para realmente luchar por mejores condiciones de vida, y desprenderse de de las orientaciones conciliadoras que piensan en la posibilidad de un “ajuste bueno” que terminarán negociando en favor de los intereses de los grandes capitales, mientras la clase trabajadora y el pueblo pobre paga las consecuencias, como ya hemos visto cuando Villalta básicamente llamó a deponer la huelga del 2018 contra el Combo Fiscal o cuando Sofía Guillén impulsó la política de que las pensiones de magisterio nacional se pusieran en la bolsa de New York.

Ajuste del FMI como elemento central

Como vemos el elemento central (y al mismo tiempo cómodamente dejado de lado por todos los candidatos presidenciales) es el ajuste del FMI. La deuda con el Fondo es una deuda eterna, impagable, ilegítima, que no provocamos nosotros y nosotras, trabajadores y trabajadoras, pero que aun así pagamos de nuestro salario, los impuestos que nos imponen como el IVA y los recortes a la educación y la salud, entre otras medidas de ajuste. El único objetivo de esta deuda es que todo el entramado económico del país sea puesto en función de la riqueza de empresarios transnacionales o nacionales y garantizar estabilidad macro económica a costa de la pobreza de millones.

Otras consecuencias del endeudamiento son la inflación, el incremento del desempleo, de la precarización laboral y del trabajo informal, afectando mayormente a las mujeres de clase trabajadora y sectores empobrecidos; también los recortes a las pensiones, la falta de viviendas dignas y por ejemplo el recorte de más de 20 millones de colones en becas y comedores estudiantiles.

Con esta decisión política de continuar pagando la deuda y someterse a la agenda del FMI estos gobernantes demuestran que prefieren pagarle al FMI y exonerar de impuestos a los grandes empresarios, prefieren que grandes empresas como la cervecería de Costa Rica o las Zonas Francas no paguen impuestos (incluso en otros países de la zona como Colombia o Brasil las zonas francas pagan impuestos, pero en Costa Rica pagan 0% de impuestos), que no paguen agua ni luz, antes que destinar ese dinero en educación, en construcción de viviendas, en salarios que cubran la canasta básica, en garantizar medidas que eviten la violencia de género y en cubrir las necesidades de sectores empobrecidos. Prefieren que esas empresas exploten a las y los asalariados y que además lo hagan de la manera más barata posible, esa es la consigna tras el ajuste del FMI. La deuda, en realidad, es con los sectores más empobrecidos, no con el FMI.

Los ajustes del FMI han causado una serie de movilizaciones en el país, en 2018 y 2020, las cuales se enmarcan dentro de la coyuntura internacional, con movilizaciones en Ecuador, en Argentina, donde el gobierno peronista negocia con el FMI, pero sale a decir que es un “ajuste bueno”, el “ajuste que no ajusta”.

En Costa Rica, las movilizaciones contra el FMI no son un dato menor, tienen gran importancia. Sin embargo no se han profundizado las peleas en los ascensos del movimiento de masas producto de las desviaciones políticas que han hecho las burocracias sindicales, direcciones burguesas como la de Rescate Nacional y también el Frente Amplio al haber sido parte del gobierno ajustador del PAC, creando toda una confusión entre los trabajadores y la juventud. Son elementos que hay que discutir para avanzar en métodos de auto organización de la clase trabajadora, con independencia política de los partidos empresariales y en batalla contra las direcciones actuales de la clase trabajadora.

Nuestra propuesta

Desde OSR hacemos un llamado a organizarnos contra la agenda de ajustes que se viene, a impulsar una Gran Coordinadora contra el FMI formada por sindicatos (direcciones y base), organizaciones políticas de izquierda y organizaciones populares en general. Le hacemos la invitación al Partido de los Trabajadores (PT), al Nuevo Partido Socialista (NPS), Partido Revolucionario de las y los Trabajadores (PRT), al Movimiento de Trabajadores y Campesinos (MTC), a las bases del Frente Amplio (FA), además de sindicatos como APSE, UNDECA, sindicatos del ICE, etc. y dirigentes sindicales como Albino Vargas, las federaciones estudiantiles universitarias, las asociaciones de estudiantes y gobiernos estudiantiles de secundaria, a las organizaciones de mujeres, campesinos, indígenas, para que demos el paso adelante creando esta Gran Coordinadora. El próximo gobierno no va a dudar en llevar adelante más ajustes que empobrecerán más a la clase trabajadora. Esto indica más conflictividad y una nueva oportunidad para que la clase trabajadora pelee por tirar abajo los acuerdos con el FMI. La clase trabajadora debe confiar en sus propias fuerzas y métodos de lucha, organizarse para ganar, para que no sean nuestras condiciones de vida, de trabajadores, trabajadoras, mujeres y juventud, las que paguen la crisis.

En el terreno propiamente del voto de este domingo llamamos a votar indistintamente por el Partido de los Trabajadores o por el Nuevo Partido Socialista sobre la base de la elemental independencia de clase de ambas organizaciones.




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