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Red Internacional

Este mes de julio, se cumplen 2 años desde el doble femicidio de Fernanda Melissa Sánchez Aguilar de 31 años y Raisha Fabiola Ríos Sánches de 12, madre e hija.

Sábado 30 de julio | 21:38 | Edición del día

El femicidio de Fernanda y Raisha ocurrió un 30 de julio del 2020, en el Barrio La Virgen en San Pablo de León Cortés, cantón de la zona de los Santos.

La familia ha expresado inconformidad con las autoridades del OIJ, quienes después de dos años de este doble femicidio llevado a cabo de forma brutal y violenta; no ha sido capaz de encontrar “evidencia contundente”, aun cuando en realidad sí existe. Dos años después, este caso no se ha elevado a juicio ni por parte del Juzgado Penal de Cartago ni del Juzgado Penal Juvenil.

Ante esta situación desde Pan y Rosas nos sumamos a la exigencia de justicia por Fernanda y Raisha y denunciamos la inoperancia del Estado y de sus instituciones quienes, no sólo no toman medidas preventivas eficaces; sino también, desde sus procesos se continúa revictimizando a las mujeres que sufren algún tipo de violencia patriarcal y a sus familiares y allegados.

Señalamos al Estado como el responsable de reproducir las condiciones necesarias para que la violencia patriarcal se legitime y que ésta en lugar de cesar, sigue aumentando en medio de la actual crisis sanitaria y económica.

Finalmente, nos pronunciamos por la creación de Comisiones Independientes de Investigación que logren agilizar los procesos de Justicia para los feminicidios y muertes violentas de mujeres y que realmente se garantice un alto a estos.

Asimismo, que dichas comisiones sean conformadas por organizaciones sociales, políticas y feministas, así como familiares de las víctimas de violencia patriarcal.

Son necesarios más refugios transitorios para las víctimas de violencia y de sus dependientes de así requerirlo (personas menores de edad que muchas veces quedan con los mismos agresores o en albergues separados de sus madres) y la creación de centros de atención gratuitos y de calidad. Así como de programas de educación que tengan como objetivo la prevención de la violencia, perpetuada por una sociedad aún machista y misógina.

Finalmente, abogamos por una jornada laboral de 6 horas, que posibilite una justa repartición del trabajo y en donde las mujeres víctimas de violencia patriarcal puedan obtener una independencia económica de sus agresores.




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