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Red Internacional

El pasado Jueves 6 de octubre se reunió la comisión de Derechos Humanos de la Asamblea Legislativa para discutir 6 de las 103 mociones en contra del proyecto de ley que buscaría prohibir las llamadas “terapias de conversión”. Dichas mociones fueron presentadas por parte del Partido del conservador Fabricio Alvarado, Nueva República.

Domingo 16 de octubre | 11:55 | Edición del día

La sesión estuvo compuesta por Andrea Marín de Liberación Nacional, Antonio Ortega del Frente Amplio, María Padilla de Progreso Social Democrático, y Rosalía Brown y David Segura, ambos de Nueva República. Recordemos que lo que se discute es prohibir aquellas prácticas que bajo el velo de “terapia”, buscan cambiar la orientación sexual e identidad de género de las personas para que coincidan con la regla heterosexual y cisgénero.

La diputada Rosalía Brown dijo al inicio de la sesión que Nueva república se opone a que el servicio terapéutico se oriente únicamente a las de carácter afirmativo, es decir, las terapias que promuevan la autoaceptación de las personas ya que, según la diputada, esto construiría una imposición parcializada y que las terapias deben desarrollarse en un contexto objetivo y científico. La diputada finaliza su intervención explicando que estas deben ser útiles, apegadas a las necesidades de los pacientes sin sesgo y que solo se debería prohibir únicamente aquellas prácticas en las que se coaccione, que provoque discriminación y que se lesione a la persona.

Lo que la diputada omite es que las personas que llegan a estas “terapia conversión”, llegan en estado de vulnerabilidad y por tanto están sujetas a los prejuicios de quién les atiende, o directamente son menores de edad que son ingresados a estas “terapias de conversión” por sus padres, por lo que el elemento coercitivo sigue estado presente. Por otro lado, este tipo de posturas donde se ve a la diversidad sexual como algo que se puede curar, son estigmatizantes y por lo tanto promueven la discriminación. Además, este tipo de “terapias” dejan secuelas psicológicas que solo pueden ser curadas con terapias reales, mucho esfuerzo y tiempo, por lo que el elemento de la lesión a la persona también está presente.

Más adelante, el diputado David Segura dijo que este tipo de prohibiciones atentarían contra la libertad de expresión de muchas personas que se oponen a la comunidad LGBTI, en otras palabras, de quiénes se oponen a los derechos de las personas LGBTI. El diputado asegura defender la libertar de expresión de estas personas, lo que deja de lado es que la libertad de expresión no incluye los discursos de odio y por otro lado, la libertad de expresión sí cobija a quiénes rechazamos estos discursos de odio.

A pesar de que las mociones en contra del proyecto de ley son de forma y no de contenido, el diputado de Nueva República continúa y agrega que hay casos de "cambio de sexo" en los que las personas se arrepienten de su decisión y para estos, debe existir algún tipo de terapia que reconozca los diversos trastornos que pueden estar escondiéndose detrás de la disforia de género y da algunos ejemplos parcializados y en otras partes del mundo donde personas no se les reconoció trastornos psicológicos que tenían a parte de la disforia de género, se les recomendó el cambio de sexo y no se les trató dicho trastorno.

Hay que tomar en cuenta que esto demuestra una falta dentro del sistema de salud, en este caso de la salud mental, y que en realidad una terapia afirmativa -de autoaceptación- no se contrapone a una terapia que reconozca y trate todo aquello que una persona debe trabajar para poder tener una calidad de vida en materia de salud mental. Las terapias deben ser un proceso de autoconocimiento, que prmitan estar seguros de un diagnóstico claro sobre lo que la persona tiene.

Con clara ignorancia con respecto al tema, el diputado Segura asegura que la disforia de género se supera al salir de la adolescencia y si no se supera, es por influencia externa lo cual es sumamente contradictorio en una sociedad donde la regla es ser cisgénero, el diputado no aclara de cuál influencia externa está hablando.

Finalmente, el diputado de Nueva República revela la verdadera preocupación de su partido – el cual recordemos que es de corte religioso – que se persiga o se prohíba a líderes religiosos como curas o pastores que hablen de la homosexualidad o la transexualidad como una enfermedad que se puede curar, en el nombre de la fe. Hay una gran diferencia entre libertad de culto y directamente oponerse al desarrollo humano, recordemos que organismos internacionales como la OMS no consideran la homosexualidad ni la transexualidad como enfermedades por lo que este tipo de discurso de odio solo impone estigmatización a una población cuya fe les lleva a confiar plenamente en lo que dicen estos líderes religiosos, por lo que el daño que hacen en la sociedad va mucho más allá de quién decide creerlo o no, y que personas sexualmente diversas se vean discriminadas y hasta agredidas, en el nombre de la fe.

Cabe destacar que Nueva República fue minoría y perdió en las 6 votaciones que se hicieron, pero ahí no termina su ataque a la comunidad. Han presentado 103 mociones y el mecanismo legislativo les permite repetir el intento de poner más trabas a una ley que vendría a dar alguna garantía de protección a las personas que sufren de prácticas discriminatorias por parte de las iglesias.

Para enfrentar a quiénes defienden lesiones como las terapias de conversión es necesario retomar el camino de la movilización para imponer los reclamos que tenemos como comunidad LGBTI en la agenda polícita nacional, la fuerza de la movilización puede ir más alla exigiendo la completa separación de las iglesias y el Estado, así como ha garantizado la presión necesaria para conquistar derechos como el matrimonio igualitario en Costa Rica y en tantos otros países.


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