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Red Internacional

Educación pública. Centros educativos públicos cuentan con gran cantidad de estudiantes por aula

Sin embargo, según un informe de la OCDE, para el 2019 el número de estudiantes por aula en Costa Rica era menor a 15. ¿Qué dicen las y los docentes sobre este informe y sobre la realidad en las aulas?

Miércoles 28 de septiembre | 13:59 | Edición del día

El informe de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) afirma que, en el caso de Costa Rica, para el año 2019 el número promedio de estudiantes por docente en los centros educativos públicos es de 12 en primaria y 14.5 en secundaria.

Estos datos fueron circulados por redes sociales y grupos de docentes del país, ya que el promedio de estudiantes está muy lejos de la realidad. Comentarios como “entonces me sobran 20 estudiantes”, “estos datos no son ni de una escuela privada”, “¿¿de qué centro son esos datos??”, “qué buen chiste” reflejan la indignación de docentes que a diario deben dar clases a más de 20 estudiantes por grupo, enfrentándose a diversas formas de aprendizaje en las aulas.

Asunción Vargas, docente de secundaria, le comentó a La Izquierda Diario que “con respecto a las estadísticas presentadas sobre la cantidad de estudiantes por aulas en el año 2019, como docente en ejercicio puedo asegurar que la media de estudiantes por aula es mucho mayor. Desde mi experiencia puedo asegurar que la media es de 25-30 estudiantes por grupo matriculado a inicio de año, sin contar con los traslados que son recurrentes a lo largo de todo el curso lectivo”.

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Para el 2022, los números no han cambiado.

En el caso de primaria, Aida Moya, madre de una estudiante de quinto año, relata que “en el caso de mi hija el grupo es de 30 estudiantes. Además, ella cuenta con el servicio de apoyo, por su condición de autismo, y esa maestra en particular (de servicio de apoyo) está a cargo de una gran cantidad de estudiantes que tienen distintas necesidades educativas y emocionales”.

Para el caso de secundaria, Noah Cartín, estudiante de noveno año cuenta que “en mi grupo somos 20 estudiantes y realmente tengo mucho problema con eso, porque yo tengo TDAH y me cuesta mucho concentrarme con el ruido de los demás, aparte que dentro de la misma aula cuesta aprender bien cuando es solo un docente para 20 estudiantes que necesitan diferentes explicaciones, dificultando la función de aprender”.

Diversas investigaciones han demostrado que la gran cantidad de estudiantes por aula, el hacinamiento y el ruido son algunos de los factores que influyen negativamente en la calidad del aprendizaje.

A este problema se le añaden las malas condiciones de infraestructura, donde en muchas ocasiones las personas docentes deben dar clases en aulas cuyos techos se están cayendo, caen goteras o los pupitres están dañados. Estas son las condiciones en las que trabaja el sector docente, sumado a la lentitud de pagos y nombramientos, problema recurrente en el MEP.

Vargas comenta que, además de la gran cantidad de estudiantes por grupo, “muchas veces a nivel infraestructural las aulas no son ambientes dispuestos para tal cantidad de estudiantes, viendo comprometida la comodidad de los y las estudiantes y de la persona docente. En muchos casos no hay suficientes pupitres para la cantidad de personas en el aula, ni un escritorio habilitado para la persona docente. Esto aunado a que la sobrepoblación en las aulas obedece a una lógica que tiene que ver con la no apertura de más grupos”.

La orientación de la OCDE para la educación se enfoca en la competitividad y la productividad para el mercado, que, junto con la sobrepoblación en las aulas, se convierten en un punto de apoyo para aplicar ajustes y recortes a la educación. Un hecho concreto de esto, es la Semana de Educación y Cultura Fiscal a celebrarse en octubre, donde, según una circular del MEP, en las aulas de secundaria se deben “realizar acciones que posibiliten al estudiantado a reconocer la importancia de la educación tributaria en el fortalecimiento del sistema democrático, la justicia social y la solidaridad”, cuyo fin se señala que es educar y ejercitar las “capacidades en y para una cultura fiscal responsable”. Sin embargo, todo ajuste fiscal conlleva consecuencias negativas para las familias de estudiantes de clase trabajadora.

Ante los problemas que se enfrentan en las aulas, es importante que el sector educativo se organice para que exista una contratación masiva de docentes, que logren cubrir todos los centros educativos, además de reducir la cantidad de estudiantes por aula, dando apertura a que, como menciona Asunción Vargas, exista un “mejor ambiente en clase, donde las y los estudiantes no se sientan hacinados, donde su capacidad de movilidad y visión no se vea limitada y, por supuesto, donde las y los docentes contemos con un mejor ambiente de clase que nos permita la atención más personalizada del estudiante durante el tiempo de clase”.

Es a través del cobro de impuestos a los grandes empresarios y el no pago de la deuda externa, que se puede destinar ese dinero para lograr mejores condiciones tanto de estudio como de trabajo: contratación masiva de docentes, mejorar infraestructura, otorgar más y mejores becas de transporte y alimentación, y pagos de salarios que se adecúen al alto costo de la vida.


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