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Banco Mundial proyecta contracción de 3,3% del PIB en economía. Gobierno ataca con medidas de ajuste

Según el Banco Mundial (BM), la contracción económica para América Central será de un 3,6% del PIB regional, habría caída de remesas y de turismo. El organismo imperialista también considera que en este escenario se puede “reactivar la ola de malestar social”. El BM presentó su informe de Perspectivas Económicas Mundiales, en que señala que está es la peor crisis desde la segunda guerra mundial y la primera vez desde 1870 que hay crisis simultáneas en tantos países.

Martes 9 de junio | 14:06

La dependencia económica como factor de crisis

La abrupta desaceleración de las economías de los Estados Unidos y China tendría serías consecuencias sobre la región. La reducción del precio de petróleo y gas, así como otros productos básicos, altera las cadenas productivas en países como Brasil y México, que podrían tener caídas del 8% y del 7,5% del PIB respectivamente.

Para América Central, la afectación está dada por el cierre del comercio, que tiene implicaciones en remesas y en el derrumbe del turismo. De conjunto se proyecta que la economía de América Central se contraerá este año un 3,6 %, debido a las restricciones en la circulación, en las remesas, el turismo y la caída de los precios agrícolas. Los países de la región que sufrirían una contracción más fuerte serían Belice, Honduras y Nicaragua, con un -13,5%, 5,8% y 6,3%, respectivamente.

Perspectivas sombrías

Según el BM “un agravamiento del brote generaría presión sobre los sistemas de salud y sería devastador para los países cuya capacidad de atención médica es limitada” y también “una segunda ola de la pandemia en las economías avanzadas tendría repercusiones negativas en la región”.

La informalidad del trabajo, la precarización que sufre el 47% de la clase trabajadora del país, limita según el BM “el alcance de los esfuerzos de asistencia social destinados a morigerar el impacto económico de la pandemia”.

También señala que el mayor endeudamiento de los gobiernos, el crecimiento de la deuda externa e interna, aumenta la “vulnerabilidad a la presión del sector financiero” más aún si se toma en cuenta la previsible “alza de las tasas de interés durante una recuperación, al tiempo que la escasez de flujo de efectivo podría someter a los balances de las empresas a una presión considerable”

Respecto del turismo, el BM señala abiertamente que “es posible que se tarde en recuperar la demanda de los clientes de servicios de turismo, personales y de entretenimiento incluso después de que la pandemia haya desaparecido.”

El gobierno frente a la crisis

La política del gobierno y de los demás partidos ante este escenario es la política de ajustes en toda la línea que incluye congelamiento de aumentos salariales, venta de activos del Estado, reducción del salario, reducción dela jornada laboral, etc. Los empresarios por su parte reciben moratorias al seguro social, reducciones en pago de servicios como agua, luz y electricidad, políticas crediticias especiales, etc.

En este sentido, como hemos visto, trabajadores públicos y privados han recibido un verdadero ataque, que el gobierno y los empresarios han llevado adelante con la excusa de la pandemia.

Lo cierto del caso es que el gobierno se prepara para que sigan siendo los mismos sectores trabajadores empobrecidos quienes se llevan al mejor parte, mientras los grandes empresarios que viven de la explotación de las y los trabajadores continúan teniendo enormes ganancias.

La reactivación del “malestar social”

Según el organismo, “los efectos negativos sobre el ingreso podrían reactivar la ola de malestar social del año pasado”, es decir, es previsible que ante este escenario económico habrá más luchas callejeras de la clase trabajadora y otros sectores vulnerables durante la pandemia, como ya estamos viendo en los Estados Unidos en las movilizaciones contra el racismo.

Ante este hecho, la izquierda, las y los trabajadores, la juventud precarizada, las y los migrantes, debemos prepararnos con una política para que no continuemos pagando la crisis económica en curso.

En primer lugar es necesario dejar de pagar la ilegítima e impagable deuda externa, que nos somete a la dependencia de las grandes economías capitalistas poderosas, cuyas consecuencias son apreciables en el informe del BM.

Por otro lado, es necesario dar salarios de emergencia decentes a todos los trabajadores precarizados que en este momento enfrentan una durísima situación económica.

Es necesario también reestructurar la industria para ponerla en función de detener y contener la pandemia, pues no es para nada seguro que lo peor ya haya pasado o que esté pasando en este momento.

Ante los miles de despidos, reducción de jornada y salario, los sindicatos deben asumir un rol en defensa de la clase trabajadora, pues son simples declaraciones no basta. Es necesario levantar un plan de lucha en defensa de las y los trabajadores, tal como están haciendo diversas clases trabajadoras de Ecuador, Chile y Brasil.






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