Géneros y Sexualidades

Ante los femicidios recientes ¡Ni una menos!

En medio de la crisis económica y sanitaria actual, la violencia patriarcal sigue reproduciéndose con casos de femicidio en el país.

Fernanda Quirós

Corriente estudiantil Organizate / Pan y Rosas Costa Rica

Miércoles 22 de julio de 2020 | 15:56

Al 18 de junio, el Poder Judicial reportaba 32 muertes violentas contra mujeres en lo que va del año. La clasificación de esas muertes aducía 6 a femicidios, siendo el último el femicidio de Luany, 3 homicidios y 23 pendientes de clasificación.

A estas lamentables cifras hay que sumar los hechos recientes. Entre el 4 y 5 de julio, se encontró el cuerpo de Karin Holzaptel, quien informó a su familia del miedo que tenía de estar en el retiro en el que se encontraba, al considerarlo un “lugar no seguro”. El 11 de julio, dos mujeres, quienes vivían en Desamparados, fueron encontradas sin vida en un guindo en Orosi, de Cartago. El lunes 20 de julio, María Luisa Cedeño fue hallada sin vida en el hotel en el que se encontraba. Y, actualmente, la familia de Allison Bonilla continúa su búsqueda, pues desapareció desde marzo.

Estos nombres se suman a una larga lista de mujeres que han sido asesinadas por el simple hecho de ser mujeres, ante lo que el Estado capitalista y su justicia patriarcal, se muestran cómplices, dando paso a la impunidad. Por ello, no es casualidad que, en medio de la pandemia, combatir la violencia patriarcal, así como nuestras vidas, no son prioridad para el Estado y sus instituciones. Las instituciones estatales ya han demostrado que se rigen bajo una justicia que es patriarcal y que nuestras vidas y nuestro bienestar no es prioridad.

La violencia de género no se detiene en medio de la pandemia. En su lugar, aumentan las posibilidades de someterse a algún tipo de violencia, tanto en el ámbito privado como en el público. Por eso es necesario implementar medidas al respecto, tales como refugios para quienes se encuentren en situaciones de vulnerabilidad, atención médica y psicológica gratuita, salarios de cuarentena.
Que en la “nueva normalidad” que nos recetan por la pandemia, el miedo a viajar solas, a hospedarnos en un lugar nuevo, o simplemente salir de noche, no sean una constante.

Por eso, un mundo en el que nuestras vidas importen, en el que vivamos libres de discriminación, explotación y opresión, y en el que seamos libres de decidir sobre nuestras vidas, cuerpos y sexualidades, solo lo podemos garantizar nosotras, de la mano con otros sectores oprimidos.






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