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A 89 años de la publicación de “Bananos y hombres” de Carmen Lyra. Limón sigue siendo el mismo.

A 89 años de la publicación del cuentario Bananos y hombres (1931) de María Isabel Carvajal Quesada (1888- 1949), conocida como Carmen Lyra. Un joven oriundo de Guácimo de Limón quiso comentar con La Izquierda Diario su situación personal como trabajador de una bananera en la zona, una realidad que pone al desnudo que casi nada ha cambiado con los niveles de explotación y precariedad de hace décadas.

Viernes 26 de junio | 12:16

A 89 años de la publicación del cuentario Bananos y hombres (1931) de María Isabel Carvajal Quesada (1888- 1949), conocida como Carmen Lyra por sus obras literarias y afinidad política con los movimientos izquierdistas de la época, en Limón, provincia del caribe costarricense, es mínimo el cambio laboral que se ha dado hasta la actualidad por la constante intervención de empresas pertenecientes a la agroindustria sobre todo de países imperialistas, siendo ésta la principal fuente de trabajo de la zona que, como bien denunció Carmen Lyra en sus textos, continua precarizando a sus trabajadores, principalmente la juventud limonense que requiere una fuente de ingreso económico “estable”.

Un joven oriundo de Guácimo de Limón quiso comentar con La Izquierda Diario su situación personal como trabajador de una bananera en la zona, una realidad que pone al desnudo que casi nada ha cambiado con los niveles de explotación y precariedad de hace décadas.

“Antes de comenzar quiero presentarme como un joven trabajador de 19 años oriundo de Guácimo de Limón, con ganas de superarme, pero con limitadas posibilidades. Actualmente, siendo empleado de una compañía bananera, me siento parte de la juventud trabajadora precarizada de la zona.

Trabajo en una bananera porque realmente es la mayor fuente de trabajo del lugar, donde se admiten más personas y hay menos competencia; los otros lugares ya están saturados de personal y no hay oportunidad. Trabajar para la bananera es la opción más accesible de trabajo. Trabajo en esto desde que cumplí mi mayoría de edad; actualmente estoy próximo a cumplir dos años dentro de estas empresas, sin embargo, no he trabajado en la misma desde el inicio, he cambiado tres veces de lugar, “Trae un cargamento de cacao y unos cuantos pasajeros entre los cuales viene una familia que migra a otra finca (…)” (Carmen Lyra, Río arriba, 1931); siendo esta la empresa donde me he sentido más estable; para ellos laboro desde febrero del 2019.

Podría decir que las ventajas de estar aquí dentro son mínimas, pero bueno, es la principal fuente de trabajo y ya eso parece ser suficiente para nosotros. Cuando se tiene la necesidad de encontrar trabajo rápidamente esta es la opción más pronta para comenzar a laborar. Las desventajas son más, es un ambiente de trabajo bastante pesado en el ámbito físico, por ejemplo, es muy común que los trabajadores nos incapacitemos en repetidas ocasiones por accidentes laborales, algunas veces son “accidentes leves” como cortaduras, otras son graves o muy graves como rupturas de ligamentos o daños en los meniscos, que deben ser intervenidos en cirugía con recuperaciones lentas y progresivas, lo cual también puede generar consecuencias drásticas, como un despido total.

Otro ejemplo, puede ser que muchas personas, por consecuencia de la exposición constante a químicos (plaguicidas, etc), se vuelven alérgicos a estos productos y por obvias razones no pueden continuar desempeñando esta labor específica.

Considero también que es importante mencionar las personas que padecen o llegar a padecer de tendinitis, mayormente son mujeres quienes la sufren, la labor que ellas tienen dentro de la empresa es seleccionar el mejor producto para acomodarlos en las cajas antes de ser transportados para venderlos. Ellas se encargan de ver los daños y apartar el producto de baja calidad. Esta enfermedad no solamente vuelve más difícil la labor dentro de la empresa, sino que también baja la calidad de vida de estas mujeres.

Además, no existe una flexibilidad de horario lo que hace casi nula la oportunidad de tener un crecimiento personal y profesional, desde el punto de vista académico. También la actitud de los “superiores”, por llamarlos de alguna forma, es poco empática, casi podría decir que inhumana, muchas veces solo piensan en hacer crecer la empresa y generar más ganancias, dejando de lado lo que nosotros como trabajadores podamos estar pasando o sintiendo, sin ver esto como algo romántico sino más bien como un cansancio natural ante las tareas demandadas por la empresa.

En lo personal, pretendo quedarme trabajando aquí hasta encontrar una mejor opción laboral en algún lado, de no ser así me quedaría hasta que termine mis estudios y pueda desempeñarme como profesional, porque este trabajo es mi sustento actualmente para cubrir mis gastos personales y de estudio.

Algo más que es importante mencionar son los compañeros de trabajo, que muchos son migrantes, especialmente de Nicaragua, bueno, por lo menos acá en la zona (Guácimo) no se da el caso de que contraten personas migrantes indocumentadas, sin embargo, en otros lugares de la provincia sí sucede y los tratos hacia estas personas son bastante precarios; en otros casos se aceptan por contratistas, o sea, una persona toma un contrato y busca otras personas para que desempeñen un trabajo específico, en este caso la empresa no tiene ninguna responsabilidad con estos trabajadores; aquí no solamente contratan migrantes indocumentados, sino que muchas veces pueden ser menores de edad.

Con respecto a esta zona (Guácimo) hay una alta cantidad de migrantes que trabajan en las bananeras, siempre y cuando tengan sus documentos en regla, pero no es un secreto que son los que realizan los trabajos más forzados porque ellos tienen, o parecen tener, una necesidad mayor, así que no ponen peros para ningún trabajo “Ya ha tenido que salir dos veces a San José a curarse el paludismo en el hospital. Pero ahora la cosa anda peor: dos hemorragias pulmonares. Juancito Sandino es un muchacho nicaragüense de unos veinticuatro años lo más.” (Carmen Lyra, Nochebuena, 1931).

Podría decir que dos o tres personas de cada diez trabajadores son migrantes y estamos hablando que son casi 300 personas las que están en la finca, podría decir que son como 40 o 50, por lo menos en la empresa donde yo trabajo actualmente. En otras bananeras este porcentaje podría aumentar sin duda alguna.

Para concluir voy a decir que el trabajo de campo es una tarea sumamente pesada que nadie hace por gusto, trabajar en una bananera o piñera no es nada fácil ni apetecible, es totalmente lo contrario, “Hay que cargar con todo primor la fruta para que no se maltrate” (Carmen Lyra, Nochebuena, 1931); pero muchas veces es nuestra única opción para salir adelante, en esta región necesitamos más apoyo del Estado para tener mayores oportunidades, “Da risa pensar en el Ministerio de Salubridad Pública que anda en un Congreso de cuestiones de higiene que se celebra en los Estados Unidos.” (Carmen Lyra, Nochebuena, 1931), no solo de trabajo sino también de estudio, aquí en Guácimo no hay universidades del estado, las más cercanas son, en mayoría, privadas y las opciones no son muchas; de manera directa esto reduce nuestras oportunidades y ganas de superarnos para aspirar a mejores trabajos, donde las repercusiones sean menores. Una vez mi papá me dijo que era más fácil sostener un lápiz que una pala, pero eso no llega solo y el apoyo que aquí recibimos para lograr este cometido es también precario.”

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Costa Rica ha sido y continúa siendo un país semicolonial dependiente de la economía y algunas políticas imperialistas estadounidenses, la primera intervención directa fue mediante la construcción del ferrocarril. Además, en términos migratorios las posibilidades presentadas por el país son carentes aun, por esta razón se recibe una extenuante cantidad de personas indocumentadas que recurren a la región a buscar mejores oportunidades; esta particularidad da paso fácilmente para que los dueños de estas empresas puedan contratar y explotar de manera directa a las personas trabajadoras que cumplan esta condición migratoria.

Exigimos al Estado costarricense que se dé un basta al abandono de las regiones periféricas del país, son grandes áreas que todos los gobiernos de turno han puesto a merced de los altos niveles de explotación por parte las grandes empresas por décadas sobre todo extranjeras, sometiendo a los trabajadores, las mujeres y la juventud a una gran precariedad laboral y salarios miserables. Es imprescindible asegurar empleos para todos con todos los derechos laborales, sociales y de salud con salarios al nivel de la canasta básica familiar, así como una jubilación y pensiones dignas. Plenos derechos a todos los trabajadores migrantes en la región dándoles la residencia automática legal y de nacionalización si así lo desean. Basta de condenar a la juventud a una existencia de precariedad y sin futuro.

Más que nunca se hace necesario garantizar en todos los niveles de educación el acceso universal y gratuito tanto en la primaria, secundaria como universitaria y demás áreas educativas y culturales, de igual manera que se garanticen y prioricen los trabajos autónomos propios de sus comunidades. Pero no será de la mano de las empresas transnacionales explotadoras que se mantienen activas y crecen de manera desmedida que habrá crecimiento de esas zonas, que solo conocen de la devastación y la superexplotación de sus poblaciones de un capitalismo depredador condenandolos a la miseria, y que cuentan hasta hoy con el aval del Gobierno de Alvarado.






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