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H&M, Zara y Primark: trabajadoras protestan contra despidos antisindicales en la India y Myanmar

Con la excusa del Covid, cientos de trabajadoras fueron despedidas de dos fábricas que producen para Zara y Primark en Myanmar, poco después de haber formado un sindicato. En Bengalore, una fábrica que produce para H&M cerró y dejó sin cobrar a las trabajadoras.

Josefina L. Martínez

@josefinamar14

Viernes 26 de junio

Foto: Trabajadores protestan frente a la fábrica en Bengalore, India.

Rui Ning es una gran fábrica textil en Myanmar, Birmania, que produce para marcas como Inditex (Zara), Mango, Bestseller (Only), Tally Weijl y Balala. A comienzos de mayo, la empresa ddespidió a 324 trabajadores, de los cuales, 298 eran afiliados al sindicato, incluido su presidente, Kyaw Thu Zaw.

"Veo el despido como un claro ataque a los sindicatos, con el pretexto de la pandemia. La fábrica despidió a la mayoría de los miembros del sindicato, incluyéndome a mí", dijo Kyaw Thu Zaw en un video. "Dieron la excusa de la dificultad de transportar productos a Europa, pero en realidad no hubo ninguna dificultad ya que la fábrica transportó un gran volumen de productos a los países de destino el 12 de mayo". La protesta de las trabajadoras se viralizó estos días en las redes sociales. El organizador sindical Andrew Tillet-Saks, escribió en Twitter una interpelación directa a Amancio Ortega, en dueño del grupo Inditex: “Abusador, no campeón de la crisis”.

Una situación similar se vivió en las fábricas Huabo Times y Myan Mode, que producen para Zara, Primark y Mango. En la primera, la dirección despidió a más de 100 trabajadores, tres días después de informar el registro del sindicato. Entre los despidos había 26 afiliados, incluyendo a sus cuatro dirigentes.

Y en Myan Mode, según informa la Campaña “Ropa Limpia”: “El 28 de marzo, la fábrica despidió a 571 personas de un total de 1,270 trabajadoras aludiendo a recortes debido al coronavirus. De estas, 520 eran miembros del sindicato. El sindicato Myan Mode fue uno de los más fuertes en la industria de la confección del país, con un historial de huelgas para mejorar los salarios y las condiciones de trabajo. Una semana después, otras 50 personas fueron despedidas simplemente por mostrar su solidaridad.” Las protestas organizadas por el sindicato lograron la reincorporación de 75 personas, incluyendo a los dirigentes sindicales, algo inédito en los últimos años.

Las protestas de las trabajadoras textiles en fábricas que producen para marcas internacionales también se están multiplicando en la India. Con la excusa del Covid, a comienzos de junio, en Bengalore cerró la fábrica Euro Clothing Company -II – del grupo textil Gokaldas Exports, uno de los más grandes de la India que produce para H&M. La fábrica ocupaba a más de 1300 trabajadoras, quienes se quedaron sin cobrar nada por el trabajo realizado. Desde entonces, y durante las últimas tres semanas, han protestado en las puertas de la fábrica.

"Vivimos de dinero prestado", dijo una de las trabajadoras, llamada Lakshmamma, en un video que se viralizó. "No hemos podido conseguir otros trabajos debido a la pandemia del coronavirus. Tenemos que pedir dinero prestado para pagar el alquiler y alimentar a nuestros hijos", agrega.

Desde que el gobierno de la India impuso el confinamiento masivo, el pasado 24 de marzo, millones de trabajadores se quedaron sin ingresos, y muchos tuvieron que emprender a pie el viaje hacia aldeas lejanas para residir con sus familias. Cuando comenzó la reapertura de las fábricas, algunas empresas no garantizaron el transporte para las trabajadoras, obligadas a caminar largas distancias para llegar al trabajo.

Amancio Ortega, el dueño del grupo Inditex, tiene una fortuna personal de 62 mil millones de euros, considerado entre los 10 hombres más ricos del mundo. En el Estado español, en estos meses de Covid, su empresa Inditex decidió no llevar a sus trabajadores a un ERTE (financiado por el Estado) y mantener el pago de sus salarios durante el período de cierre de las tiendas, por lo que los medios españoles lo llenaron de elogios (hasta la ministra de Trabajo Yolanda Díaz de Izquierda Unida lo puso como un gran “ejemplo” de empresario). Sin embargo, en este relato del “gran benefactor” se ocultan los métodos de persecución antisindical, despidos masivos y explotación -que roza la semi esclavitud- con la que produce la mayor parte de sus productos. De igual modo, marcas como H&M, Mango o Primark, que se la pasan haciendo campañas por el “medioambiente” o “gayfriendly” cuando llega el día del orgullo, basan sus ganancias en la explotación descarnada de miles de trabajadoras en la India y el Sudeste asiático.

En redes sociales, algunos “trolls” de la derecha se animan todavía a “defender” a las marcas europeos, diciendo que la culpa es de los talleres intermediarios que trabajan en esos países, pero que las marcas no tienen nada que ver. Hay que ser muy cínico para querer ocultar lo que es un modelo de deslocalización y superexplotación generalizado, que ha permitido a estas empresas generar fabulosas ganancias en las últimas décadas.

Esto se viene denunciando hace muchos años. Lo nuevo es que las trabajadoras han comenzado a rebelarse contra esa situación, agravada por la nueva crisis global del Covid. Que se viralicen los videos de sus protestas y asambleas puede empezar a sentar las bases para una nueva solidaridad de clases internacional.






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