Politica Costa Rica

El Movimiento Rescate Nacional y el giro en la situación política nacional

El Movimiento Rescate Nacional organizó y convocó un movimiento de tres días, con bloqueos en puntos específicos del país, como las aduanas, diseñado para presionar quirúrgicamente al Gobierno de Carlos Alvarado.

Martes 6 de octubre | 11:20

El giro en la política nacional

El Movimiento Rescate Nacional organizó y convocó un movimiento de tres días, con bloqueos en puntos específicos del país, como las aduanas, diseñado para presionar quirúrgicamente al Gobierno de Carlos Alvarado. Las movilizaciones son dirigidas por el político burgués José Miguel Corrales y sobre todo han asistido pequeños propietarios pauperizados, trabajadores precarizados y el pueblo pobre y han puesto a Alvarado contra las cuerdas. El gobierno anunció el domingo que detenía momentáneamente la política de endeudamiento con el FMI y llamó al diálogo nacional. Hoy martes 06 de octubre se espera una movilización de la clase trabajadora contra las políticas del gobierno de Alvarado. Se ha roto la paz social de la pandemia.

Las reivindicaciones de las movilizaciones han sido contra el nuevo préstamo al FMI, denunciando la privatización generalizada de servicios públicos, no más impuestos salvo el impuesto universal a la renta para que los ricos paguen como ricos, se dan a la par de posiciones reaccionarias como pancartas que dicen “no más socialismo”, posturas negacionistas frente a la pandemia, nacionalismo, etc.

La dirección nacional del movimiento es claramente burguesa, José Miguel Corrales, lo cual ha permitido la articulación de estos sectores medios que de otra manera solo podrían ser organizados por la clase trabajadora. Lograr articular acciones durante tres días habla de que tienen preparación política-organizativa, es decir, una dirección clara. Así, es un nacionalismo burgués clásico latinoamericano que llama “al pueblo” a luchar contra el gobierno en su orientación fondomonetarista.

Desde la izquierda nos oponemos profundamente a la represión que han sufrido las y los manifestantes a manos del gobierno de Carlos Alvarado.

La presencia de la clase trabajadora

Las movilizaciones de Rescate Nacional han impactado en trabajadores que han ido individualmente a los puntos de bloqueo. Hasta ahora, solo dos sindicatos anuncian su presencia en el movimiento, tanto ANEP como ASDEICE, sindicatos que tienen una postura política claramente nacionalista democrática. El Bloque Unitario Sindical y Social (BUSSCO) que agrupa a los sindicatos mejor organizados, se moviliza este martes 06 con una serie de reivindicaciones que no son idénticas a las de Corrales, aunque en puntos como el “no al FMI” en que tienen acuerdo. La política de los sindicatos está en defensa del salario, del trabajo, contra los recortes y contra el FMI. En ese sentido la diferencia de clase entre los programas políticos de Rescate Nacional y el BUSSCO es muy clara.

Hasta ahora, las organizaciones sindicales mayoritarias no habían asistido a la movilización de Corrales, e incluso algunos sindicatos tradicionales han llamado a no movilizarse, como el SINDEU, dirigido por el Frente Amplio y por Vanguardia Popular.

Este martes los principales sindicatos han anunciado una concentración nacional. Está por verse si los sindicatos se mantendrán independientes a la dirección nacionalista burguesa de Corrales. Las experiencias de la clase trabajadora durante el TLC con el PAC, así como durante la huelga general del 2018 también con PAC y con el Frente Amplio, dificultan esta perspectiva.

¿Por qué pudo emerger Corrales?

El rol del Frente Amplio y de las direcciones sindicales, desde que este gobierno empezó, han permitido desorganizar a la clase trabajadora. Incluso en la huelga general el rol de las direcciones fue nefasto, al controlar las decisiones en una pequeña cúpula de dirigentes desconectados de las organizaciones de las masas en lucha, con orientaciones políticas que desde siempre están a la espera de una dirección nacionalista burguesa “progresiva” que les dé una orientación política que nunca está en función de los intereses de trabajadores.

Tanto el Frente Amplio como las direcciones sindicales desconfían totalmente de las masas trabajadoras organizadas y por ello nunca apelan con seriedad a que la clase trabajadora haga uso de todos los recursos a su disposición para obtener victorias definitivas contra el gobierno. Esto ha desmoralizado a sectores a trabajadores que durante 20 años han luchado sin obtener victorias definitivas.

Para poner un ejemplo, en SINDEU el Frente Amplio, junto con Vanguardia Popular y una fracción de derecha religiosa, han unido filas contra la organizaciones de interinas e interinos en la Universidad de Costa Rica. Esto ha dificultado enormemente la organización de miles de trabajadores así como su accionar político. No es casualidad entonces que la UCR no participara de la huelga del 2018. Tampoco es casualidad que en la UCR los ajusten sean más amenazante que en cualquier otras instituciones públicas.

Autoorganización de la clase trabajadora o fortalecimiento de la derecha

La prensa nacional ha dado cobertura a las movilizaciones centrándose en su política contra la política del gobierno de buscar una nueva deuda con FMI y en la consigna de no más impuestos. Esta consigna de no más impuestos ha estado asociada a la derecha empresarial más neoliberal y tecnócrata que parcialmente se opone al préstamo con el FMI, pues se oponen a nuevos impuestos, mismos que el gobierno de Alvarado ha anunciado como mecanismo para financiar la nueva deuda.

José Miguel Corrales en un discurso público terminó incorporando la consigna de no más impuestos dentro del pliego general de reivindicaciones. Esta política de Corrales es abiertamente en contra de los interés de la clase trabajadora. A la clase trabajadora le interesa que hayan impuestos a las grandes fortunas, a los grandes complejos industriales privados y a la zonas francas.

No tener más deudas con el FMI es necesario, por supuesto, basta mencionar que el 44% del presupuesto nacional podría ser en intereses de deuda. Pero ese elemento programático por sí solo no alivia la situación actual para cientos de miles de trabajadores.

Si las reivindicaciones de la clase trabajadora no se plantean en su totalidad, a través de un programa de conjunto, entonces la realización parcial de medidas desconexas del programa de Corrales, con la confusión ideológica que hemos mencionado, podría abrir el camino a que se fortalezca alguna de todas las variables políticas burguesas.

Solamente la clase trabajadora organizada de manera independiente de Corrales y con un programa de sus reivindicaciones más sentidas puede evitar ese escenario, así como también el rumbo de sometimiento de Alvarado. Hoy más que nunca es necesario que las organizaciones sindicales convoquen a un Encuentro Nacional de Trabajadores, de carácter democrático y abierto a todas las organizaciones de izquierda, donde representantes de trabajadores voten a mano alzada una dirección unificada, un plan de lucha y un pliego de reivindicaciones.






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